En su desesperada búsqueda de votos, ahora Kast afirma que “ama la PGU”

En cuatro meses más, chilenos y chilenas acudirán a las urnas para elegir, en primera vuelta, a quienes podrían representarlos en La Moneda y, hasta ahora, todo indica que la contienda por la primera magistratura será entre el ultraderechista José Antonio Kast y la candidata del conjunto del oficialismo, Jeannette Jara. Muy lejos, por ahora, queda Evelyn Matthei.

Así, la campaña desatada en contra de la candidata oficialista, incluyendo supuesto fuego amigo como por ejemplo las declaraciones del socialista Oscar Landerretche. Este anunció con bombos y platillos que no votará por la candidata del oficialismo y una vez más aparece como el favorito de la prensa de los poderosos del país para atacar al gobierno e incluso a su partido, -que anunció su apoyo oficial a Jara-. Aún con esos ataques, las derechas amigas del economista no han tenido los resultados que anhelan. O como el ex DC Marcelo Trivelli, que sueña con ser el candidato presidencial de su ex partido, llamándolo a no apoyar a Jeannette Jara “porque fue parte del actual gobierno, un gobierno que debilitó la confianza en las instituciones y abrió paso a la ultraderecha” (sic), solo por nombrar algunos de los tantos fuegos amigos que se están disparando y seguirán haciéndolo durante estos meses.

 Donde sí ha dado resultados es en la campaña sucia levantada por la ultraderecha contra la adversaria de Kast, Evelyn Matthei. Es que la posibilidad que quien pase a la segunda y definitiva vuelta sea el germano, tiene enceguecidos a los bots ultras y no han trepidado en denunciar que Matthei tiene Alzheimer y amplificar las “virtudes” de Kast. En realidad, la candidatura de Chile Vamos se ha desplomado producto del exceso de confianza; el desgaste por dos largos años de campaña; sus propios errores y lo que la propia Evelyn Matthei denunció como una “campaña asquerosa” para desprestigiar su candidatura por parte de los Republicanos.

La denuncia fue directamente de Evelyn Matthei, quien aseguró que grupos cercanos a esa colectividad han buscado instalar en el imaginario de la ciudadanía que sufre de “alzhéimer”. Ello obligó a Kast a salir de su semiostracismo para negar categóricamente la acusación de Chile Vamos, que salió en masa a respaldar a su candidata y acusar a los republicanos. Con ello, la tensión entre ambas derechas subió a grados impredecibles.

El presidente de RN Rodrigo Galilea saltó al ruedo señalando que esos ataques “no le hacen bien a la democracia, no le hace bien al debate», agregando que el rumor «es más que frívolo. Es de una violencia contra todos los que de alguna manera han tenido ese tipo de relación con una enfermedad que suele ser larga y terrible para todas las familias».

Galilea emplazó al partido Republicano a «que le pida a sus adherentes, que todo el rato están haciendo ese tipo de cosas, que hay ciertos límites (…) Ya fue la guinda de la torta lo que hace el candidato a diputado republicano en Valdivia, que dice: No, no es Alzheimer, es locura temporal». …” hay algo distorsionado que el Partido Republicano tiene que encargarse de resolver”. Dijo que Arturo Squella, presidente de los Republicanos “en las últimas semanas, ha sido particularmente duro, y a mi juicio, más allá de lo que corresponde para un presidente de partido». Y calificó las expresiones del timonel del Partido Republicano como «pesadeces muy grandes, que cuando además vienen del presidente de un partido, dificultan mucho más cualquier tipo de coordinación”. Se refería al pacto por omisión que buscan en las parlamentarias.

Cambia, todo cambia

Arturo Squella, presidente republicano, es quien aparentemente está encargado de patear el avispero del sector. Una intervención suya en CNN provocó la furia en el comando de Matthei, por haber dicho que la candidatura de la exministra está “en los potreros” y por sostener que apenas se inscriban las plantillas parlamentarias, el próximo 18 de agosto, se va a iniciar la “procesión” hacia la opción de Kast, tal como ocurrió hace cuatro años. Recordaba así lo ocurrido con varios ex y actuales parlamentarios UDI, que en las elecciones del año 2021 cruzaron el Rubicón y se fueron con el Kast de aquella época. Como lo hizo el entonces senador Claudio Alvarado, uno de los primeros en dar el paso en favor de la carta republicana en la elección anterior. Llegó a decir que “el alma y el corazón de Chile Vamos están con Kast”. Hoy –dicen- estaría “con el alma y el corazón” en las filas de Matthei. Es lo que dicen.

La cuestión es que en Chile Vamos afirman que en dos semanas más todo cambiaría, porque tienen planificada una nueva estrategia de campaña, que incluye publicitar su alianza con Amarillos y Demócratas, supuestamente para demostrar que “el centro” está con ellos; evitar a como dé lugar confrontarse con Kast; aminorar su protagonismo en temas de contingencia y culminar con una gran arremetida en terreno y una profusa campaña de prensa. Tratando eso sí de que la candidata no se ofusque con los periodistas, como le ha ocurrido en las últimas semanas. El martes pasado alzó la voz para decir “¡basta!”, a una consulta sobre el desplome que ha tenido en los sondeos.

En esta derecha opinan que si la nueva estrategia no les da los resultados esperados, una gran nube negra se posicionará sobre ellos. Y ahí vuelven a surgir los rumores de un cambio de última hora, que nadie quiere en ese sector.

El presidente de RN, Rodrigo Galilea afirmó muy seguro: “No tengo ningún temor (a un descuelgue). Nosotros estamos comprometidos con la campaña de Evelyn Matthei, vamos a hacer la mejor campaña posible y vamos a pasar a segunda vuelta. Punto”. De paso, desestimó absolutamente una bajada de la candidata.

 “Os amo, os quiero, os adoro”

Lo último en esta comedia en que se ha transformado la carrera electoral y que a pocos les interesa, es la recién lanzada campaña de Kast, diciendo que “te amo PGU”. Todo porque una diputada del Frente Amplio señaló que Kast y los Republicanos estaban por terminar con la Pensión Garantizada Universal (PGU).

La PGU, o Pensión Garantizada Universal, es un beneficio económico mensual entregado por el Estado de Chile a personas mayores de 65 años que no están en el 10% de mayores ingresos del país. Su objetivo principal es mejorar las pensiones de quienes no forman parte del sistema de pensiones de reparto ni tienen una jubilación suficiente con sus fondos previsionales. Hasta hoy, la reciben más de dos millones de chilenos y chilenas.

La frase del “te amo PGU” fue la nerviosa respuesta de Kast a una afirmación que podría dañar enormemente su campaña. Salió al paso diciendo que “la PGU es necesaria, es un aporte importante, potencia al pilar solidario y es algo que nosotros vamos a promover y fomentar”. “Y hoy día decimos: te amo PGU. Y con eso creo que queda muy claro cuál es la línea directa y clara de este pacto de la derecha unida”.

Rara y sospechosa respuesta. Porque ocurre que en su primera postulación a la Presidencia de Chile el año 2017, José Antonio Kast propuso eliminar la Pensión Garantizada Universal (PGU) o, más exactamente, lo que entonces era el Pilar Solidario, que cumplía una función similar. En su programa de gobierno 2017, Kast planteaba que: “el Estado no debía entregar pensiones por solidaridad, sino que cada persona debía financiar su propia jubilación”. Su propuesta apuntaba a suprimir el Pilar Solidario, eliminando las pensiones solidarias que beneficiaban a las personas de menores ingresos y que no habían cotizado lo suficiente. Promovía un sistema completamente individual, con capitalización 100% privada, sin componentes solidarios financiados por impuestos generales.

En su programa 2022–2026, Kast repasa su postura histórica sobre el sistema de pensiones, dejando claro que su énfasis ha sido promover una pensión mínima focalizada en el pilar contributivo y eliminar componentes solidarios del Estado, como el Pilar Solidario (antecesor directo de la PGU). Allí propone aumentar la “Pensión Básica Universal” para reemplazar la Pensión Básica Solidaria y los aportes previsionales actuales

Por su parte, el presidente del Partido Republicano, Arturo Squella, se ha pronunciado con claridad respecto a la Pensión Garantizada Universal (PGU), proponiendo una reforma radical que incluye la eliminación de la PGU, argumentando que se trata de una “carga financiera cada vez más pesada para el Estado” y que debe reemplazarse por un modelo centrado en el ahorro individual vía AFP.

Asimismo anunció el aumento gradual de la edad de jubilación, de modo que pase de 60 a 61 años para las mujeres y de 65 a 66 para los hombres, con una perspectiva hacia los 67, con el fin de asegurar la sostenibilidad del sistema previsional, especialmente debido al envejecimiento de la población.