
Periodista.
Una sola palabra puede describir el actual escenario político en el país: incertidumbre. Más en un lado que en el otro. En el progresismo y pasado el momento de euforia por el significativo triunfo de Jeannette Jara. Recuperado el optimismo perdido, los partidos oficialistas involucrados se preparan para sumarse al comando electoral con propuestas programáticas y peticiones varias. No será fácil. Ya salió, por ejemplo, el PPD, pidiendo mayor intervención en el programa que se está construyendo recién. Y se suman las lamentables declaraciones del ex ministro Eyzaguirre que se declaró “no disponible” para integrar el comando de Jeannette Jara.
Falta aún la decisión de la Democracia Cristiana, donde existe una feroz pelea interna entre quienes quieren apoyar a la candidata Jara y quienes se dan vueltas y más vueltas tratando de no hacerlo como con porfía insiste su presidente Undurraga. La resolución se dará el próximo 26 de julio, cuando la Junta nacional se reúna a zanjar el tema que les está quitando el sueño.
El vicepresidente, Francisco Huenchumilla resumió así la situación de su partido: “la Democracia Cristiana debe partir de un hecho de la realidad, cuál es que se enfrenta a la posibilidad de desaparecer si no cumple con un porcentaje de votos y un número mínimo de parlamentarios (Art. 56 del DFL 4, del 6 de septiembre del año 2017).
El año 1989, la DC obtuvo cerca del 25% de los votos, y casi el 32% de los escaños; el año 2017 obtuvo el 10% de los votos y el 9% de los escaños. El año 2021 obtuvo el 4,2 % de los votos y el 5,2% de los escaños. Es decir, estamos en el punto crítico”. Él está por llegar a un acuerdo con la centroizquierda, con una coalición, con un programa y con un pacto parlamentario.
Son varios dirigentes importantes los que ya se han pronunciado al igual que Huenchumilla, entre ellos el vicepresidente de la Cámara, Eric Aedo; los alcaldes de La Pintana, Claudia Pizarro y de San Ramón, Gustavo Toro y la senadora Yasna Provoste.
¿Empate técnico?
Mientras, la candidata del progresismo prepara tranquilamente su campaña, que ya se avizora dura y por lo mismo agotadora en estos cuatro meses que quedan para la primera vuelta. Las encuestas varias que aparecieron luego de la primaria oficialista siguieron instalando a Jeannette Jara en la pool position.
La última de ellas –Data Influye- posiciona a la candidata comunista como favorita en primera vuelta, con un 39% de las preferencias. Más atrás figuran Kast con un 23% y Evelyn Matthei con un 15%. En el escenario de una segunda vuelta, la encuesta proyecta un empate técnico entre Kast y Jara, con 43,9% y 43,7% respectivamente. En tanto, en un enfrentamiento entre Jara y Matthei, esta última se impone por dos puntos, con un 43% frente a un 41%.
Lo más interesante de este sondeo se refiere a las aprensiones sobre un eventual gobierno ideológicamente polarizado. El 41% expresó temor ante una administración que reivindique el legado de Augusto Pinochet, mientras que un 36% manifestó preocupación por un gobierno de inspiración comunista. Un 14% señaló que ambas opciones les parecen igualmente preocupantes.
Así las cosas, las derechas ya se convencieron que las antiguas campañas del terror sobre los “peligros” y los “horrores” del comunismo, esta vez no les darían resultado. De hecho, ni Matthei ni Kast han usado hasta ahora dicha herramienta comunicacional, conscientes sus asesores que sería un sinsentido, en una población que en su mayoría, no tiene idea de lo que ello significa.
De hecho, la senadora Paulina Núñez, una de las ex voceras de Matthei, cree que en la campaña no es conveniente tocar la tecla del anticomunismo con Jara porque “al parecer no fue importante en la primaria”. Tampoco aconseja salir a atacar a José Antonio Kast, del Partido Republicano, con quien en algún momento tendrían que asociarse para enfrentar la segunda vuelta en diciembre. “Si bien para algunos fue una sorpresa el triunfo de Jeannette Jara, lo cierto es que si se impuso, fue por la novedad, por su cercanía y carisma. Dicho eso, tenemos que entender que la elección no se juega en una pelea entre la izquierda y la derecha. Creo que mientras más se ataca a Jara o más se discute y se pelea con Kast, más se polariza la elección. Y la campaña debe centrarse en lo que Evelyn Matthei representa, que tiene que ver con su firmeza, la decisión, su trayectoria, la capacidad de hacer gestión”. Aseguró que “nuestra verdadera elección es ganar la primera vuelta”.
El sueño perdido
En realidad, las derechas están preocupadas y nerviosas porque queda poco tiempo para la primera vuelta en noviembre, que para ellos será la primaria que los Republicanos se negaron una y otra vez a realizar. Ya se convencieron que aquel sueño que acariciaron, -durante poco tiempo sí- de enfrentarse las dos derechas a fin de año por el sillón de O’Higgins y dejar al oficialismo mirando desde la ventana, fue solo un sueño.
Y allí están ahora, armando estrategias para arrebatarse mutuamente el triunfo y en paralelo, estudiando cómo detener el tsunami de simpatía que despierta la candidata del progresismo. Juan Luis Ossa, jefe programático de la abanderada de Chile Vamos, Evelyn Matthei, reconoció que “es innegable” que las encuestas “están peor” y apunta como posibles razones aspectos que se relacionan con la coalición, el programa y la contingencia, así como a la presencia de más candidatos presidenciales de derecha que “se reparten la torta”. Instó a ampliar el apoyo electoral de Matthei hacia el centro. “Tenemos que salirnos de la proyección histórica que hemos tenido como sector. Hay que hablarle al centro, incluso a la centroizquierda que está desencantada”.
Y sentenció: “Nosotros, como proyecto político de centroderecha que busca hablarle a las grandes mayorías, tenemos que ir a buscar otros votos”. Tal vez por eso es que la primera actividad de la nueva vocera de Matthei, Paula Daza, fue repartir preservativos en una plaza de Providencia, provocando probablemente el desagrado de sus futuros socios de segunda vuelta: Republicanos, Libertarios, Socialcristianos.
Desde todos lados les llueven presiones a Chile Vamos, obligados directamente por los Republicanos a llegar a acuerdos con los Amarillos de Joannet y los Demócratas de Rincón, ambos ex DC de derecha.
Lo dijo el propio presidente ultraderechista Arturo Squella, quien en los últimos días nuevamente reforzó la negativa a la idea de competir junto a Chile Vamos para las parlamentarias frente a la insistencia de la UDI de tener una lista única parlamentaria para estos comicios.
Squella respondió que “el próximo gran desafío que tenemos como oposición para ganar el Congreso Nacional es que Chile Vamos acoja a Demócratas y Amarillos en una misma lista”. “Lo hemos hecho en la derecha, particularmente con el Partido Social Cristiano y Libertarios, ahora es el turno de Chile Vamos con Demócratas y Amarillos”. Incluso llegó a opinar que “si es necesario que algunos de sus diputados o senadores no vayan a reelección, es lo que tienen que hacer pensando en contar con mayoría que acompaña al Presidente de Chile, que todos esperamos sea de oposición”.
Triste resultado para Amarillos y Demócratas
Se afirma en círculos políticos que la negociación con Ximena Rincón avanza a “buen puerto”, y que sólo faltaría afinar el número de cupos que se entregaría a la colectividad que aún ni siquiera logra las firmas necesarias para convertirse en partido nacional. Se comenta, además, que la Rincón en realidad quiere asegurar Maule para su gente.
En cuanto a Amarillos del otrora progresista chascón Joannet, hace pocos días se incorporó a las reuniones de comité político de la candidata derechista, tratando de convertirse en el “símbolo” del centro que necesitan mostrar los equipos de Matthei. Es lo que desea también la eterna candidata Rincón.
Pero, no será tan fácil responder a las aspiraciones de Joannet y Rincón. Porque el dilema que se les presenta a los encargados de las negociaciones, -en Demócratas, Carlos Maldonado ejerce ese rol -es ¿de dónde conseguirán los cupos para entregarles?
RN y la UDI tienen 20 diputados cada uno y su aspiración es aumentarlos. Pero, se están topando con la exigencia de Demócratas de querer mantener el cupo que dejará Rincón en el Maule y Miguel Ángel Calisto en la senatorial de Aysén.
Hay que tomar en cuenta que cada lista que se presente ante el Servicio Electoral debe entregar en total una nómina de 183 candidatos a diputados para los 28 distritos disponibles. Para la senatorial, en que se renuevan escaños en siete circunscripciones, hay 30 cupos disponibles por listas.
En Chile Vamos está instalada la discusión sobre cuál de los dos partidos grandes de la coalición, Renovación Nacional (RN) o la Unión Demócrata Independiente (UDI), debe ceder parte de sus aspiraciones para hacer un lugar a Amarillos y Demócratas. En RN ya se plantea que la UDI, al tener la candidatura de la alianza, debe ser el partido que muestre generosidad en la negociación
Y si se llega a concluir que lo mejor que podrían conseguir en reemplazo de la lista única es –como lo está sugiriendo la UDI- un pacto por omisión con la lista del Partido Republicano, los nacional- libertarios y los social cristianos, se complicaría aún más los cálculos para arribar a un acuerdo parlamentario con Amarillos y Demócratas.





