
Periodista.
Falta más de un año y medio para la elección presidencial, y ya los ánimos están en ebullición en la derecha. Un período de tiempo que para los postulantes a La Moneda puede ser un verdadero boomerang, por el desgaste que significa mantener la imagen proba, sabia, sin estridencias que pretenden mostrar. De hecho, ya le está saliendo gente al camino, como el alcalde Rodolfo Carter, de quien se asegura estaría más bien jugando sus cartas para asegurarse un buen cupo en la senatorial, a cambio de no ponerle piedras en el camino a la candidata estrella de la derecha tradicional. También está el ultraderechista Johannes Kayser, quien como Carter, asegura que en una primaria le gana por lejos a Evelyn Matthei. Y para qué nombrar al eterno candidato José Antonio Kast, que al lado de Kayser parece un niño bien portado. ¿Su ventaja? Tener un partido consolidado y dispuesto a luchar por el Parlamento y por La Moneda.
En la centroizquierda no ocurre lo mismo. No porque sean más disciplinados, sino porque aún no se encuentra la persona que los represente. Sólo ha asomado la ex Presidenta Bachelet, que en todos los tonos ha señalado que no está en carrera.
El valor del silencio
La alcaldesa Matthei –hasta ahora corriendo sola en su sector- no ha podido evitar hablar más allá de lo necesario. Lo último fue acusar a la “extrema izquierda” de abrir la puerta al narcotráfico. Peor aún. De tener relaciones espureascon el crimen organizado. Ello ocurrió en la Universidad del Desarrollo (UDD) donde participó del panel “Crimen Organizado y la amenaza a la región” No tuvo problemas en dejar la democracia chilena como objeto de risa, delante de personajes extranjeros como el mandatario de Uruguay, Luis Lacalle Pou y los exjefes de Estado Mauricio Macri(Argentina), Iván Duque (Colombia), Mario Abdo(Paraguay) y Jorge Quiroga (Bolivia). En “Chile tenemos unas instituciones que dan risa”, aseguró suelta de cuerpo.
“Lo que uno ve, es que muchas veces hay una relación peligrosa entre gente de extrema izquierda que lo que tratan de hacer es justamente debilitar a estas instituciones”.
Y agregó: “Uno no sabe si es que en realidad estaban debilitando a Carabineros porque es una forma de facilitar el ingreso del crimen organizado”, agregando que “hay bastante evidencia que ya hay políticos que se financian con platas del narco”. Y terminó acusando que tanto jueces, como fiscales, han actuado con debilidad frente al narcotráfico. “No sabemos si es debilidad o es porque están comprados o amenazados.” Ni más ni menos.
La respuesta no se hizo esperar por parte del gobierno. El ministro de Justicia, Luis Cordero, criticó con fuerza las declaraciones de la alcaldesa de Providencia, Evelyn Matthei: “A mí me parecen muy graves. Me parecen osadas. Deslegitiman las instituciones. Creo que hay otra parte de sus declaraciones que se refiere al financiamiento del narco a la política. Yo creo que si ella tiene antecedentes objetivos sobre ese punto, ella es funcionaria pública y, por lo tanto, sobre ella pesan deberes de denuncia”, señaló el secretario de Estado.
“Pero ante todo, me parecen osadas, irresponsables y sobre todo por las características de la alcaldesa Matthei. Es una persona que tiene una larga trayectoria, ha estado en cargos públicos. Ella sabe lo que significa afirmaciones de ese tipo, sabe el daño que afirmaciones de ese tipo le hicieron en el pasado, entre otras cosas, a este Congreso Nacional”, añadió el secretario de Estado.
En este sentido, pidió “menos cuñas y más antecedentes específicos. Si ella tiene antecedentes específicos, su obligación como funcionaria pública es entregarla a los tribunales de justicia”.
Por su parte, el fiscal nacional, Ángel Valencia, sostuvo que “cualquier persona que tenga información acerca de hechos como los que ella señala, de posibles pagos o amenazas, lo que esperamos es que los aporte a la justicia, porque serían situaciones graves y que por supuesto tenemos que investigar”.
“Cualquier ciudadano que tenga información sobre el particular, lo que esperamos es que aporte sus antecedentes a la Justicia para que los investiguemos como corresponde”, indicó el persecutor.
Reiterando que “(…) cualquier persona que tenga antecedentes respecto de una red de corrupción o de pago a funcionarios públicos, corresponde que cumpliendo con sus funciones y sus responsabilidades ciudadanas, aporte sus antecedentes a la justicia para que los podamos investigar”.
Los nudos de la derecha
Y mientras se desata la presidencial en la derecha, en sus partidos siguen sin poder desatar los nudos que les ha impedido hasta ahora mostrarse como un sector unido.
Hay un informe –entre otros varios- elaborado por el ex subsecretario del Interior Rodrigo Ubilla que es lapidario respecto a la suerte que puede correr la derecha de ir separados en las elecciones a gobernadores.
Entre sus principales conclusiones está en primer lugar que si la oposición va unida, incluyendo Chile Vamos, Amarillos y Demócratas, es decir, la derecha tradicional, tienen posibilidades de ganar en el 40% de las regiones del país; es decir, seis de las 16 regiones, en las zonas centro sur del país. Luego, y en segundo lugar, que si van separados, a raíz de la dispersión de votos, no se gana en ninguna región en primera vuelta, y que el balotaje no garantiza un buen resultado para el sector. Respecto a la Región Metropolitana y Valparaíso, el informe asegura que si bien no hay margen para ganar en primera vuelta, de ir unidos, el candidato de la oposición podría pasar a segunda vuelta con la primera mayoría.
El punto es que Amarillos está pensando seriamente en fundirse con Demócratas, por el peligro de desaparecer que vislumbran y que a muchos los tiene verdaderamente asustados. Es que según la ley electoral, los partidos serán disueltos en caso de que no alcancen “el 5% de los sufragios válidamente emitidos en la última elección de diputados, en cada una de, a lo menos, ocho regiones o en cada una de a lo menos tres regiones geográficamente contiguas”. Para los Amarillos, no haber logrado la constitución en la Región Metropolitana a tiempo para las elecciones municipales fue un verdadero golpe en el mentón.
Los Demócratas, en tanto, están dispuestos a ir a una posibleprimera vuelta y participar en las primerias presidenciales, aunque como en el caso de Carter, se afirma que su bajada de tal postura sería como moneda de cambio para que Chile Vamos les conceda los cupos parlamentarios que aspiran en todo el país.
Los republicanos están convencidos de llevar candidatos en cada una de las regiones y no echarán pie atrás en su idea. Afirman que lo que ocurre es que Chile Vamos estaría buscando evitar confrontarse con ellos, porque –dicen- su marca Republicana “es más fuerte”.
Lo que está claro es que lentamente están apareciendo los Milei en el horizonte. De hecho Johannes Kayser está armando su partido Libertario y Carter no tiene pudor en mostrarse como admirador de Bukele. Ambos contendores de Matthei saben que el caballito de batalla en los próximos procesos electorales es la seguridad, hoy amenazada por el narcotráfico y el crimen organizado. Carter se presentará como el candidato que, desde fuera de la élite, promete devolverle el poder a una clase media emergente y descreída. Y para ello, su estrategia es utilizar el concepto de “facho pobre”, enarbolando el concepto como el orgullo de esa clase emergente.





