Periodista.
Pasan los días y cuando ya llega el primer mes del año, fecha límite para aprobar una reforma de pensiones que a estas alturas aún permanece en el limbo, las desprestigiadas AFPs continúan con su derrochadora publicidad (11 mil millones de pesos han invertido en su campaña contra la reforma) tratando de convencer a chilenos y chilenas –que en su mayoría tienen acceso a paupérrimas pensiones- que deben lograr que el 6 por ciento de cotización adicional ingrese a las arcas de la criticada industria. Para fines de enero está presupuestado que la reforma de pensiones -previo a un acuerdo en la Comisión del Trabajo de la Cámara Alta-, sea votada en la Sala del Senado y pase devuelta a la Cámara de Diputados para continuar su tercer trámite constitucional.
Todos los días canales de televisión, radios, prensa escrita y medios digitales son bombardeados con videos y mensajes de una campaña multimillonaria de las AFP asegurando que el famoso 6 por ciento adicional propuesto por el gobierno para aumentar las pensiones, incluyendo un porcentaje destinado a la solidaridad, es dinero perteneciente a cada uno de los ciudadanos del país, por lo tanto debe ir a sus cuentas individuales.
Un poco de historia
Finalmente y luego de demasiados años debatiendo reformas previsionales rechazadas en su momento por un lado y otro del espectro político, mientras adultos mayores morían en la espera, en noviembre de 2022, el gobierno del Presidente Boric presentó un proyecto que, entre otras materias, señalaba que el 10% de cotización seguiría siendo de propiedad individual, pero además, proponía aumentar la cotización en un 6% extra, aporte que harían los empleadores. Se crearía así un “Fondo Integrado de Pensiones”, que iba a funcionar bajo la lógica de un Seguro Social para entregar varios beneficios. Uno de ellos correspondía a un reparto intergeneracional, la llamada “garantía”, mediante la que se destinaría 0,1 UF por cada año cotizado, y con un máximo de 30 años, para mejorar las pensiones de los actuales jubilados. También se proponía el llamado “bono tabla”, consistente en una compensación a las mujeres por su mayor expectativa de vida; un seguro de lagunas previsionales. Además, el proyecto presentado por el Mandatario planteaba compensar las tareas de cuidado y de un beneficio por maternidad en el cual se anotaban 24 cotizaciones equivalentes al 6%.
Se señalaba, además, que las AFP se terminarían en 24 meses desde su aprobación y que se eliminaría el DL 3.500, traspasándose al Estado todas las funciones que hoy cumplen. Podrían participar eso sí, los privados, por ejemplo, en hacer rentabilizar los fondos.
El momento del sí o sí
Pareciera haber consenso en que una reforma previsional ya no puede postergarse más. El punto es cuándo. Pareciera también que una parte de las derechas no está dispuesta a permitir que la imagen de triunfo, por muy pírrico que sea aprobar lo que es catalogado por muchos en el oficialismo solo como pequeñas reformas, se la lleve el actual gobierno. Pero tampoco tienen seguridad de ganar las elecciones ni presidencial ni parlamentaria el próximo año. Entonces, prefieren pelear hoy -con su mayoría parlamentaria-, por mantener lo que para las derechas es intransable: salvaguardar las Afps y sólo realizar pequeños cambios que les aseguren la protección del sistema.
Las declaraciones del vicepresidente de la Sofofa y uno de los hombres de confianza del empresario Andrónico Luksic, Óscar Hasbún, gerente general de la Compañía Sudamericana de Vapores desde 2011, son reveladoras de lo que piensa una parte al menos del gran empresariado. Dijo que es “importante” que durante el Gobierno del Presidente Gabriel Boric se apruebe la reforma de pensiones. “Es más fácil conseguir más votos en un contexto como el actual… porque aquí nadie tiene derecho a pasar la aplanadora; esa es una vuelta muy corta. Las mayorías circunstanciales cambian rápido. Me gustaría que el acuerdo al que se llegue genere un nivel de consenso importante y que ese nivel de consenso quedase reflejado en el quórum que se requiera para que esa ley sea cambiada. No podemos estar discutiendo permanentemente el tema de pensiones”, agregó.
Y en eso están las derechas. Aunque hay voces disonantes, pero minoritarias en ese sector, que hacen llamados de atención para que se llegue a acuerdos, lo cierto es que Chile Vamos se encuentra atrapado entre esas posturas y la negativa tajante de los republicanos a hacerlo. No sólo de ellos. El pinochetismo dentro de RN, Evopoli y la UDI también está en alerta. El diputado Cristián Labbé ha gritado a los cuatro vientos que no está disponible para ninguna reforma que desglosara el 6% de cotización individual adicional, asegurando que votará en contra. “…yo siempre he dicho que si el 6% no llega de manera íntegra, no estoy disponible para manosear el ahorro de los chilenos”. Es solo un ejemplo que hace que al interior de Chile Vamos haya preocupación por descuelgues, de llegarse a un acuerdo con el oficialismo.
Es que a río revuelto, ganancia de los republicanos. Ese es el temor. El presidente republicano Arturo Squella, ha señalado que “no conocemos el detalle de lo que se está fraguando y nos encantaría que la negociación sea de cara a los chilenos, porque no vamos a aceptar que ningún peso de los trabajadores vaya a parar a reparto”.
El tira y afloja existente hoy y que a muchos hace dudar de las reales posibilidades de un acuerdo, se refleja también en las cautelosas palabras del jefe de bancada de la Unión Demócrata Independiente (UDI), Gustavo Benavente. Asegura que aún no existe un acuerdo y que si lo hay, los diputados tendrán que analizar en su mérito lo que emane del Senado. Sin embargo, Benavente advierte que “hoy hay una posibilidad cierta y real de ir en mejora de las pensiones de las chilenas y chilenos. Este es un buen momento y quizás después no haya otra oportunidad”.
La voz de Matthei
A todo el debate abierto, no había llegado la voz de la candidata Evelyn Matthei. Su estrategia fue dejar que los parlamentarios se encargaran de la mencionada reforma. Incluso dijo que confiaba plenamente en los senadores que estaban al frente de las conversaciones. Pero, luego del segundo informe elaborado por la Comisión Técnica de Pensiones, la virtual carta presidencial del conglomerado que hasta ayer había optado por estar en una segunda línea respecto del debate por la reforma previsional sacó la voz, produciendo un frenazo en las conversaciones que hasta ese momento eran promisorias.
“Es importante mejorar las pensiones y solucionar la condición injusta en la que se encuentran hoy las mujeres. Sin embargo, después de leer el segundo informe de la mesa técnica, observo que varios de sus contenidos pueden traer consecuencias graves no buscadas“, escribió en su cuenta de X.
No explicó cuáles serían esas “consecuencias graves no buscadas”. En su sector señalan que uno de los principales reparos estaría en torno a la viabilidad financiera de los aspectos que hasta el momento comenzaban a asomar respecto del posible acuerdo. En particular, la propuesta de un préstamo de cotizantes al Estado es algo que generaría mayores dudas, por el posible impacto en las cuentas fiscales.
La cuestión es que se entró en una fase definitiva. A fines de enero se sabrá si hay alguna pequeña reforma al sistema de las AFPs o si todo seguirá igual hasta ahora. Ha habido avances, sin duda. Por ejemplo, el gobierno accedió a eliminar las cuentas nocionales, a mantener el DL 3.500 y que del 6% de cotización adicional al menos la mitad vaya a cuentas individuales. Se afirma que el Ejecutivo se abrió a que un 3% vaya a cuenta individual, que un 2% sea un préstamo reembolsable y que solo un 1% se destine como solidaridad permanente. Está en duda que se siga adelante con la compensación por tareas de cuidado y con el mecanismo redistributivo de ingresos altos a medios y bajos, dado que no hubo consenso en la mesa técnica para su implementación. En lo que sí hay acuerdo entre el oficialismo y la oposición, es en seguir adelante con el seguro de lagunas previsionales y en implementar la “garantía” y el “bono tabla”. Pero, hay diferencias sobre el costo y respecto del universo que se va a abarcar con el primero de esos beneficios.
