Para una transición ecológica socialista

Foto de Karsten Würth en Unsplash

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La crisis climática es un punto de inflexión en la historia de la civilización. Hoy, tanto las sociedades que más han colaborado al deterioro planetario, como las que menos, sufren los embates en la forma de cambios de temperatura radicales, subidas del nivel del mar, fenómenos climatológicos catastróficos dados con mayor recurrencia, escasez de agua en distintos territorios, deforestación de nuestros pulmones verdes, y un largo etc. La humanidad está en la encrucijada del destino.

Los distintos Estados del mundo buscan e innovan soluciones, muchas veces graduales e insuficientes, ante una crisis sin precedentes en la historia humana, y que afecta a todas las formas de vida, lo que ha motivado también la movilización y organización de distintos sectores de la población, muchas veces con una articulación global. El esfuerzo humano reconoce el carácter histórico de la misión, ante el riesgo de la destrucción planetaria y del fin de nuestros horizontes de desarrollo.

Está claro el origen humano de la crisis, fruto de un desarrollo material sin precedentes a partir de la revolución industrial. Esto es sumamente importante, ya que permite reconocer el origen y motivo de la crisis, desde un análisis histórico-material, permitiéndonos desde una perspectiva de izquierda, reconocer dialécticamente el problema, y los horizontes de solución. A la tesis representada por los ciclos de desarrollo y acumulación capitalista en el mundo, se contrapone la antítesis del daño ambiental catastrófico para el mundo producto de estos ciclos. La síntesis es, por lo tanto, la necesidad material de transformación del modelo de desarrollo y sociedad. Una transición ecológica dentro de la lógica socialista.

En nuestro país ha sido la izquierda la que, desde el siglo XX, ha impulsado el desarrollo democrático del Estado y el posicionamiento de sectores mayoritarios y excluidos de la sociedad en la vida nacional. A la incapacidad histórica de la élite política y empresarial chilena para conducir nuestroengrandecimiento y aprovechar la riqueza del país para su gente, se suma su protagonismo infraganti en los procesos de privatización y destrucción descontrolada de elementos de la naturaleza.

Solamente una articulación de fuerzas democráticas, plurales y libres, enfocadas en el desarrollo nacional y en el disfrute de la población de los frutos de su trabajo bien encaminado, puede asumir la labor histórica de esta transición ecológica. El socialismo chileno, dado su rol de vanguardia teórica desde la materialidad de la historia nacional, así como su carácter de articulador de distintas fuerzas democráticas, está llamado a protagonizar esta transición.

La oportunidad es gigantesca, y si bien le corresponden grandes esfuerzos, el horizonte que se abre para Chile posibilita una vez más el posicionamiento de nuestro país en la esfera mundial, como un país pequeño, pero de enorme importancia en el mundo. Nuestro potencial de generación de energía eléctrica limpia, mediante fuentes eólicas, solares, entre otras, se suma a nuestra disponibilidad de recursos naturales estratégicos, como el litio, que bien administrado y cuidando de minimizar progresivamente el daño extractivo, puede colocarnos al frente de una nueva economía mundial.

Y es que el mundo en su conjunto está girando a una nueva forma de economía, algunos países a un ritmo más adecuado a la crisis que vivimos, otros con una lentitud que puede expresar un desinterés en el cuidado del planeta. Lo importante, es que el cambio a la electromovilidad, el crecimiento de las empresas digitales, el abandono progresivo de los combustibles fósiles, significan una nueva revolución industrial, donde el ingenio humano debe ser capaz de crear tecnologías que hagan compatible nuestrodesarrollo con el cuidado del planeta y la vida que hay en este.

Lo anterior significa que esto es un acontecimiento histórico irrefrenable. La transición ecológica es una realidad ya, y lo más conveniente es aprovechar las potencialidades de nuestro país para insertarnos en este horizonte de oportunidad. Una transición ecológica socialista no sólo permite un crecimiento económico ecosistémico y con participación de los distintos sectores de la sociedad, coordinados por un Estado de preocupación eco-social. También puede permitir que la riqueza lograda de esta acertada inserción en la economía global sirva para hacer mejores políticas en seguridad, salud, educación, vivienda, etc. Contar con sectores públicos y privados coordinados y fortalecidos con estos ingresos, para juntos lograr la prosperidad compartida y ambientalmente responsable en Chile.

Chile y su historia demuestran que todo lo anterior solamente puede ser logrado por sectores político-sociales anclados en nuestra democracia y en nuestro pueblo. El Partido Socialista de Chile, con su teoría e historia, aventuras y desventuras, es el partido más relevante hoy de cara a verter toda su experiencia histórica en esta misión, continuación de los grandes procesos de independencia social y económica de Chile. Ya le correspondió en el gobierno del Frente Popular liderar la modernización económica de Chile, a través de CORFO. Hoy, la misión es hacer avanzar a Chile y su destino, protegiendo y respetando nuestra naturaleza, para ser ejemplo y esperanza para el mundo.