La derecha simplona y mentirosa

Foto de Nijwam Swargiary en Unsplash

Foto de Nijwam Swargiary en Unsplash

En estos días parece fácil mentir con titulares y acusaciones falsas hechas con palabrotas simples, sin fundamento y sin que se castigue al que miente por el daño que hace a los que acusa. En realidad, es parte de nuestra fragilidad cívica que ha cultivado y mantenido la derecha.

La sociedad está desprotegida de tales afrentas, tanto contra personas como contra muchas instituciones. Lo falso y la farándula se ha convertido en un arma letal para confundir a la gente y crear opinión. Mentir se solapa de anglicismos como fake news para que al mentir en una noticia o mensaje sea algo inocuo, no exactamente una mentira, sino solo un fake news (equivalente a cualquier cosa).

El acceso a la información a través de los medios y redes sociales no tiene filtros. Se puede leer un fake news como si fuera una realidad, incluso, se utilizan la AI para convertir en un malandra a un individuo honesto, a través de imágenes y dichos como si fuera el personaje real.

Para aparecer más cercano a la gente el personaje en escena se viste como los que quiere convencer y se desplaza al ritmo de la música que ellos bailan y cantan, simulando estar en sus viviendas. Todo un montaje para parecerse o confundirse con la gente. A no dudar, la parafernalia tiene sus efectos y logra hacer creer que un rico es igual a un pobre, que uno de izquierda es igual a uno de derecha, que un corrupto es igual a una persona proba o decente.

Entonces, de qué se trata una campaña electoral en este mundo virtual. Si toda la gente tiene un celular y se divierte, informa y se comunica con ese equipo móvil en cualquier sitio incluso gratis si hay wifi, es obvio, que será principalmente ese el medio preferido a usar para presentare ante la gente e intentar convencerla de su oferta y atributos.

Los diarios los lee una elite muy pequeña y cada vez menos por medios impresos en papel y un poco más por aplicaciones en internet. Hoy, Twiter, Instagram, tic toc, entre otros, son las que dominan las comunicaciones masivas y lo hacen gratis o por muy poco dinero. Es mediante esas Apps que se puede acceder a las conciencias, emociones, temores, ansiedades, rabia, necesidades y vivencias de la gente.

Controlar estos medios, disponer de unos pocos profesionales y técnicos expertos en hacer llegar mensajes efectivos y convincentes, conocer los mercados objetivos. disponer de los datos a quienes dirigirlos, hacer uso de la AI y de todos los medios audiovisuales para ello, construir el relato preciso sin importar que sea verdad o mentira, es el camino elegido por quienes hoy están dominando el mundo de Internet.

Así, la derecha que por todos los medios quiere llegar a las clases populares y a la clase media se viste y actúa según sea su mercado objetivo y dispara sus mensajes con maña, arteramente, sin remilgos, sus repetidas mentiras.

Veamos el stock de mentiras usadas por la derecha. La corrupción es uno de sus temas preferidos, sin embargo, para ella, Pinochet y su mujer no robaron ni defraudaron al fisco y siguen siendo conmemorados personajes; los generales uniformados de las FFAA procesados y formalizados por fraude no aparecen en sus acusaciones; tampoco tiene difusión la información de los innumerables alcaldes, parlamentarios de derecha involucrados en coimas, cohecho y sobornos; empresarios connotados que han incrementado su fortuna a través de colusiones y acciones monopólicas tampoco reciben el castigo de la derecha en las redes sociales.

Pero, lo anterior, no, es todo.  La derecha en todo su espectro acusa que Chile está quebrado, que no crece, que está endeudado, que el próximo gobierno recibirá de Boric un país en ruina. No dudan en calificar de malo el gobierno actual y de denostar la figura del presidente. Palabras al viento, sin base y sin escrúpulos para mentir. Desde los organismos internacionales, países y mandatarios de todos los signos reconocen a Chile y su gobierno como ejemplo y destacan sus resultados económicos, sociales y de ser un país en paz social.

Chile, incluso. mostraría mejores resultados si la derecha como oposición no hubiera sido negacionista y hubiera contribuido a mejorar y aprobar los proyectos de ley ni haber incurrido en oponerse sistemáticamente a los proyectos del ejecutivo, sin argumentos y claramente para hacer fracasar la gestión del gobierno de Boric. Lo poco que aprobó dejó pendiente lo que más importaba a la ciudadanía, en el mejor de los casos, con el propósito de terminar de legislar en su eventual gobierno para llevarse los aplausos.

La derecha con su labor destructiva ha intentado crear una crisis de gobernanza y pese a sus reiterados intentos de acusaciones constitucionales no ha logrado su objetivo. No ha prosperado su campaña que trata de asociar a la centroizquierda chilena con los regímenes de Cuba o Venezuela, de que el PC es el partido que manda en la centroizquierda, de que Chile va por el camino de convertirse en un régimen totalitario.

Todo lo que se pueda pensar de parte de la derecha, en especial de la ultraderecha de Kast y Kaiser, para mentir y deformar la realidad lo estamos viendo y lo veremos con más intensidad en las redes sociales con efectos especiales y mensajes construidos prolijamente por poderosas agencias de publicidad controladas por grandes empresas nacionales y extrajeras. Frente a ese poder fáctico debe construirse, aunque sea artesanalmente, con creatividad y con la verdad lo que cree, piensa, reclama y exige el pueblo. Su juventud, sus mujeres, sus trabajadores y los que no han podido expresarse deben contar con los medios para compartir lo que verdaderamente importa a las mayorías.

Las redes sociales, las radios y TV regionales y locales, las plazas y campamentos deben convertirse en un escenario permanente de diálogo, expresión artística y cultural, de convivencia y encuentro de la gente para dar cuenta de sus verdaderos sentimientos, anhelos y disposición. El diálogo abierto y respetuoso será un ejemplo para quienes solo aspiran llegar al poder para seguir los pasos de Trump, Milei, Bolsonaro, Bukele a quienes no les interesa la democracia para servir a las mayorías, sino solo para usarla en beneficio de una élite económica, de minorías privilegiadas y de su propio ego.