
Periodista.
Tal como se podía anticipar, tres de los ocho candidatos que se presentaron al primer debate organizado por Chilevisión, hicieron lo posible por destacarse para ganar puntos, aunque sea solo en las encuestas. He ahí la razón por la cual se lanzaron a la yugular de la candidata Jeannette Jara, particularmente por parte de José Antonio Kast, Johannes Kaiser y Franco Parisi. Distinto es el caso e Evelyn Matthei, cuyo principal objetivo era y es destronar a Kast del segundo lugar que actualmente ocupa en las mediciones para así medirse en segunda vuelta con Jeannette Jara.
Lo sorpresivo podría ser la agresividad de Marco Enríquez Ominami, MEO, no con los representantes de la ultraderecha, – enemigos acérrimos hasta de la memoria de su padre, el principal líder el Movimiento de Izquierda Revolucionaria, asesinado en dictadura- sino con la candidata del progresismo. El personaje, que por quinta vez postula a la presidencia del país, atacó una y otra vez a Jeannette Jara, con ironía y burla, aprovechando de deslizar, además, feroces críticas contra el gobierno de Gabriel Boric.
Ya desde su aparición en los salones del canal de TV, llamó la atención la estrategia de márquetin que usó para llamar la atención, supuestamente con los “invisibles” de la sociedad”. Además de llegar con su hija Manuela, lo hizo con un grupo de adherentes entre los que estaban una persona con ceguera, otra en silla de ruedas y una en condición de enanismo. También llevó a una trabajadora de nacionalidad venezolana.
MEO dirigió sus dardos casi exclusivamente contra Jeannette Jara. Le enrostró su exclusión de las primarias, su ausencia en otros foros dejándolo “solo” para enfrentarse al empresariado; y por cierto, los errores del Gobierno de Gabriel Boric. Tanto la atacó, que logró finalmente molestar a la candidata. Sin embargo, no logró el objetivo buscado. Más bien empeoró su imagen, de acuerdo a los comentarios en redes sociales.
Así, la candidata del progresismo sufrió el asedio constante del resto de los participantes, con excepción de Harold Maine Nichols y el profesor Artes. En su comando señalan que ello le impidió proyectar su mensaje con claridad.
Sin embargo, de entrada en el debate se enfrentó a José Antonio Kast pidiéndole reconocer que sus aliados usan ejércitos de trolls y de bots para atacarla. “Eso es –dijo-, lo que está al centro de este debate. Y cada vez que te interpelan por ese tema, atacas y distraes el tema. ¿Qué vas a hacer? ¿Echarme de nuevo la culpa de Monsalve? ¿O echarme a otro familiar a quien quieras trolear?” Y le pidió “tener los pantalones bien puestos y ser más directo. La ciudadanía necesita saber si esos trolls son tuyos o no”. Kast se limitó a responder que no.
Los dardos de Matthei
Matthei por su parte, esbozó una nueva imagen, lejos de esa candidata dura, que tratando de atraer votos de los adherentes a Kast y Káiser, fue capaz hasta de justificar el golpe militar. Ahora fue lo contrario. Y no sólo se enfrentó a Kast y Kaiser, también repasó a Marco Enríquez Ominami, cuando le preguntó “¿Cómo armarías tu Gobierno cuando estás solo como un dedo?”, dejándolo sin respuesta.
Pero sus principales dardos fueron contra quien compite para llegar a las primarias: Su objetivo era pedir explicaciones a Kast por los bots que la atacaron con saña, hasta que su reclamo y el de Chile Vamos logró detener la verdadera campaña republicana en su contra y el recorte de 6 mil millones de dólares en el gasto público, de acuerdo a su programa.
“¿Cómo llegaron a definir qué harían 6 mil millones de dólares de recortes en un eventual gobierno?” y a renglón seguido le consultó: “¿Vas a cortar beneficios sociales o no? Porque yo no pude hacer más de 2.000 (millones de dólares)”. Kast esbozó unas débiles respuestas afirmando que se haría despidiendo “operadores políticos”, sin referirse a las políticas sociales que haría desaparecer.
Y luego prosiguió con su respuesta: “Nosotros vamos a cortar a los operadores políticos, que tú también, y me alegro que Marco dijera que iba a cortar unos 10.000. Bueno, esos son muchos millones de dólares. Además Vamos a terminar con las licencias falsas”.
Analistas políticos coincidieron en la debilidad de la respuesta que Kast le dio a la candidata Matthei, y sus declaraciones, adornadas con conocerse que era el único que poseía un arma de fuego, lo sitúan como un candidato de conflicto, no de soluciones. Frente a la insistencia del republicano en la necesidad de “un gobierno de emergencia”, se indica que es una estrategia para evadir temas valóricos y de inclusión, frente a las cuales tiene respuestas rechazadas por la mayoría de los chilenos y chilenas.
También la candidata recibió dardos de Kaiser. “En octubre de 2019, en su Gobierno no dieron el ancho para recuperar el orden. No fue capaz de motivar a las policías ni de defender el orden público. ¿Por qué creen que ahora van a ser capaces de hacer algo distinto?”, le preguntó Johannes Kaiser. Le respondió rápidamente: “¿tú hubieras disparado a la gente que estaba protestando? (…) Mi equipo es espectacular, tenemos incluso ministros de la época de la Concertación. Ahora enfrentamos crimen organizado, no protestas internas”, y por primera vez se refirió a ex autoridades de gobiernos de centroizquierda que cruzaron el Rubicón y están sentados a la diestra de la candidata.
Otro ataque que contestó directamente, lo recibió de Franco Parisi. La trató de traidora con Pinochet y con Sebastián Piñera. La candidata sólo respondió: “Acá no hubo pregunta, más bien fueron agresiones y descalificaciones. Todos sabemos cómo nos tiene acostumbrados el candidato Parisi. Agrede especialmente cuando se trata de mujeres”.





