
Periodista.
Faltando cinco semanas para la realización de la primera vuelta presidencial, comienzan a aparecer los primeros signos de los tiempos difíciles que se avecinan para las candidaturas en competencia. Se acercan días de tensiones y esperas nerviosas. Cuando se juegan las ultimas estrategias para alcanzar el éxito que cada candidato presidencial busca, los conflictos tienden a intensificarse. Es el momento decisivo para captar a los indecisos, movilizar al electorado propio y debilitar a los rivales. Es exactamente lo que está ocurriendo en esta contienda.
En las derechas los ataques son más profundos y metafóricamente, pueden llegar a ser sangrientos. Es lo que muestra la historia. El país aún recuerda las duras críticas de la ultraderecha al ex Presidente Sebastián Piñera. El ultraderechista Kast llegó a decir que era “un mal presidente”. Lo acusaron de ser “complaciente con la izquierda”; lo criticaron por el descontrol en el norte, con la entrada irregular de miles de personas desde Venezuela y Haití; también por no aplicar medidas más estrictas contra la violencia en La Araucanía, interpretado como falta de voluntad política. Y para qué decir sobre la despenalización del aborto en tres causales y el matrimonio igualitario. En suma, califican a Piñera y de paso a Chile Vamos como débiles, sin convicciones y que “traicionó” a la derecha en momentos claves del país, como el estallido social, el proceso constituyente y la agenda valórica.
Desde Republicanos acusan permanentemente a Chile Vamos de ser una “derecha blanda” y que “pacta” con la izquierda. Fue lo que fracturó aún más al bloque.
Eso es lo que le espera a Matthei y su gente de llegar Kast y sus Republicanos a la Moneda. Tal vez por eso es que hace unos días la candidata afirmó que le da miedo que alguien que esté dispuesto a “correr los límites” como candidato, llegue a La Moneda, aludiendo al ataque en redes sociales con cuentas bot –que acusa están ligadas a adherentes del Partido Republicano-, que instalaron la idea de que Matthei padecía de Alzheimer.
Por eso también que la exalcaldesa de Providencia al ser consultada respecto a la “peligrosidad” que representaría Kast de llegar a La Moneda, Matthei señaló que “ese es un tema súper complejo de contestar”. Y señaló que “cuando alguien está dispuesto a correr los límites siendo candidato, a mí obviamente que me da miedo de que pueda correr mucho los límites si es que llega a ser presidente. Eso sí me complica”.
Matthei agregó respecto a Kast y los ataques recibidos en redes sociales, que “nunca ha dicho ‘pucha, lo siento’, nunca ha dicho ‘esto no puede suceder’. Pero también quiero decir que de la misma forma en que me atacaron a mí, atacaron a (la carta del PNL) Johannes Kaiser, por ahí por febrero, cuando él estaba por encima de Kast, lo atacaron de la misma manera”. En suma, “encontré una bajeza que todavía me cuesta entender que alguien, que además ha dicho que ellos no atacarían a gente que no son sus rivales, me hayan atacado de esa manera. Y fue feroz, y fue durante mucho tiempo, y eran cuentas ligadas a los Republicanos. Que no vengan a hacerse los lesos”, sostuvo Matthei, agregando que Kast no le ha ofrecido disculpas. Consultada si se decepcionó de Kast, respondió que “sí”, de su faceta “humana”, no así de su parte política.
Luces rojas
Estas reflexiones muestran la lejanía que por el momento tiene Matthei para entregar su respaldo en caso que el republicano se imponga en segunda vuelta. Y tal vez por eso también que las luces rojas se encendieron inmediatamente después en los sectores más ultraderechistas que aún se mantienen en Renovación Nacional y la UDI.
Ejemplos de “fuego amigo” hay varios. El ex senador UDI Claudio Alvarado que hace rato está trabajando en el comando de Kast criticó las que consideró “descalificaciones innecesarias y errores estratégicos”. En una columna escribió que “cuando desde la candidatura de Evelyn Matthei se señala públicamente que José Antonio Kast es “extremo”, que no se puede garantizar su apoyo a él en una eventual segunda vuelta, y que su gobierno sería un “retroceso”, y además se complementa con mensajes que en ese Gobierno habría menos paz social, creo, se comete un profundo error político.
“Deslegitimar a Kast con argumentos que provienen directamente del manual de la izquierda solo fractura a nuestro sector. Ese discurso debilita el mensaje y la identidad de una derecha que necesita convicción y no calculadora.
“Por lo tanto, callar frente a una definición política que no comparto y que considero errada sería muy poco honesto de mi parte”.
Y entonces salió la voz del presidente republicano Arturo Squella, quien hizo un llamado a “centrar el foco en el verdadero adversario político, que es Jeannette Jara”, y dijo que “no corresponde criticar a quienes estamos en la misma vereda” frente a los dichos de Matthei. Es el guion aprendido, porque exactamente eso fue lo que le respondió José Antonio Kast a la candidata de Chile Vamos. Nada más, ni nada menos, por ahora. Es parte de la estrategia de no caer en situaciones peligrosas, que lo hagan seguir cayendo como hasta ahora señalan las encuestas, de las preferencias ciudadanas.
La parlamentaria de de Renovación Nacional, Ximena Ossandon dijo que tenían el derecho a diferenciarse, “porque estamos todos compitiendo”. “Me parece que en el terreno de las ideas tenemos que diferenciarnos de todos los candidatos, no solo de Jeannette Jara.” Y agregó: “Yo también tengo una seria duda de quién es el José Antonio Kast que estamos viendo, porque es un José Antonio Kast que está con candidatos que tienen principios absolutamente diferentes a los que él maneja, como en el caso de (Rodolfo) Carter. A mí me parece que él también corrió la línea… No tengo claridad de con quién estamos hablando: con ese José Antonio Kast que quería eliminar el Ministerio de la Mujer, con ese José Antonio Kast que tenía principios que eran muy extremos, pero curiosamente hoy día se ha transformado. Yo no sé realmente hoy día quién es José Antonio Kast.”
El dueño de sus silencios
Y así están los encontrones entre José Antonio Kast y Evelyn Matthei. El primero, tratando de mantener el segundo lugar que le dan las encuestas, las que han mostrado semana a semana un lento descenso en las preferencias ciudadanas. Y la segunda, tratando de acortar la distancia con Kast a como dé lugar desde su permanente tercer lugar en las mediciones, para ser ella quien se enfrente a la candidata del progresismo, Jeannette Jara, quien sigue liderando en las encuestas que miden la primera vuelta.
Aunque Kast y su comando tratan de aparecer ante la opinión pública como los inevitables vencedores, lo cierto es que nada está dicho y su negativa a concurrir a connotados programas políticos en TVN, Chilevisión y Megavisión, evidencian que no está dispuesto a correr ningún riesgo. O al menos, exponerse el mínimo posible.
Se comenta en círculos políticos que ya se han hecho estudios que muestran una erosión en su imagen. Que está penetrando la idea de que puede disminuir las ayudas sociales; que sus constantes descalificaciones a los trabajadores públicos, a quienes tratan desde su comando como “parásitos” u “operadores políticos”, provocan rechazo. Y sus silencios frente a los constantes emplazamientos, tanto de Jeanette Jara, como de la propia candidata de Chile Vamos respecto a cómo haría la reducción presupuestaria de 6.500 millones de dólares, ponen un manto de dudas en el electorado.
Matthei, consciente que ese es una interrogante que difícilmente puede responder Kast, ha centrado allí su crítica: “Esas cosas nosotros las tenemos en nuestro programa desde febrero y nosotros hemos señalado cuáles son los montos. Eso lo venimos trabajando desde hace mucho tiempo, hemos señalado que en licencias médicas son 700 millones de dólares (…) pero no llega por ni un lado a los 6.000 millones de dólares. Por ni un lado. Quiero decirles que estuve 21 años en la Comisión de Presupuestos, y lo que están planteando es imposible. Y lo dije yo primero y ahora lo está diciendo el gobierno. No hay caso”, dijo.
El exministro de Energía del gobierno de Sebastián Piñera e integrante del comando de José Antonio Kast, Rodrigo Álvarez, también abordó el controvertido recorte de US$6.000 millones en 18 meses que anunció Kast. “A ver, ¿es un esfuerzo grande? Muy, muy grande. ¿Lo tenemos que hacer? Yo creo que lo vamos a tener que hacer». Lo dijo casi en un suspiro. Será porque a estas alturas, cuando falta poco para las elecciones, y cuando aún quedan debates en radios y televisión, los republicanos están buscando casi con desesperación la respuesta que necesitan para no seguir perdiendo el vuelo.





