
Economista, Instituto Igualdad
En la gestión de los gobiernos progresistas anteriores a Kast, se puso el énfasis en una mejor distribución de los ingresos, ampliando el acceso de la gente a los bienes públicos y favoreciendo al mundo del trabajo en materia de remuneraciones, jornada laboral, pensiones y salud. El crecimiento no pudo ser el foco del gobierno del presidente Boric, como lo muestra la intervención del Banco Central y del propio Gobierno, sino, fundamentalmente, ralentizar la actividad económica para detener el incremento de la inflación y dejarla en sus niveles mínimos, cumpliéndose finalmente con éxito esa meta.
El presidente Kast, Quiroz y el resto de los ministros están comprometidos en su gestión para que el crecimiento del PIB se pueda lograr con la mayor prontitud, con el sesgo y pragmatismo de este gobierno, que apunta a darle prioridad a la gran empresa y seducirla con menos impuestos y menos trabas a la inversión. La pequeña e incluso la mediana empresa no están en el foco de este gobierno como lo refleja el programa de gobierno.
Las magnitudes de la inversión en términos absolutos pueden llegar a ser muy superiores en las actividades productivas de las empresas de mayor tamaño y eso parece ser lo que más motiva y justifica la política económica del gobierno de Kast para generar en lo posible megaproyectos, especialmente, inversiones con participación de intereses norteamericanos.
La opción de Kast es casi obligada. La adhesión de la derecha con el gobernante del norte y con la política de los republicanos es de larga data. El problema es que el capital chileno se ha visto interesado en inversiones con China, lo que con Trump tempranamente tuvo una confrontación no deseable como fue la suspensión del proyecto del cable submarino de comunicaciones que uniría a Chile con China. Panamá ha tenido la abierta y activa intervención de EEUU para evitar la participación de China en la administración del canal. Ahora último, el Perú recibió a través del embajador de EEUU en ese país la advertencia que el Perú tendrá graves dificultades si congela la compra de aviones de fabricación estadounidense. Lo de Venezuela es más directo y Trump tiene a ese país como su 51 estado bajo su mando y amenaza con apoderarse pronto de Cuba. En la definición del fortalecimiento de la presencia de EEUU en AL y el Caribe como su patio trasero, desde nuestro país, el gobierno de Kast no ha manifestado rechazo ni comentario alguno.
El desafío de crecer y el compromiso adquirido en su campaña presidencial pone a Kast en la obligación de optar por lo más seguro, directo y simple, utilizar el vínculo político e ideológico con Trump para canalizar la inversión del capital norteamericano en la explotación de nuestros recursos naturales, especialmente, la minería donde ya existen empresas de ese país en la extracción del cobre. Asimismo, puede ofrecer el litio y otros minerales que son parte de la demanda de EEUU para enfrentar a sus principales competidores en la industria electrónica, de la AI, y de la electromovilidad.
La estrategia de crecimiento del actual gobierno no otorga al Estado un rol protagónico, más bien un rol funcional de garante del gran capital nacional e internacional para facilitarle su entrada y permanencia en Chile. Reducir los trámites y plazos de estudio en la aprobación de proyectos de inversión, lograr las máximas rebajas de impuesto con largos períodos de invariabilidad de las tasas y brindar estabilidad y seguridad con un gobierno fuerte y sin remilgos para cambiar la dirección seguida por Chile en las últimas décadas.
Menores ingresos fiscales
Si bien puede haber un repunte del crecimiento económico en las exportaciones de cobre, litio y otros minerales, incluyendo las llamadas tierras raras, en el plazo que corresponde al período presidencial de Kast, es posible prever que no será posible observar los resultados esperados de tales proyectos. A eso hay que agregar que la minería se concentra en el norte del país, por lo que el impacto en el empleo y el desarrollo del país en su conjunto, como resultado del incremento de las inversiones mineras, no se podrán extender ni apreciar a lo largo del territorio nacional, a menos que en las demás regiones se impulsen inversiones relevantes en los sectores forestal, frutícola y pesca.
La apuesta del gobierno es lograr resultados en el corto plazo con la élite empresarial del sector privado liderando proyectos y el estado facilitando su ejecución. El cronómetro obliga a caminar rápido para lograr el crecimiento que entregaría más empleo y los recursos al fisco que suplan los recortes al gasto. No habrá discusiones en definir estrategias para dirigir el rumbo de la economía. Será el mercado y un gobierno facilitador de la inversión privada lo que prevalezca en materia económica.
Para enfrentar los menores ingresos fiscales el gobierno se las tendrá que arreglar trasfiriendo recursos de un programa a otro para lograr reducir el gasto y probablemente congelar programas que sean considerados ineficientes, ineficaces o improductivos. Kast ha demostrado que no tiene problemas para dejar sin efecto leyes o proyectos de ley que no contribuyan a su política, aun cuando tengan un importante peso en la demanda social muchas veces reclamada por la gente.
El núcleo del proyecto del gobierno de Kast está radicado en la inversión privada, tiene como principal actor a la gran empresa, como garante el gobierno y EEUU como aliado y socio principal. Esta apuesta no está exenta de riesgos. El futuro de Trump en su país como su permanente interferencia en el mundo plantean la incógnita de cómo afectará en los plazos del gobierno de Chile la acción y continuidad de determinados actores y procesos externos que puedan influir en la consecución de resultados visibles y concretos para nuestro país.
En lo interno, será determinante lo que suceda en la espera de los resultados de la economía. El mentado crecimiento con la automática recaudación fiscal asociada será con una alta probabilidad un intento fallido, cuestión fundamental para asegurar el financiamiento de leyes vigentes que favorecen a la población en materias como salud, pensiones, educación, vivienda y seguridad. La apuesta de Kast que se sostiene privilegiando a la élite económica pone en riesgo la paz social y la estabilidad política del país. Hoy Chile no se cae a pedazos ni existe la crisis de las dimensiones que el gobierno intenta mostrar para imponer su voluntad. Kast y su gobierno para evitar el retroceso del país deben cambiar su estrategia abriendo espacios a toda la sociedad, respetando las reglas de la democracia y defendiendo la soberanía de Chile como ha sido la experiencia de estas últimas décadas.





