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La desafección, de las promesas de campaña

Crédito foto: Patricio Muñoz Moreno

Crédito foto: Patricio Muñoz Moreno

Entendamos que, en el curso de nuestras vidas, podemos encontrarnos y reconocernos en espacios de afecto, para los que quisiéramos, una duración eterna.

Estos espacios de vida los podemos reconocer como momentos invisibles, donde se percibe la cercanía y el cariño se vuelve posible, pues emergen lazos que no solo unen, sino que también aportan en la construcción de vida. Podemos entonces ordenar acciones comunes que hacen del día a día, el artefacto saludable para expresar a esa persona especial, que la felicidad tiene otra dimensión, estando a su lado.

Esto en el tiempo, insinúa un camino, sinuoso que no tiene diseño previo, sino uno que se dibuja en la experiencia compartida y la voluntad común para  desarrollar un trayecto que, en lo personal, puede contribuir a la felicidad, aquella que nos hace especial, solo ante los ojos de la persona adecuada, que es quien te ha escogido.

Pero en el caso de la vida social, no se agota en la inmensidad de los afectos. Va más allá de esos espacios, se adentra en el ámbito social y cívico, donde la confianza nace de la cercanía, y de la convergencia en intereses, en ideas, en pertenencias y en proyectos comunes, a lo largo de un territorio fisco y presencial; que abren la posibilidad del construir el bien común.

Esto se teje entonces a través de grupos, instituciones y liderazgos que, cuando logran articular sentido, sostienen la comunidad, con proyectos comunes.

Así, entre la calidez de los afectos y la arquitectura de lo cívico, se va configurando el sentido de pertenencia común: no como un dato dado, sino como una construcción frágil, pero permanente, que depende tanto de lo que sentimos, como de lo que somos capaces de organizar y aceptar, en común.

Pero, tal como en la vida personal, podemos conocer la desafección, perdiendo lo que amamos, lo que creíamos eterno, lo que abrazábamos; y en el espacio social esa experiencia adopta entre otras, la forma de la desconfianza o la desafección. Entendida como la distancia respecto de aquello que antes veíamos cercano, seguro y que daba pertenencia, expectativa o sentido común.

Las organizaciones viven en esa vorágine de afectos, pues llegan nuevas ideas, personas o proyectos y luego se van. Así como en confianzas que crecen y luego se desvanecen. Pero para quienes se van, lo hacen pensando que encontrarán mejores expectativas, en el camino que toman, y que los que se quedan, son los equivocados.

Las experiencias más conocidas son las renuncias que en lo público, vemos de personas que adscribían a un partido y luego de determinadas circunstancia, expresan su desafección. Por ejemplo: los registros de Servel, muestran la salida de militancia en el periodo entre el 18-octubre-2019 y el 31-enero-2020, respecto de Revolución Democrática con 2.556 dimisiones, el Partido Socialista (1.890), RN (1.685) y la UDI (1.567).

Un segundo ejemplo, está en la última encuesta CEP (N° 96, abril-mayo 2026), aquí aparece la primera desafección, el 67% de la población percibe poca o nada de confianza en que el presidente Kast cumpla sus promesas de campaña. Complementariamente se destaca el mensaje que surge de la pregunta ¿Por cuál candidato hubiera votado en la 2da vuelta, de la elección presidencial de diciembre 2025?, aquí Jara supera en 5 puntos a Kast. Es decir, los que ayer apoyaron al actual presidente, han comenzado a cambiar su afecto.

Para Sartori, la legitimidad democrática depende, de que los ciudadanos crean que el sistema representa efectivamente, sus intereses, sino poco a poco aparece la desafección.

Punto aparte, es lo paradojal de la valoración que se atribuyen los expertos, a la primera evaluación de personajes políticos, iniciado un nuevo gobierno. En el 2021 quien lideraba la encuesta (CEP, abril 2021) era Pamela Giles, seguida de Izkia Siches. El tiempo y las circunstancias cambiaron el rumbo, por ello la simpatía presente hacia el alcalde Vodanovic y el excandidato Parisi, deben enfrentar el siguiente periodo. Pues si bien existe más confianza en los municipios, lo que se mantiene en el tiempo, la presencia en chile de Parisi condiciona su actuar.

La no coincidencia entre los afectos, que se esperan con los que se reciben, en particular de las políticas pública alejan la confianza, construyen distancia y transforman la presencia política en una forma sin contenido real. Como un mensaje vacío.

Por estos días, los intereses de la ciudadanía están en privilegiar los “acuerdos”, aunque se tenga que ceder en posiciones. La radicalización, no es lo que piden.

Tanto es así que los efectos de la población, luego del alza en los combustibles ya quedaron marcados, alejando el péndulo del gobierno, por más que luego sea anunciada una rebaja. Se suma a la deshumanización por expropiación de sueldos, a deudores del CAE o simplemente evidencia de ausencia del Plan de Seguridad, pues los indicadores de delincuencia siguen en aumento. Esto se complementa con la propuesta de rebaja de impuesto corporativos a empresas, generando una distancia notable entre los sectores que representa el gobierno y la preocupación como estado por la población. Tanto es así, que si la pandemia hubiese sido ahora, tendríamos que haber pagado por las vacunas o la ciudadanía , tuviera que devolver dinero, por la colusión.

Entonces, si bien la desafección comienza una vez iniciado el gobierno, no obstante, tiene un periodo de prueba. Pero para este gobierno la historia indicará que comenzó con 34 puntos (pag. 65, CEP  N° 96, abril-mayo 2026), tres puntos menos que Boric, por ello tiene la menor aprobación de los últimos 20 años.

Cómo no extrañar aquellos días de alta valoración, que llevaron a valorar el gobierno de la presidenta Bachelet a 78 puntos (Encuesta 61, oct-2009), no obstante, por estos días la identificación con partidos o la “simpatía” hacia ello llega a 44 puntos, dejando en primer lugar al Socialismo Chileno, luego al PDG, Republicanos y al PDC. Puede ser sintomático, pero el aumento en la identificación de los partidos de centro se condice con percepción de la encuesta, que se autoclasifica en un 41% con el sector.

Como en la vida misma, algunos logran acumular afecto y confianza, mientras otros la pierden. Y muchas veces, solo en retrospectiva, se advierte que el error no estuvo únicamente en una persona o en el proyecto, sino en la forma en que se descuidó el vínculo y la mala comunicación que existió.

Porque, en definitiva, tanto en la vida personal como en la vida social, la confianza no se decreta ni se hereda: es el resultado de un proceso, se construye, se cuida y se renueva. Y cuando ese trabajo falla, no solo se pierde adhesión, como se avizora en el gobierno, sino algo más profundo y que afecta a la ciudadanía: la posibilidad de creer, en las promesas.

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