jueves, agosto 6, 2026
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El futuro-presente del trabajo en Chile

El mundo del trabajo atraviesa una transformación de una magnitud comparable a la Revolución Industrial, impulsada por la inteligencia artificial, la automatización, las plataformas digitales y la acelerada digitalización de la economía. No por casualidad, este proceso ha sido denominado la Cuarta Revolución Industrial.

Foto: Cottonbro Studio (Pexels)

 

La Conferencia Programática e Ideológica convocada por el Partido Socialista de Chile podría parecer, a primera vista, una discusión reservada a su militancia. Sin embargo, ocurre en un momento excepcional. El mundo del trabajo atraviesa una transformación de una magnitud comparable a la Revolución Industrial, impulsada por la inteligencia artificial, la automatización, las plataformas digitales y la acelerada digitalización de la economía. No por casualidad, este proceso ha sido denominado la Cuarta Revolución Industrial.

Los cambios ya son visibles. Según cifras del INE, una parte importante de los nuevos empleos creados en Chile durante el último año está vinculada a plataformas digitales y a actividades desarrolladas mediante redes sociales como Instagram, Facebook y WhatsApp. Paralelamente, la inteligencia artificial dejó de ser una promesa para transformarse en una herramienta cotidiana. El Barómetro Digital de Chile 2026, elaborado por Fundación Nativo Digital y Movistar Chile, muestra que un 76% de los chilenos y chilenas utiliza activamente herramientas de inteligencia artificial en sus actividades laborales.

La pregunta, entonces, es inevitable: el trabajo ya cambió, ¿están cambiando con él nuestras instituciones políticas, laborales y sindicales?

Desde su fundación en 1933, el Partido Socialista ha entendido que ningún proyecto transformador puede permanecer inmóvil frente a los cambios históricos. Esa capacidad de revisar críticamente su tiempo quedó plasmada en las bases ideológicas elaboradas por Eugenio González en 1947 y volvió a expresarse en hitos como el Congreso de Chillán de 1968, cuando el partido actualizó su reflexión para responder a las nuevas realidades del país.

Hoy el desafío vuelve a presentarse. Durante décadas, la agenda laboral se concentró en salarios, jornadas de trabajo, negociación colectiva y protección social. Esos temas siguen siendo fundamentales, pero ya no son suficientes. La revolución tecnológica obliga a incorporar nuevas preguntas: ¿cómo protegemos la dignidad del trabajo cuando los algoritmos participan en decisiones laborales? ¿Cómo aseguramos que la inteligencia artificial complemente el trabajo humano en lugar de profundizar las desigualdades? ¿Cómo preparamos a trabajadores y empresas para un mercado donde las competencias digitales serán tan relevantes como los conocimientos técnicos?

Estas interrogantes trascienden a un partido político. Son preguntas que atraviesan a toda la sociedad. Sin embargo, una fuerza política que aspira a representar al mundo del trabajo —manual e intelectual— no puede permanecer ajena a ellas.

Históricamente, el socialismo ha situado en el centro la dignidad humana, la justicia social y el valor del trabajo. Precisamente por ello, hoy debe preguntarse cómo esos principios dialogan con una economía donde la productividad depende cada vez más de los datos, la automatización y la inteligencia artificial.

La respuesta difícilmente será resistirse al cambio tecnológico. La historia demuestra que los procesos de innovación terminan consolidándose. La verdadera tarea consiste en gobernarlos democráticamente, orientando su desarrollo hacia el bienestar colectivo y evitando que las brechas digitales se conviertan en nuevas formas de exclusión.

Esta preocupación no pertenece únicamente al ámbito político. También ha sido planteada desde otros espacios de reflexión ética. El propio papa León XIV ha señalado que el desarrollo de la inteligencia artificial debe permanecer subordinado a la dignidad humana y al valor del trabajo, recordándonos que la tecnología es un medio al servicio de las personas y nunca un fin en sí mismo.

En este contexto, la Conferencia Programática e Ideológica constituye una oportunidad para que el Partido Socialista vuelva a hacer aquello que ha caracterizado los momentos más relevantes de su historia: pensar el país que viene antes que limitarse a administrar el presente.

Ese debate ya comenzó en comunas, provincias y regiones. Militantes, dirigentes sindicales, académicos y ciudadanos discuten cómo enfrentar los desafíos que plantean la inteligencia artificial, la automatización y las nuevas formas de empleo. En esa misma dirección, el próximo 8 de agosto, la sede de AFUMUVI será escenario de una jornada abierta sobre trabajo e inteligencia artificial, con la participación de Ricardo Solari, presidente del Instituto Igualdad y exministro del Trabajo, Guido Girardi, vicepresidente de la Fundación Encuentros del Futuro, Angelica Salgado, vicepresidenta de la CUT y el Diputado por el distrito 6 Nelson Venegas. Más que una actividad partidaria, es una muestra de que esta conversación ya comenzó y debe ampliarse.

El futuro del trabajo no pertenece al mañana: ya está ocurriendo. Si la política democrática no es capaz de anticipar esta transformación, otros definirán las reglas que ordenarán las próximas décadas.

El desafío del Partido Socialista no consiste únicamente en incorporar un apartado sobre inteligencia artificial en su programa. Consiste en renovar su comprensión del trabajo en el siglo XXI. Porque si la izquierda quiere seguir siendo la voz del mundo del trabajo, debe entender que ese mundo ya cambió. La tarea de nuestro tiempo no es detener la revolución tecnológica, sino asegurar que sus beneficios se distribuyan con justicia, fortaleciendo los derechos, ampliando las oportunidades y resguardando la dignidad humana que ha inspirado históricamente el proyecto socialista.