Periodista
Nuevamente hemos sido convocados a una elección presidencial y parlamentaria que en el siglo XIX y hasta los albores del siglo XX estaba solo permitido a los hombres, y especialmente, aquellos que sabían leer y escribir y también dueños de propiedades, los llamados votos censitarios. Desde 1872 las mujeres reclamaron que su opinión y participación en los procesos electorales debían estar presentes, pero la resistencia era fuerte desde el machismo en el poder. Pasaron más de ochenta años para que a las mujeres se les reconociera el derecho a sufragio. Larga data para que desde 1952 las mujeres fueran incluidas por ley en el padrón electoral para todo tipo de elecciones (presidenciales, parlamentarias y municipales) hasta la fecha, como dato si se quiere anecdótico Gabriela Mistral recibió el Nobel de Literatura en 1945 sin tener derecho a sufragio, las cosas sorprendentes de nuestra historia.
Esos son los hechos históricos, hoy, en este proceso eleccionario adquieren suma importancia para cuidar nuestra treintañera democracia renacida en 1990 tras los oscuros años de dictadura. Podemos tener críticas a los gobiernos que han pasado en este caminar, pero lo que está en juego son los logros conseguidos para la convivencia democrática y ciudadana de nuestro país, tanto en los social, económica y político ya que nos enfrentamos con estupor a la mentira institucionalizada desde la extrema derecha.
Hoy asistimos con emergencia a una ola de líderes populistas de derecha en todo el mundo…nuestro país no está ajeno. Gran parte de su poder político proviene de la impugnación de la realidad, la defensa del mito, la rabia y la paranoia y la promoción de la mentira, señala Federico Finchelstein en su Breve Historia de la Mentira Fascista.
En efecto, los liderazgos de hoy son muestra del manejo de la información y del poder económico que se articula desde sus covachas gremiales lacerando con su brazo de poder todo el cuerpo social, especialmente, con la prensa audiovisual y redes sociales como ya nos hemos enterado de esta manipulación creando “verdades” e “inseguridades anímicas” en nuestra ciudadanía, amplificando la violencia como pan de cada día, obviando las estadísticas técnicas que señalan que los delitos han bajado no así la percepción de inseguridad que ha aumentado, siendo esta la columna vertebral de la extrema derecha chilena en esta campaña presidencial, grasa para lubricar la maquinaria que quiere eliminar todos los derechos adquiridos por luchas sociales, ofreciendo un menú de propuestas para su imaginario gobierno.
La televisión, en especial, ha demostrado una gran capacidad para absorber, cuando no para crear, el escenario político, según sus reglas de construcción de espectáculo…de allí la creciente capacidad para modelar la opinión pública, indica Eduardo Santa Cruz en su libro Un Periodismo Cortesano. Aquí nos enfrentamos a la “canallada dorada”, como decía Arturo Alessandri en su primera campaña presidencial, refiriéndose a la elite económica que hoy sigue fraguando con todo su poder en las sombras de los pasillos de sus castillos la construcción de irrealidades para adormecer al elector.
Hoy la mentira ha vuelto al poder, lo que están viendo y lo que estas leyendo no es lo que está sucediendo, decía Donald Trump en el 2018, en efecto así funciona la extrema derecha: mentir, mentir que algo queda.
Por tanto, estamos en una espiral de confusión de relatos y post verdad en donde toda la ciudadanía que esta inquieta al enfrentarse a su decisión de emitir su voto. Antes deben mirar por sobre las pantallas y detenerse a pensar y reflexionar como esta nuestro país que no se cae a pedazos, como dicen los agoreros de la mentira, lo que sea ha logrado en estos años en igualdad y derechos para todos, mejoras en las pensiones, educación, libertades individuales, infraestructura regional, acercamiento de las instituciones a cada chileno y chilena y los inmigrantes que se han radicado por la vía legal, todos somos Chile.
No lancemos querida “chusma”, parafraseando nuevamente a Alessandri, por el acantilado con nuestra decisión electoral todos los triunfos y derechos de cada uno de nosotros en diferentes ámbitos de la sociedad logrados en esta frágil democracia.
Tenemos todo para seguir en la senda del crecimiento real y fortalecerla con nuestra participación de votante informado no esquivemos nuestra responsabilidad. Honremos a nuestros luchadores sociales y políticos históricos que dieron sus vidas en la construcción de la República y la democracia reciente.
“A alguno de esos mentirosos precisos le di con el puño en la cara. Los testigos aprobaron mi desahogo, y fabricaron otras mentiras. No las creí, pero me atreví a desoírlas”…Jorge Luis Borges.
