Economista, Instituto Igualdad
Trump declaró que Europa está viviendo su decadencia. Fuerte declaración que si se asocia a Occidente resulta aún más preocupante, sobre todo, dicho por quién ha instalado la consigna América Primero en un país que es heredero de la cultura de occidente que siempre ha defendido.
Los avances de los países asiáticos encabezados por China han puesto en alerta al capitalismo del norte. La cultura milenaria de esos países se ha impregnado en sus actuales logros productivos lo que ha permitido un desarrollo vigoroso y una capacidad competitiva que ha ido desplazando en los mercados a las grandes potencias industriales europeas y de EEUU.
La recuperación del liderazgo de EEUU que inspira a Trump tiene sentido, aunque, se ha propuesto retomar una competencia contra quienes llevan la delantera con un impulso muy difícil de igualar sin que se desencadenen nuevas formas de entrar a competir en los mercados, como ha sido la aplicación de aranceles rompiendo con ello una de las reglas más valoradas por Occidente como ha sido el libre comercio internacional con aranceles tendiendo a cero.
Si no puedo competir sin aranceles, los aplicaré no solo para romper las actuales reglas sino también para ganar tiempo mientras se reordena la economía mundial. En el intertanto, veré cómo hago para instalar un nuevo orden que me permita influir en el mercado con el fin de recuperar el terreno perdido. El nuevo paradigma está en proceso de diseño y prueba. Su imposición no ha tenido una respuesta con la misma fuerza y determinación que ha tenido el gobierno de Trump para cambiar las reglas del juego.
La libertad económica en una competencia sin barreras ni presiones se pone a prueba frente a una manera de influir por los medios que sea posible lo que ha conducido finalmente declarar una guerra comercial desde posiciones de poder donde rige la ley del más fuerte para intentar ganar en la lucha por el control de los mercados.
AL y el Caribe, región que sin olvidar ni haberse despreocupado demasiado, en este momento EEUU con Trump se ve obligado a activar en ella una nueva estrategia imperial que le permita consolidar su dominio y asegurar las fuentes de recursos como también los mercados para sus exportaciones. La pérdida de mercados de productos y servicios de EEUU a nivel mundial está determinando que debe ser compensada con una estrategia diferente en LA y el Caribe, tal que, si fuese necesario, involucre la intervención militar e incluya la imposición de gobiernos, sean o no democráticamente elegidos.
Trump no puede dejar de influir para evitar el crecimiento de la presencia de los BRICS en el mercado mundial. La presión vía aranceles para boicotear los intentos de algunos países por ingresar a ese grupo como también otro tipo de presiones ya se han hecho sentir con fuerza sin que los países afectados muestren mucha capacidad de respuesta ni exista un propósito persistente por recurrir a las instancias creadas para reclamar el no cumplimiento de los TLC o las normas de OMC.
Para los países de AL y el Caribe se ha puesto aún más complejo enfrentar el futuro de sus economías, su desarrollo industrial y la aplicación de políticas públicas que puedan dar origen a repuestas punitivas o castigos de parte del imperio del norte. Si ya era complejo enfrentar sin aranceles la competencia en el comercio internacional, ahora, las dificultades se multiplican para encontrar los mercados y las condiciones más favorables que calcen con las restricciones impuestas en este nuevo orden económico que carece de reglas efectivas para someter a derecho los excesos e incumplimientos en el comercio internacional.
En consecuencia, lo que podemos mirar a futuro es una dependencia aún mayor de nuestras economías respecto a las políticas e intereses de EEUU, lo que puede llevarnos a continuar siendo productores de materias primas en condiciones de negociación muy acotadas y más proclives a favorecer a ese país sin perspectivas de industrializar nuestras economías predominantemente extractivistas con el predominio de inversionistas de ese país lo que cerraría definitivamente el paso a conquistar otros mercados y a un desarrollo regional autónomo e integrado al mundo sin la tutela del imperio del norte intentando reconfigurarse. Seguiremos siendo el patio trasero de EEUU con más riesgos de convertirnos en una región con conflictos semejantes a otras regiones del planeta de no revisar y replantear nuestra vocación de países libres, solidarios y con plena autonomía para elegir a nuestros socios y construir un futuro seguro, inclusivo, justo y sostenible.
Chile se enfrenta a una encrucijada vital tras la elección presidencial. Nuestro país está a punto de adherir a la política de Trump de profundizar su dominio en AL y el Caribe, a ignorar una soterrada pérdida de soberanía de nuestros países y el abandono de una estrategia de libre comercio que privilegie el multilateralismo.
