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Denuncia mala praxis en tratamiento dental de paciente de la tercera edad en centro odontológico de San Miguel

Foto de Kindel Media (Pexels)

Sr. Director:

 

Sabiendo de la irrenunciable vocación suya y de su equipo de jugarse por las causas justas y de informar lo que los medios periodísticos hegemónicos callan u ocultan, es que le escribo esta carta. Lo hago  como ciudadana, pero también como hermana menor de un paciente de la tercera edad indefenso para denunciar públicamente una situación que considero grave, abusiva y peligrosa, y que puede estar afectando a muchas otras personas mayores en Chile.

El año 2024, a mi hermano mayor se le realizó un implante dental molar de titanio en la clínica IMPLANET, sucursal Estación Metro El Llano, comuna de San Miguel.

Dicho implante resultó defectuoso y mal ejecutado, provocándole desde entonces y hasta el presente (desde el 2024 al presente 2026) dolores persistentes, intermitentes, abscesos recurrentes, hormigueo molesto y muchas veces doloroso en toda esa zona inmediatamente adyacente a esa muela de titanio implantada en él por esta clínica. De hecho, actualmente esta pieza dental -este implante por el cual él pagó ese vez casi 800 mil pesos- está hoy, además, literalmente, toda suelta, con todo lo que ello implica en términos de riesgos y peligros para la salud y bienestar de un paciente de la tercera edad maltratado por IMPLANET a causa de un trabajo clínico mal hecho por esta clínica.

Estimado director, resulta que el recién pasado día viernes 30 de enero de 2026 mi hermano mayor acudió a la clínica IMPLANET buscando una solución a su delicado problema de salud dental postoperatorio. Pero, la respuesta fue indignante: IMPLANET se negó a hacerse cargo, argumentando (a través de la persona de una encargada de finanzas muy maleducada y prepotente de nombre Nicole) que ese implante estaría “fuera del tiempo de garantía”, y además le exigió, sin pudor alguno, a mi hermano mayor afectado, una persona de la tercera edad, la obligación de pagar a IMPLANET la impúdica e insólita cifra monetaria de  $ 595.000 (más de medio millón de pesos chilenos) para corregir un error clínico cometido en la boca de este paciente mayor por la propia Clínica Dental IMPLANET.  

Resulta alarmante, y yo diría escandalosos, estimado señor director, que una clínica dental supuestamente “prestigiosa” -y con una publicidad en la que ofrece “excelencia” en sus servicios médicos- confunda o pretenda confundir una mala praxis sanitaria suya con una simple garantía comercial, puesto que cuando hay daño, dolor y riesgo (postoperatorio) para la salud de un paciente suyo, especialmente cuando se trata de un adulto mayor vulnerable por el solo hecho de ser este paciente de la tercera edad, ninguna clínica ni ningún centro médico de Chile puede invocar “plazos vencidos” ante su obligación legal de corregir un procedimiento clínico suyo mal hecho.   

Como usted y toda persona mínimamente bien informada lo sabe, querido director, el hecho de que mi hermano mayor no haya podido acudir antes a IMPLANET por su problema de salud dental postoperatorio —por razones laborales o por los motivos que fueren- no extingue ni borra ni exime de modo alguno la responsabilidad sanitaria legal ni ética de una intervención operatoria mal hecha en este país, máxime si hablamos aquí no de una tapadura simple de un diente sino de una intervención clínica compleja y delicada. La ley chilena es demasiado clara al respecto.

Le escribo, en resumidas cuentas, porque este caso no es solo personal: es un ejemplo preocupante (un muy mal ejemplo) de cómo algunos prestadores privados de salud tratan en Chile a algunos/as pacientes suyos, en particular a sus pacientes más vulnerables e indefensos, sobre todo cuando estas clínicas o centros médicos privados tienen el desparpajo de endosarles a sus propios pacientes operados los costos emocionales y financieros por sus propias negligencias y errores clínicos, tal y como lo hace, en ese caso, IMPLANET.

Si usted me permite, y ya para terminar, yo he querido denunciar en su prestigioso medio de prensa esta situación de injusticia con la esperanza de que IMPLANET asuma su responsabilidad con su paciente afectado y, sobre todo, para que otras personas -especialmente las más vulnerables de este país, como por ejemplo lo son las de tercera edad y de recursos económico limitados- no pasen por lo mismo que aquí le he expuesto a usted y a sus respetables lectores, porque, como usted y yo sabemos: cuando se trata de la salud y del respeto a los derechos y la dignidad de un/a paciente intervenido quirúrgicamente de manera fallida en algún centro de salud de Chile, ninguna negligencia o inoperancia médica puede esconderse detrás de una supuesta “garantía postoperatoria vencida”.

 

Norma Débora Bastias, hermana del paciente

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