El desafiante fin de año del Cono Sur

Foto de Isabela Kronemberger en Unsplash

Foto de Isabela Kronemberger en Unsplash

Este 2024 está ingresando a su último trimestre, y todo indica que será políticamente tormentoso en varios países, con fuertes convulsiones sociales, también será escenario de importantes cumbres mundiales y, por cierto, con buen fútbol, aportado por la Copa Libertadores y las eliminatorias para el Mundial.

Economías estancadas: sociedades desencantadas

Estamos viviendo a fines de este año lo que señalara acertadamente la CEPAL al examinar nuestra región.  Si bien después de la pandemia del Covid-19 todos experimentamos un rebote, el clima cambió, lo que en parte se explicaría por la emergencia de la guerra de Ucrania y su impacto en la economía global, que se complica más por la guerra de Netanyahu en Gaza.

Algunos países -Perú y Chile en especial- han logrado controlar la inflación y tener un tipo de cambio relativamente estable, pero no es el caso de Argentina que, pese a las radicales medidas de ajuste del gobierno de Milei, aun no logra estabilizar ni los precios ni el tipo de cambio.  Bolivia es más dramático, porque ha agotado sus reservas de gas, sus exportaciones han caído y por ende sus reservas en divisas.  La escasez asoma y la respuesta social es el descontento y de allí a los bloqueos de carretera hay poco trecho.

En lo que si nos parecemos todos es en el aumento de la informalidad.  Nuestras economías se acompañan de una lenta reactivación que se caracteriza por un incremento del empleo informal.

Según datos de OIT de finales de septiembre 2024 la informalidad llega a un 80% en Bolivia, un 73% en Perú, 46% en Argentina, un 25% en Chile y un 22% en Uruguay.  Es más que probable que a finales de este año estas cifras se incrementen dado el lento ritmo de crecimiento de la mayoría de los países mencionados.

Como es obvio, a mayor informalidad disminuye la tributación, y por cierto, se mantienen o incrementan las demandas en materia de salud y educación de la población. Agreguemos el fenómeno de la migración regional que refuerza estos guarismos.

Las economías estancadas son la base material de malestar social, especialmente cuando los intentos de ajuste no dan resultados.  Allí, el malestar puede dar espacio a la decepción y de allí a la bronca hay muy poco trecho. Esa pareciera ser, en primer lugar, la dinámica argentina:

La motosierra de Milei

El número de adherentes al presidente Milei desciende mes a mes, aunque aún conserva una cuota importante, la pregunta es si lo conservará a fin de año.  El recorte a las pensiones (y no hay familia que no tenga un nono o nona) seguido por el recorte a la educación superior (ojo que la juventud voto mayoritariamente por Milei) auguran que los decepcionados seguirán creciendo. Está claro que la promesa de campaña: el ajuste lo pagaran los políticos, no se está cumpliendo a cabalidad, parece que la motosierra no solo persigue a ‘la casta’.

Bolivia y el final del túnel

La situación más crítica es la de Bolivia. La economía está raspando la olla, y el fantasma del default asoma según las principales casas aseguradoras. Pero, los fenómenos no son sólo económicos: la división del partido de gobierno y las peleas entre Evo Morales y el presidente Arce han dejado al gobierno en minoría social, política y legislativa.

Las elecciones de agosto del 2025 se ven muy lejanas y, como si no fuese suficiente, Bolivia padece de incendios forestales que ya han arrasado más de 7 millones de hectáreas.

Inquietud ciudadana por aumento de la inseguridad

A todo lo anterior tenemos agregar un rasgo común de toda América Latina: el deterioro de la seguridad comienza a provocar descontento ciudadano y movilizaciones de los más diversos sectores de la sociedad. El hartazgo se hace evidente y la población comienza a perder la paciencia.

Las mafias de delito organizado que hoy proliferan en la mayoría de los países de la región persiguen establecer su control territorial, para así dominar a la población, reemplazando, desplazando al Estado. El cobro de ‘vacunas’ a los comerciantes, a los transportistas, y a la población en general, se impone.

En Perú, la situación ya ha provocado paros del transporte cuyos trabajadores demandan al Estado condiciones básicas de seguridad, un Estado que los resguarde.  A pesar del Estado de Excepción decretado hace una semana por el gobierno de Dina Boluarte y que busca frenar la ola de extorsiones y recuperar el orden público, hoy habrá un nuevo paro en protesta por la inseguridad en Lima y Callao.

En Chile, gozó de nuevos índices en materia de seguridad, pero no ha logrado evitar el incremento de la delincuencia organizada que se traduce en la emergencia del sicariato, la extorsión, el secuestro y, por supuesto, las guerras entre las diferentes bandas que buscan  controlar el territorio.

Argentina, que gozó de buenas cifras, también sufre de la presencia de estas organizaciones, y la ciudad de Rosario se ha transformado en uno de los puntos mas álgidos. Algo parecido se encuentra en la próspera región de Santa Cruz de la Sierra en Bolivia.

Pérdida de legitimidad del sistema

Además de la inseguridad y de las dificultades económicas, la desconfianza campea en amplios sectores de la población. Buena parte de los gobernados tienen una mala evaluación de sus gobernantes. La corrupción y el privilegio de algunas élites contribuyen a ello.  Eso permite a ratos conformar mayorías críticas. Sin ir mas lejos, la votación de Milei se asentó en gran parte en la bronca de la mayoría contra ‘la casta’; está por verse como termina esta experiencia.

Recordemos que en la Crisis del Corralito” (2001) la consigna abrumadoramente mayoritaria fue “que se vayan todos”.  Esta desconfianza se expresa en el deterioro del sistema de partidos y explicaría la baja aprobación del Congreso en la mayoría de los países del Cono Sur.  También explicaría la proliferación de partidos con la consecuente dificultad de construir acuerdos mínimos.

Ojo: en el Perú, están registrados cerca de 30 partidos; y, en Chile, 22.

Pobres, inseguros, pero buenos anfitriones

No todo será pobreza, crisis y violencia en el Cono Sur durante este último tramo del año: seremos anfitriones de lideres mundiales que nos visitarán.

El 15 y 16 de noviembre, en Lima, se efectuará la Cumbre de la APEC, es más que probable que no asista tovarich Putin, ni tampoco quien resulte electo en EEUU.  Pero, si vendrá Xi Jing Ping, y buena parte de los lideres asiáticos, para asistir a la inauguración del moderno puerto de Chancay, que promete ser el principal enclave marítimo del Pacifico Sur.

Seguido a la cumbre de APEC, el 18 y 19 de noviembre se realizará la reunión del G20 en Rio de Janeiro, donde si es probable que asista buena parte de los lideres occidentales.  Obviamente, a esas alturas del año, tendremos más de una novedad en la guerra de Ucrania, en las del Medio Oriente y por cierto, conoceremos el desenlace de las elecciones de los EEUU.  Todo ello será parte del contexto de estas reuniones.

Los conosureños, como buenos latinos, haremos lo posible por atender como corresponde a las visitas, y no son pocos los que esperan que estos acercamientos redunden en inversiones, proyectos conjuntos, diálogos de todo tipo.

Uruguay: El buen alumno

Para finalizar, no todo es tan desafiante en el Cono Sur, la economía uruguaya no vive angustias.  El primer trimestre de este año creció arriba del 4% y posee la tasa mas baja de informalidad de la región.   Si le agregamos la variante de estabilidad y convivencia política resalta la tranquila contienda que el próximo 27 de octubre definirá a su próximo presidente.

Las últimas encuestas le dan a Yamandú Orsi, candidato del Frente Amplio, un 43% de las preferencias.  Los candidatos de la llamada Coalición Multicolor (nacionales, colorados y organizaciones menores) suman un 40%, indecisos un 10%.  Nadie se hace problemas, la alternancia esta asumida, las instituciones funcionan.

En Uruguay no se ha producido la dispersión de partidos que vemos por el lado de la costa del Pacífico, no solo es eso, la tradición republicana se nutre de meritorias prácticas reparadoras, todos los 20 de Mayo las calles se llenan por la Marcha del Silencio, ocasión en que la sociedad charrúa conmemora transversalmente el drama de los detenidos desaparecidos, el negacionismo no es una práctica aceptada.

En fin, no todo es política. De la mano del Maestro Bielsa, la Celeste, como los charrúas llaman a su Selección, ocupa hoy el 3er lugar en las clasificatorias para el Mundial de 2026.