Inicio Destacado Evelia Matheil: la traición como forma de vida

Evelia Matheil: la traición como forma de vida

Crédito foto: Patricio Muñoz Moreno

Mi íntimo amigo en quien yo confiaba, el que comía de mi pan, contra mí ha levantado su puñal.

Salmos 41:9

El pueblo de Chassagne Montrachet en la Borgoña francesa, huele deliciosamente a vino y se mantiene dormido como si allí el tiempo no transcurriera. Sus valles y campos que permanecen casi todo el año de un intenso verdor han producido vino desde tiempos inmemoriales. Ahora, sus caldos encumbrados más allá de 100 euros por botella, son cosa de pocos paladares. No como en tiempos de antañocuando uno de sus habitantes, antiguo productor de vinos, con curiosidad escuchó hablar de un lejano país llamado Chile. Fue después de que el mal de la filoxera exterminaralas preciadas viñas locales. Aquel pulgón venido de América del Norte que cruzó el Atlántico a fines de la década de 1850 y que como un dios enajenado destruyó esa exquisita parte del corazón francés. La pobreza y el desencanto posterior sumieron al pueblo en la tristeza y la otrora perfumada campiña se tornó en un yermo territorio. En el pueblo actual aún está la casa del tatarabuelo de Tío Beto, erguida y majestuosa, desde la cual un día Joseph Trachelet partió rumbo a Chile. Recién llegado a Valparaíso, en el muelle del puerto principal lo esperaban los dueños de la viña Subercaseaux, en cuyos viñedos más tarde una vez instalado allí los empleados le harían reverencias a su paso. Querían conocer de primera mano los secretos que portaba, que producían el embrujado vino francés. A partir de allí el vino chileno, la sangre del país, comenzó a maridarse con la maravillosa sangre francesa.

Los Matheil, los ancestros de tío Adolf, vinieron de la mustia Rinteln y la ordenada Kassel en Niedersachsen, la Baja Sajonia alemana. Eran antiguas familias de ese territorio montañoso , lejos de Hannover, el gran puerto del mar del norte. Allí, mucho tiempo después que la peste matará inconteniblemente a casi toda la gente local y obligara a los resistentes a abandonar el pueblo, allá por el año 1350, continuaron siendo sombríos pobladores, apenas sobresaliendo del fango invernal que dejaba la nieve al derretirse. Allí escucharon hablar que por el año 1890 unos pobladores locales pobres y enflaquecidos se habían embarcado rumbo a una remota tierra chilena de promisiónllamada Osorno, con la ayuda de un tal Vicente Pérez Rosales. Los más viejos despidieron a los Matheil en el puerto y sintieron que eran pioneros del ancestral deseo de la expansión de la tierra alemana, el antiguo y deseado Lebensraum.

Muchos años después Evelia, hija de Tío Adolf, descendiente de los sajones avencindados en Chile, ya una adolescente, viviendo en la capital del país, conoció de bocade abuelos y tíos alemanes, la leyenda de Hanna Reich, la aviadora celebre que fuera una heroína por sus habilidades como piloto en la Alemania del Tercer Reich. Desde los cielos, como una flecha ensangrentada Hanna mató mucha gente de la Francia y otros países aliados. La admirabaprofundamente y siempre deseo cruzar los azules cielos chilenos, ser una figura como ella. Luego, de las mismas fuentes conoció la leyenda de Gertrud Scholtz-Klink, otra mujer famosa, fanática generala nacional socialista y ejemplo de esposa, que se casó varias veces y tuvo 11 hijos. Ella encarnaba su imagen deseable de la mujer alemana: valiente, reproductora y perseverante. En su juventud, Eveliaen la Deutsche Schule chilena, esos temas se susurrabanescondidamente entre sus compañeros. Allí, en las fiestas de la colonia, al igual que otras chicas vistió los glamorosos Dirndl, esos multicolores vestidos tradicionales de las jovencitas alemanas. Con la educación germana su carácter fue adquiriendo una fuerte factura haciendo su vida ordenada hasta lo indecible. A medida que crecía, se tornó más dura y reservada. Tío Adolf, su padre, un alto oficial de la rama de aviación del país, en cada destinación, le enseñaba más ymás de la cultura militar. En cada base aérea vivían en las casas públicas destinadas por el Estado al personal. Allí en las historias de sobremesa, de la mano de su padre, aprendió a relacionarse con las personas. A demostrar infinita lealtadinicial, para luego instalado el conflicto entre pares, hacerse sutilmente a un lado y así ganar en el camino al poder. En esas habituales comidas, durante décadas, en las bases aéreas se trazó el futuro de las vidas de los compañeros de armas de su padre. Papá le enseñaba día a día todas aquellas argucias que según él le permitirían tener éxito en la vida sacandocontendores del medio. Ella siempre fue buena alumna y tuvo con él una muy estrecha relación, aprendió bien el método.

Supremacismo blanco

Un buen día, en la nortina base aérea donde tío Adolf estaba viviendo con su familia, llegó destinado tío Beto, también alto oficial aéreo. La soledad y el calor del desierto pronto hizo convivir a las familias. La casa de Verónica, que así se llamaba la hija quinceañera de tío Beto Trachelet, un descendiente francés, estaba justo al frente cruzando la calle. Las dos rubias jóvenes no tardaron en amigar a sus padres y entre ellos se gestó una convivencia obligada. Durante los años nortinos, tío Adolf, ya diestro en su método mostró infinito cariño y lealtad a tío Beto y su familia. Unos cuantos años más tarde se uniría al grupo de casi hermanos, el tío Gustav Leige, otro alto oficial aéreo comisionado a las bases militares. Las hijas de los generales desarrollaron durante esa época una amable pubertad, caminando abrazadas por los senderos de la base aérea, confidenciándose juveniles secretos. En los innumerables juegos de salón de esos días,Verónica siempre ganaba y presintiendo que Evelia secretamente envidiaba su destreza e inteligencia, adoptó la técnica de dejarse ganar juego por medio. Presentía queguardaba un secreto rencor hacia ella por su simpatía, inteligencia y también por su belleza.

Más tarde cuando tío Adolf de vuelta en la capital del país fue destinado a Israel, en las conversaciones de su padre con aquellos extraños personajes que acudían a verlo a la embajada, conoció algunas palabras, que siempre siguieron resonando en su mente. Decían que él era un katsas sayaminpara el gobierno israelí, alguien desconocido que ayudaba. Luego, cuando fue enviado a Inglaterra como agregado militar, mucha gente de esos tiempos lo visitaba en la embajada. En Londres, Evelia guardaba riguroso secreto sobre ello, dedicada en ese tiempo solo a aprender piano, tocando con rigor a los compositores alemanes hasta quedar adolorida de las manos. Nadie recuerda en su juventud la presencia de amores masculinos en su entorno. Se sabe eso sí que su deseo asomaba inesperadamente y que junto a su amiga Janice, se apaciguaba con sus cariñosos y dulces consejos. Esos momentos, le recordaban a su admirada Gertrud, a quien ella elogiaba profundamente por su arrojo femenino y entrega.

Ya de vuelta en el país, estudió economía en la principal universidad católica donde conoció a lo más granado del supremacismo blanco. Después de muchos años de estudios allí, lamentablemente no se tituló. Según dicen, bajo el sopor de algunos medicamentos que tomaba para moderar su temperamento, tuvo un descuido y perd el archivo que contenía su tesis. Nunca fue hallado y sorprendentementealgunos profesores no la recuerdan tampoco como alumna destacada.

Tío Gustav, como todos había hecho su camino al poder y era parte de la Junta Militar que había dado el golpe de Estado al presidente Allende el 11 de septiembre de 1973. Dentro de la dictadura se había dado cuenta que Pinochet era una piedra en el zapato para redemocratizar el país pasado el período de emergencia constitucional, como decía. Este último, en previsión de mayores problemas se apresuró a expulsarlo de la Junta de Gobierno. Para ello habló con tío Adolf. Este lo escucho y le dijo conforme cuando le propuso reemplazar a tío Gustav por él. Luego subió a su despacho y recordó viejas conversaciones de camaradas en el norte. Lo expulsaron. Tío Adolf, no dijo nada, evadió cada encuentro con la prensa. Evelia supo el mismo día de su expulsión, sin una lágrima por su tío Gustav con quien tanto anduvo en bicicleta en las distantes bases aéreas del país.

Durante el Gobierno del presidente Salvador Allende, tío Beto decidió que apoyaría al presidente. Él le encargó dirigir la seguridad alimentaria del país debido al grave acaparamiento de alimentos y artículos de vida con la que los políticos de derechas boicoteaban al Gobierno Popular.Su camino de vida había sido hecho durante décadas construyendo el Templo de Salomón y ello significaba esencialmente ayudar al próximo. El día del Golpe de Estadotío Beto fue apresado y encarcelado en la Academia de Guerra Aérea que dirigía tío Adolf. Allí fue brutalmente torturado por sus compañeros de armas entre otras cosas por ser masón. Tío Adolf, sabía perfectamente donde estaba y que le hacían. Concurría cotidianamente a la Academia, bajaba a los subterráneos y escuchaba los gemidos de su amigo. Subía impertérrito las escaleras hacia su despacho. Pocos días antes de su arresto habían estado cenando juntos en familia y recordando viejos tiempos. Evelia, la niña tan querida por tío Beto también sabía, pero sin una lágrima aplicaba el método para relacionarse, que rigurosamente le había enseñado papá.

Muchos años después cuando Evelia ya estaba en la gran política de derecha del país habría de ocurrir otro incidente. También estaba en su mismo partido su amigo empresario y político de derechas, conocido como Tatán. Este la había apadrinado políticamente y acogido en sus empresas como gerente, a pesar de no tener título. Un buen día se acercó a ella un empresario enemigo de Tatán, con una grabación en la cual el mismísimo Tatán sinceraba una opinión de Evelia. Eso era malo para su camino al poder. En un programa de televisión de gran audiencia ella echó a andar la grabación, denunciando a su ahora ex amigo. Era la forma elegida para matar a su contrincante en el partido, tras la búsqueda de altos cargos políticos del momento. Luego de eso se cambió de partido yéndose a uno más radical de Derechas.  Evelia había sido una buena alumna de su padre, aplicaba correctamente el método.

Salir de la versión móvil