La reforma previsional del gobierno de Boric: un gran avance

El mundo de los trabajadores tras el fracaso de las AFP para responder con pensiones dignas emprendió la lucha contra las AFP, entidades instaladas por la dictadura como sistema de pensiones. Al mismo tiempo y, en base a la arquitectura de este sistema de ahorro previsional, de no existir las AFP, el mercado de capitales en este país no se habría desarrollado como para atraer a empresas extranjeras que hoy controlan buena parte de esa industria.

Lo concreto es que con las AFP son los trabajadores los que financian sus pensiones y, en este caso, se trata de un ahorro obligatorio mediante el sistema de capitalización individual, recursos que van directamente a financiar preferentemente a grandes empresas.

El acceso a esos ahorros previsionales por parte de las empresas, dada una regulación laxa que favorece principalmente el negocio rentista, no garantiza que aquellos recursos se orienten principalmente a obtener mejores pensiones, fundamentalmente, porque las AFP no han mostrado ser realmente un sistema de pensiones sino más bien un instrumento para la sostenibilidad del gran capital, el que no tiene fronteras, sin que hasta hoy en Chile haya sido posible regular la salida de capitales lo que ha impedido disponer en el país de mayores fuentes de financiamiento para un desarrollo económico sustentable.

En ese marco institucional, no podemos dejar de avanzar en construir un sistema de seguridad social que pueda mejorar a la brevedad las pensiones. Por ahora, no hay más fuerza política ni más espacio que sortear, lo que ha obligado a aprobar los cambios propuestos por el gobierno con las indicaciones de la oposición lo que es un paso adelante que hace posible acumular fuerzas para seguir avanzando en las reformas estructurales que provean un mejor sistema de seguridad social. Este gobierno en democracia y sin mayoría parlamentaria logró la aprobación de una reforma de pensiones con una ley de más de 700 páginas que favorece especialmente a las mujeres, dando un importante paso para fortalecer nuestro sistema de seguridad social.

Las pensiones futuras de los afiliados a las AFP podrán verse favorecidas con el incremento del ahorro previsional individual a un 16%, lo cual se financiará sin aplicar nuevos impuestos que la derecha ha negado sistemáticamente. Asimismo, se avanza en la dirección de darle al estado un rol más importante para mejorar el sistema de seguridad social y las pensiones más bajas, fortaleciendo la PGU, mejorando las pensiones a las mujeres e impulsando la competitividad de esta industria, en lo más importante.

El punto de partida para impulsar la reforma de pensiones fue un macizo proyecto progresista. Este se puso en discusión sin contar con mayoría parlamentaria y el gobierno se empeñó en continuar con el trámite legislativo. La idea de retirar el proyecto a un año de cumplirse el término del gobierno del presidente Boric, era políticamente contradictorio con su compromiso expresado en el programa de gobierno. Dada la experiencia de lo que ha sido el proyecto de reforma tributaria, congelada o en retroceso, al gobierno no le quedó otro posible legado que no fuera la reforma previsional.

Mejora de la PGU

La correlación de fuerzas políticas en el país no ha estado a favor de eliminar la capitalización individual, eje del sistema de las AFP. Sin embargo, hubo apoyo de la derecha dialogante para hacer cambios, donde el Estado con un préstamo de los propios afiliados podrá sumar recursos para contribuir al financiamiento del pilar solidario, que incluye una mejora de la PGU y la nivelación de las pensiones de las mujeres.

Es posible que en el caso de que el gobierno hubiera retirado el proyecto de reforma previsional, en las próximas elecciones, la derecha tendría más opciones de llegar a la Moneda. Con la estrategia de negociar sin bajar los brazos el gobierno puede entregar el gobierno a una alianza progresista o al menos dejar una huella de los esfuerzos por legislar a favor del pueblo y su demanda pendiente.

La derecha lleva la voz cantante en las comunicaciones en casi todos los medios de comunicación sobre la reforma recién aprobada con un relato que gira en torno a que gracias a ella se logró mantener la capitalización individual y que continúan las AFP creadas en dictadura que exhiben una “larga vida” según su creador.

Es preciso señalar que los sectores progresistas no han propuesto jamás eliminar los ahorros previsionales individuales que permiten mejorar las pensiones de los trabajadores. Lo que plantea este sector político es que la historia laboral y del empleo de este país demuestra que las pensione de las AFP no han conseguido las tasas de reemplazo que prometió su autor. Ello ha obligado al estado a financiar las lagunas previsionales del ahorro previsional que causa el desempleo, la baja capitalización que obtienen tales ahorros por los bajos salarios, especialmente de las mujeres, como también, el creciente empleo informal que produce ingresos precarios.

Lo que no puede reconocer la derecha es que su sensibilidad social está bloqueada para apreciar un sistema que se haga cargo de las pensiones más bajas al rotular eso como un sistema de reparto. Ha sido la perseverancia del gobierno lo que aseguró un mejoramiento ahora ya de las actuales pensiones con lo que se abre un camino para crear un nuevo sistema de seguridad social con una mayor participación del Estado.

El gobierno y los partidos que lo integran deben sentirse estimulados a defender la ley aprobada y decir que, sin el trabajo del gobierno, de sus parlamentarios con su capacidad de diálogo y de abrirse a las ideas de la oposición democrática, no se habría logrado avanzar en un mejor trato a las mujeres ni a los sectores más excluidos en materia de seguridad social.

La derecha no ha desaprovechado la oportunidad de hacer campaña en este año electoral atribuyéndose los logros de la ley aprobada – como lo hizo Piñera al darle el nombre de PGU al pilar solidario creado por la presidenta Bachelet – llevando la voz cantante en las comunicaciones en todos los medios sobre la reforma recién aprobada. Su relato gira en torno a que gracias a ella se logró mantener la capitalización individual y que continúan las AFP creadas en dictadura.

Lo que ha quedado como legado es una ley aprobada que respondió a un necesario e imprescindible diálogo democrático, a acuerdos con responsabilidad política, cuestión fundamental para poner en primer lugar los derechos y necesidades del pueblo y el logro de una mejor calidad de vida para todas y todos los habitan nuestro país. RFI03022025.