Inicio Destacado La ultraderecha de Kast hará de Chile un país invivible

La ultraderecha de Kast hará de Chile un país invivible

Foto de Stefano Pollio en Unsplash

Foto de Stefano Pollio en Unsplash

Los sectores de la ultraderecha han ido muy lejos con su afán de desmontar lo que han hecho gobiernos anteriores sin mostrar lo que harán a cambio, salvo prometer más seguridad con medidas represivas y estados de sitio para incorporar a las FFAA en temas incluso de orden interno y con un financiamiento que consiste en usar recursos del presupuesto actualmente destinados a importantes programas sociales sin garantizar la continuidad de beneficios como la PGU, salario mínimo, 40 horas, mejores pensiones, entre otros.

Se deja entrever que un eventual gobierno de ultraderecha intentará por todos los medios posibles usar los decretos de ley sin necesidad de contar con la participación del Parlamento. Si dispone de un Poder Legislativo a su favor, será para el país el momento más crítico en tanto se impondrá una derecha que dispondrá de todo el poder político más el apoyo de los poderes fácticos y en especial del sector empresarial más conservador en materias sociales y culturales.

Está en juego la mirada unidimensional y autoritaria versus la visión multidimensional que encaja con la democracia necesaria en estos tiempos. Es decir, la flexibilidad que requiere la solución de los problemas de la sociedad en un mundo diverso que necesita el diálogo para convivir pacífica y creativamente se pone en peligro con un gobierno de la derecha fascista como la que representan Kast y Kaiser.

En el futuro inmediato debemos estar preparados para enfrentar problemas que trascienden el ámbito local y tienen orígenes exógenos y sistémicos que ningún país por poderoso que sea puede resolver por sí solo. Se trata de los fenómenos muchas veces mencionados como el cambio climático, las migraciones, los conflictos geopolíticos, el armamentismo, el control de la información y uso de la AI, el narcotráfico, la seguridad alimenticia y otros.

Enfrentar tales problemas obliga a los países a coordinar e integrar sus esfuerzos y recursos, fijar normas y respetarlas, empatizar con los problemas de los países más débiles y con los problemas que viven las poblaciones más vulnerables. Se trata entonces de ver el mundo como un gran sistema integrado e interdependiente, que colabora y coopera por conseguir el progreso de todos y la paz en el mundo.

La ultraderecha gobernante en algunos países no ha respondido al desafío de la sobrevivencia del planeta ni por la paz, especialmente, las grandes potencias que en sus afanes geopolíticos han desechado los principios fundamentales que dieron origen a la ONU que permitirían allanar el camino ante los conflictos y graves problemas que padece nuestro planeta.

La derecha hoy en el mundo está al mando de los sectores más retardatarios que cree que la solución a los problemas es retrotraer la historia, reconstituir imperios en base a la fuerza, esta vez, con el dominio de las armas nucleares, el control de la información y el conocimiento a través de uso de la AI con capacidades inimaginables para convertir a la gente en esclavos cautivos del consumismo.

El gran capital actualmente en manos de unos pocos multimillonarios de las industrias de las tecnologías digitales y militar, ambas estrechamente relacionadas, han llevado a la concentración de la riqueza y del poder económico a niveles nunca vistos en el planeta donde se ha comprobado que tales empresas han logrado penetrar en el Estado y operar como si fueran parte de éste, convirtiéndose en un amenazante poder supranacional que puede controlar a la población mundial y los gobiernos mediante sus capacidades digitales y nucleares operables desde cualquier punto del planeta.

Con un gobierno de derecha Chile perderá soberanía porque la entregará sin reservas a EEUU y con ello su dependencia restringirá o anulará su libertad de decisión para enfrentar los desafíos del futuro, especialmente en el actual cuadro geopolítico mundial que requiere fortalecer estrategias que avancen en la cooperación, en la integración territorial, hacia el multilateralismo y en el libre mercado en el comercio internacional.

Con un gobierno de ultraderecha no democrática Chile experimentará un cambio drástico en el manejo del poder y del gobierno, reduciendo las decisiones a unos pocos políticos de la derecha dura y de un gobernante neonazi o fascista que han prometido la demolición de los avances sociales impulsados especialmente por los gobiernos de centroizquierda.

La derecha quiere volver a gobernar para instaurar un régimen autoritario como el de Pinochet como única manera para poner fin a la delincuencia y el narcoterrorismo. No tiene otra mirada, no presenta otra opción distinta a la que vivió el país con la dictadura. La democracia es un estorbo para ellos.

Pero, no es solo lo anterior lo que pretende hacer en el gobierno la ultraderecha, con el pretexto de enfrentar la delincuencia, en sus planes está instalar un sistema que inhiba y reprima cualquier movimiento que emerja de la sociedad para ampliar los derechos y oportunidades de las mayorías. Para Kast la imagen de gobernantes como Trump, Bukele, Bolsonaro son el modelo por seguir y emular. Se trata ni más ni menos de que Chile estará en manos y para beneficio de unos pocos, de una oligarquía antidemocrática que desprecia al pueblo y desconfía de sus organizaciones sociales. Chile se convertirá en un país invivible.

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