Por J.DÍaz.G. Historiador
Debido al perfil ultra derecha del gobierno del Presidente José Antonio Kast, se postula que los principales enemigos de su proyecto serían el Partido Comunista (PC) y el Frente Amplio (FA), partidos que califican de extrema izquierda. Sin embargo, el proyecto restaurador que se impulsa desde marzo de este año, tiene como objetivo final el desmantelamiento de todo lo más significativo que se ha construido desde la Concertación hasta nuestros días, es decir, también por el socialismo chileno y sus aliados.
El oficialismo, particularmente el Partido Republicano (PR), destaca que los principales enemigos de sus planes de Reconstrucción, la Mega reforma, son los parlamentarios y dirigentes del PC y del FA, y los movimientos sociales que lideren. Así, sostienen que existiría una hegemonía de esos partidos en el conjunto de la oposición, y en particular en la izquierda, de sus tesis confrontacionales. Asimismo se afirma, que el PS se habría visto arrastrado a desechar el dialogo y la búsqueda de acuerdos, políticas que en el pasado lo habrían caracterizado.
Sin embargo, los partidos de izquierda y de centro izquierda que han protagonizado gran parte de estos años de democracia, desde 1990 a la fecha, deberían sospechar y no estar tan tranquilos con estas elucubraciones. Los cambios impulsados desde los gobiernos de la Concertación fueron impulsados por coaliciones donde la presencia del PS era esencial para darle la legitimidad política y social a esas transformaciones.
Como señalaba recientemente un personero icono de la Concertación, Enrique Correa, el proyecto del PR viene a restaurar un tiempo y políticas que estos grupos conservadores ven como su época de oro; volver a un tiempo que por pudor no identifican, tal vez porque despierta connotaciones negativas en amplios sectores de la ciudadanía: el pinochetismo, al menos respecto a su política económica y social.
Los Chicago boy
¿Qué restauración busca esta ultra derecha? Aunque tal vez no todos sus miembros estén conscientes de ello, la restauración del proyecto del PR es la política económica de los Chicago boy, de mediados de los 70 y de la década de los 80, la época de oro del proyecto histórico de gente como Sergio de Castro, Álvaro Bardón, José Piñera y el hermano mayor del actual Presidente, Miguel Kast. Se trata de las Siete Modernizaciones, cuyos caballitos de batalla fueron la Reforma Laboral (1979) y la Reforma Previsional (1980), ambas lideradas por José Piñera.
En esa época (nuestros propios “años de plomo”) no era necesario aparentar un supuesto “conservadurismo compasivo” que hoy parece movilizar al entorno presidencial, como es el caso de la Ministra de Desarrollo Social, María Jesús Wulf; enfoque que por lo demás se lleva muy bien con el individualismo posesivo, muy a tono del más clásico neo liberalismo económico.
Se debe señalar que el proyecto de la ultra derecha a su vez cuestiona a la derecha más tradicional (RN y la UDI) que desde hace un tiempo viene revindicando ¡oh paradoja! lo realizado durante los gobiernos de la Concertación; subrayando su aporte a los “acuerdos”, a los avances producidos a través de la negociación con las fuerzas de centro e izquierda que componían los gobiernos de la época.
Por otra parte, en el socialismo en los últimos años las críticas a los gobiernos de la Concertación y de la denominada “década socialista” (el gobierno de Ricardo Lagos y el primero de Michelle Bachelet) han proliferado, especialmente después del estallido social del 2019. Se ha cuestionado la moderación y el escaso desmonte de las políticas neoliberales. Se puede compartir o no esos diagnósticos; el punto es que para las fuerzas reaccionarias lo realizado en esos años incluso fue mucho, y quieren revertirlo.
En el fondo, en forma implícita, el proyecto de la ultra derecha encabezado por José Antonio Kast tiene como principal adversario histórico, el contradictor de largo plazo, al socialismo chileno y sus aliados. Lo desarrollado, bien o mal desde la década de los noventa y en los gobiernos de la década socialista, es lo que se quiere también desmantelar en el proyecto restaurador9 de Kast. La coyuntura y la táctica los llevan a concentrarse en estos días a denostar al gobierno de Gabriel Boric y descalificar al PC y al FA.
Todo lo anterior nos debe llevar a pensar a los socialistas que el éxito del proyecto ultra derechista pasa por el desmantelamiento de lo realizado en los gobiernos progresistas, en todos los cuales, y esto no debe mirarse como chovinismo, el rol del PS fue indispensable y decisivo. Así la conclusión es evidente, debiéramos estar advertidos; vienen por lo realizado por nosotros.
