Inicio Editorial Lenguaje Bélico

Lenguaje Bélico

Fotografía: Prensa Presidencia

0

Desde a “los delincuentes se les acabó la fiesta”, pasando por  “estamos en Guerra” y finalizando por “estamos ante un enemigo poderoso e implacable”, el Presidente de Chile, Sebastián Piñera, no deja de sorprender cada vez que abre su boca.

En periodismo existe una máxima que, al parecer, los “creativos” del segundo piso del Palacio de La Moneda han intentado utilizar, sin éxito alguno: “el lenguaje crea realidad”.

Pero hagamos el ejercicio de ir deconstruyendo el paupérrimo nivel discursivo del primer Mandatario.

Eso que a los “delincuentes se les acabó la fiesta”  fue el caballito de batalla de Piñera como candidato presidencial en su primera apuesta para sentarse en el sillón de O Higgins. Después de 4 años gobernando Chile, no pudo con esos delincuentes ni tampoco con los temas de seguridad ciudadana. Por eso, la derecha vio frustrado su apetito de darle continuidad a su proyecto conservador.

Sin embargo, 4 años después -con candidaturas débiles en la centroizquierda-, Piñera la hizo de nuevo y logró un segundo mandato bajo el eslogan: “tiempos mejores”. Al poco andar, con una economía global zigzagueante, las encuestas empezaron a decaer visiblemente. Lo probó todo, pero sin ningún resultado.

Cuando el Presidente Piñera creía que cada día lo estaba haciendo mejor, un 18 de octubre de 2019 le trajo la peor de sus pesadillas: la protesta social. La ciudadanía, mayoritariamente cansada de los abusos y de un modelo económico agotado, hacía visible que el Mandatario puede ser un buen empresario, un mejor especulador en la banca, pero un muy mal político.

El mayor traspié lo tuvo rodeado de militares cuando declaró Estado de Emergencia y espetó: “estamos en guerra”. Todo Chile quedó atónito y muchos se preguntaron: Guerra, ¿contra quién?

Los analistas políticos, de todos los colores, han teorizado en los medios tradicionales y empresariales sobre el papel que ha jugado el Mandatario en estas 6 últimas semanas. Incluso, le dan consejos para salir de la crisis, pero lamentablemente el Presidente pareciera vivir en un mundo paralelo. Al cumplirse el primer mes de protesta social, Piñera tuvo en vilo a medio Chile convencidos todos que había escuchado a la calle. Pero no. El jefe de gobierno solo hizo un resumen y un diagnóstico ya conocidos por todos. Alguien murmuro: “No dijo nada y no entiende nada”.

A lo anterior, hay que señalar que su denominada “agenda social” es tan esquelética como su 10 por ciento de apoyo ciudadano. Ni siquiera le sirvió convocar a su joven comité político para controlar el descontento popular, mientras todos y todas esperaban cambios sustantivos en ministerios sectoriales: educación, salud, vivienda… Nada de eso se hizo y el mal guion perpetuado en las entrañas del poder de Palacio se seguía reforzando. Y aumentaba la criminalización de la protesta social pacífica ahondando en el control de la violencia por medio de las fuerzas especiales de Carabineros, ampliamente cuestionadas por serios organismos internacionales de derechos humanos.

Pero todo podía ser peor. En una de sus últimas alocuciones, el Presidente habló sobre “que estamos ante un enemigo poderoso e implacable”, sin identificar a quién se refería, porque lo cierto es que el primer Mandatario, cada vez que sale a escena, uso un lenguaje bélico y todas sus iniciativas legales que está enviando al Congreso Nacional van en esa misma dirección.

Ya lo dijo el columnista favorito de “El Mercurio”, Carlos Peña: “estamos siendo testigo de un Presidente inútil”, y nosotros agregamos que además no logra sintonizar con las demandas sociales y que, en todos sus puntos de prensa, no contesta preguntas de los periodistas, lo que limita obviamente la libertad de prensa en Chile.

SIN COMENTARIOS

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Salir de la versión móvil