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Perú: Balcázar inaugura su mandato citado a juicio oral por corrupción

Foto: Congreso del Perú (https://comunicaciones.congreso.gob.pe)

«Juro por Dios, por la patria, por la paz, ejercer fielmente el cargo de presidente de la República, y asumo de acuerdo con la Constitución política del Perú», declaró el nuevo presidente de Perú, José María Balcázar tras prestar juramento, visiblemente emocionado pero con la solemnidad que exige el cargo. En su primer discurso ante el hemiciclo, prometió «garantizar al pueblo de Perú que va a haber una transición democrática y electoral pacífica, transparente, que no haya ningún tipo de duda en las elecciones» del próximo 12 de abril.

Con este nombramiento, Perú suma su octavo jefe de Estado desde 2016 y confirma su condición de país con la mayor rotación presidencial de la región. Balcázar dirigirá el país hasta el 28 de julio, cuando entregue el mando al ganador de los comicios generales.

“Quiero aclarar que yo soy un hombre independiente, no tengo ningún partido político. La bancada de Perú Libre me ha propuesto, pero (ustedes) vieron la votación de anoche, ha sido de todas las bancadas”, dijo hoy ante las críticas Balcázar a medios locales en la puerta de su domicilio, justo antes de acudir a Palacio de Gobierno con la comitiva de seguridad.

Un perfil polémico

José María Balcázar Zelada no es un político convencional. A sus 83 años, acumula una trayectoria que combina experiencia judicial, activismo político y declaraciones que han generado encendidas polémicas.

Abogado de profesión, Balcázar fue magistrado e integrante de la Corte Suprema de Justicia, aunque su paso por el Poder Judicial no estuvo exento de controversias: registros oficiales indican que fue destituido en el pasado por anular resoluciones firmes y violar principios jurídicos, un antecedente que sus críticos no han dejado de recordar.

Llegó al Congreso en 2021 como representante de Perú Libre, el partido fundado por Vladimir Cerrón que llevó a Pedro Castillo a la Presidencia. En el Parlamento, se ha caracterizado por intervenciones que combinan un discurso de izquierda tradicional con posturas sociales que han alarmado a sectores progresistas.

La más recordada ocurrió en 2023, durante un debate sobre la prohibición del matrimonio infantil. Balcázar afirmó ante el hemiciclo que «las relaciones sexuales tempranas ayudan al desarrollo psicológico futuro de la mujer». La declaración provocó la indignación inmediata del Ministerio de la Mujer y de decenas de organizaciones de derechos humanos, que exigieron su rectificación sin éxito.

Sin embargo, apenas horas después de asumir la presidencia interina de Perú, José María Balcázar recibió un duro revés judicial que complica su ya frágil estancia en el poder. El Segundo Juzgado Penal Unipersonal de Chiclayo lo citó a juicio oral por el delito de apropiación ilícita en agravio del Colegio de Abogados de Lambayeque (ICAL). La resolución judicial, emitida por la Corte Superior de Justicia de Lambayeque, confirma que el proceso ha superado las etapas de investigación y control de acusación, por lo que corresponde avanzar a la fase de juicio. La audiencia quedó fijada para el 16 de junio de 2026 y la asistencia del mandatario es obligatoria; de no justificar su ausencia, podría ser declarado reo contumaz, lo que implicaría orden de captura y la continuación del proceso en su contra sin su presencia.

A este complejo escenario se suma la solicitud de indulto presentada por el expresidente Pedro Castillo —quien cumple condena por rebelión—, pidiendo la intervención de Balcázar. La petición, que invoca el “principio de humanidad”, fue ingresada formalmente a la oficina presidencial. Así, el nuevo mandatario inicia su gestión en medio de un proceso penal que irá a juicio y una creciente presión política y social, en un país acostumbrado a la inestabilidad institucional.

El octavo presidente

La elección de Balcázar como octavo presidente desde 2016 es solo el último episodio de una crisis de inestabilidad que ha devorado a todos los mandatarios peruanos en la última década. La lista es elocuente:

– Ollanta Humala (2011-2016): terminó su mandato pero hoy está preso por corrupción.

– Pedro Pablo Kuczynski (2016-2018): renunció antes de ser destituido.

– Martín Vizcarra (2018-2020): destituido por el Congreso.

– Manuel Merino (2020): cinco días en el cargo, renunció por masivas protestas.

– Francisco Sagasti (2020-2021): presidente de transición.

– Pedro Castillo (2021-2022): destituido tras intentar disolver el Congreso, hoy preso.

– Dina Boluarte (2022-2025): destituida en un juicio político exprés.

– José Jerí (2025-2026): el presidente más joven de la historia del Perú, millenial y tiktoker, censurado a los cuatro meses.

– José María Balcázar (2026): asume con 83 años y un mandato de cinco meses.

Actualmente, los expresidentes Alejandro Toledo y Ollanta Humala están presos por corrupción en una cárcel especial al este de Lima, al igual que Castillo, condenado a más de 11 años por su fallido intento de golpe.

¿Qué viene ahora?

Balcázar asume con una agenda clara con fecha de caducidad: 158 días para conducir al país hasta la entrega de la banda presidencial al presidente democráticamente electo. Por lo tanto, su tarea principal será garantizar la transparencia del proceso electoral, en el que más de 25 millones de peruanos están convocados a las urnas para elegir presidente, vicepresidentes, senadores y diputados. Nada más.

Las elecciones de 2026 tienen características inéditas. Por primera vez en décadas, Perú tendrá un Parlamento bicameral, con 60 senadores y 130 diputados. La restauración del Senado, aprobada por el Congreso saliente pese al rechazo popular en el referéndum de 2018, introduce una nueva variable en el equilibrio de poderes.

Un número récord de más de 30 candidatos aspira a llegar a la Presidencia. Las encuestas, sin embargo, muestran un escenario de alta fragmentación y desafección: el 70% de los electores aún no tiene candidato definido. Rafael López Aliaga lidera con 9%-13%, Keiko Fujimori ronda el 8%, y el resto se dispersa en cifras de un dígito.

Balcázar ha prometido elecciones «pacíficas y transparentes», pero su propia figura genera dudas en sectores de la sociedad civil. Su avanzada edad, su historial judicial y sus declaraciones polémicas son lastres que deberá sortear si quiere cumplir con su promesa de «no haber ningún tipo de duda en las elecciones».

La paradoja peruana

La elección de José María Balcázar como presidente interino de Perú encierra todas las paradojas de la política peruana. Un político de izquierda, investigado por corrupción y con declaraciones que alarman a los defensores de la infancia, que asume el poder gracias a los votos de la derecha y el fujimorismo, en un Congreso desaprobado por el 93% de la ciudadanía, para conducir unas elecciones en las que el 70% del electorado no sabe a quién votar.

Es, también, la confirmación de que la inestabilidad se ha vuelto crónica. Ocho presidentes en diez años, cuatro de ellos destituidos, dos forzados a renunciar, dos presos. Un desfile de nombres y rostros que pasan por Palacio sin dejar huella, mientras el país acumula problemas sin resolver.

Afuera, en las calles, la ciudadanía observa con la mezcla de resignación, incertidumbre pero con la lucidez que caracteriza a las democracias heridas. No hay manifestaciones, no hay euforia, no hay esperanza. La única certeza: dentro de 53 días, habrá elecciones. Y de que, gane quien gane, el verdadero poder seguirá residiendo en un Congreso que ha demostrado, una y otra vez, su capacidad para tutelar, bloquear y, llegado el caso, derribar a cualquier presidente.

Y, si: el cronómetro electoral sigue avanzando. El 13 de marzo vence el plazo para resolver apelaciones de candidaturas. El 11 de abril, víspera de los comicios, aún podrán excluirse candidatos. El 12 de abril, las urnas. 7 de junio, la segunda vuelta presidencial de ser necesario. El 16 de junio, juicio oral a Balcazar. El 28 de julio asumirá quién sea elegido por los peruanos. Pero, hoy, 20 de febrero de 2026, Perú tiene un nuevo presidente. El octavo en una década. El de más edad en la historia reciente.

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