Inicio Investigación Reportaje de Investigación: El Vía Crucis del Ministerio de la Mujer bajo...

Reportaje de Investigación: El Vía Crucis del Ministerio de la Mujer bajo la conducción ultracoservadora de la ministra Judith Marín

Crédito foto: Patricio Muñoz Moreno

Crédito foto: Patricio Muñoz Moreno

El cambio de gobierno concretado el pasado 11 de 2026 marzo no solo significó una nueva conducción política para el país. También abrió un escenario de incertidumbre y preocupación al interior del Ministerio de la Mujer y Equidad de Género, una cartera históricamente vinculada a la promoción de derechos para las mujeres y al avance de políticas públicas con enfoque de género.

La llegada de Judith Marín al ministerio generó controversia desde el primer día. Su trayectoria ligada al extinto Partido Social Cristiano, uno de los sectores más conservadores de la coalición oficialista de ultraderecha, despertó cuestionamientos inmediatos desde organizaciones sociales, feministas, colectivas de mujeres y partidos de oposición. Cabe recordar que la actual secretaria de Estado, de religión evangélica, estuvo varias veces en el hemiciclo del Congreso Nacional protestando en contra de la aprobación de la ley de las 3 causales del aborto y, también, en contra del Matrimonio Igualitario. En ambas ocasiones, fue desalojado por Carabineros de Chile.

Su nombramiento fue interpretado por diversos sectores como una contradicción con el espíritu que dio origen a la institucionalidad de género en el país. Especialmente considerando sus posturas críticas frente a demandas históricas del movimiento de mujeres y feminista, como la ampliación del aborto legal, las políticas de transversalización de género y las discusiones sobre las desigualdades estructurales que afectan a las mujeres en Chile.

Fundamental para enfrentar las desigualdades estructurales que afectan a las mujeres en Chile

Para las agrupaciones, instalar a una figura con ese perfil al mando del ministerio fue leído incluso como una señal política provocadora frente a décadas de lucha impulsadas por las mujeres organizadas.

Pero las alertas no solo surgieron fuera del ministerio. También comenzaron a instalarse al interior de la propia institución.

“Hay preocupación por el rumbo que puede tomar el ministerio”

Trabajadoras de la repartición, muchas de ellas  con experiencia en distintos gobiernos y administraciones, reconocen vivir un ambiente de tensión silenciosa, incertidumbre y preocupación respecto del futuro político  e institucional de la cartera.

Una funcionaria del ministerio, quien accedió a entregar su testimonio bajo reserva de identidad para proteger su estabilidad laboral y evitar eventuales represalias, relata que el aterrizaje de las nuevas autoridades ha estado marcado por lentitud en la gestión y dificultades para comprender el funcionamiento interno del servicio.

“Ha sido bastante lento todo. A las nuevas autoridades les ha costado entender cómo funciona el ministerio y la rapidez que requiere una institución tan pequeña y multifuncional”, señala.

La trabajadora sostiene que las dificultades administrativas ya están teniendo efectos concretos sobre el funcionamiento cotidiano del ministerio y sobre las propias funcionarias, quienes en su mayoría sostienen el trabajo territorial y operativo de la cartera.

“Las horas extra de marzo, abril y mayo todavía están pendientes. Hay compañeras que trabajan sábados y domingos acompañando actividades y después no saben cómo les van a devolver esas horas”, denuncia otra fuente.

Según estima, al menos 50 trabajadoras y trabajadores se encontrarían afectados por retrasos administrativos relacionados con pagos y compensaciones horarias.

“Está todo muy lento. Desde presupuesto hasta fiscalía. Las respuestas salen a cuenta gotas”, agrega.

Aunque reconoce que las nuevas autoridades han mantenido un trato cordial y disposición al diálogo, asegura que las soluciones concretas siguen sin aparecer.

“Nos escuchan, toman nota, dicen que lo están evaluando, pero al final todo queda en silencio”, comenta.

El temor a debilitar el enfoque de género

Sin embargo, la principal preocupación  entre las trabajadoras no apunta únicamente a los problemas administrativos, sino al eventual cambio ideológico que podría experimentar el ministerio.

Funcionarias consultadas advierten señales que, a su juicio, podrían representar un intento de relativizar o debilitar el enfoque de género que históricamente ha guiado el trabajo de la institución.

Según relatan, existe inquietud respecto de cómo las nuevas autoridades entienden conceptos fundamentales vinculados a los derechos de las mujeres y la equidad de género.

“Hay preocupación de que se intente invisibilizar el enfoque de género o cambiar su significado. Y eso para quienes llevamos años trabajando acá es muy delicado, porque este ministerio existe justamente por esas luchas”, comenta la funcionaria entrevistada.

Para muchas trabajadoras, el Ministerio de la Mujer no es simplemente un organismo administrativo, sino el resultado de décadas de movilización feminista y de demandas históricas levantadas por mujeres que lucharon por instalar políticas públicas orientadas a combatir desigualdades estructurales, violencia de género y discriminación.

Por ello, cualquier señal de retroceso o debilitamiento de esa orientación genera alarma dentro de la institución.

“Hay una sensación muy fuerte de incertidumbre. No sabemos si esto es solo desorden inicial o si detrás existe una intención más profunda de cambiar el sentido del ministerio”, sostiene.

Preocupación por recorte presupuestario y posibles efectos sobre programas para mujeres

A las tensiones internas se suma ahora otro elemento que mantiene en alerta a las trabajadoras: el recorte presupuestario del 3% instruido por el Ministerio de Hacienda para distintos organismos públicos.

Según comenta la fuente consultada, dentro del ministerio existe preocupación respecto de cómo se implementará esa reducción y qué programas podrían verse afectados.

“El temor es que los ajustes terminen golpeando programas que son fundamentales para miles de mujeres, especialmente las más vulnerables”, advierte.

Entre las principales inquietudes aparece el futuro de PRODEMU, la Fundación para la Promoción y Desarrollo de la Mujer, institución histórica dedicada a fortalecer la independencia económica, capacitación, liderazgo y desarrollo personal de mujeres a lo largo del país.

PRODEMU trabaja especialmente con mujeres de sectores vulnerables, entregando herramientas de formación, apoyo al emprendimiento, alfabetización digital, capacitación laboral y fortalecimiento comunitario. Durante años, ha sido considerada una pieza clave para promover autonomía económica y ampliar oportunidades para mujeres en las distintas regiones de Chile.

Por ello, dentro del ministerio existe temor de que eventuales recortes presupuestarios puedan afectar programas territoriales, talleres, capacitaciones o redes de apoyo que benefician directamente a mujeres en contextos de vulnerabilidad.

“Cuando se reducen recursos en instituciones como esta, finalmente las afectadas terminan siendo las mujeres que más necesitan apoyo del Estado”, sostiene la funcionaria.

Las trabajadoras advierten que un debilitamiento presupuestario podría impactar directamente políticas de prevención de violencia, programas de autonomía económica y acciones de acompañamiento social impulsadas durante años desde el ministerio y organismos asociados.

Un ministerio nacido de las luchas feministas

El Ministerio de la Mujer y Equidad de Género nació precisamente como respuesta a demandas históricas levantadas por organizaciones feministas, movimientos sociales y agrupaciones de mujeres que durante décadas denunciaron desigualdades estructurales y violencia de género.

Por eso, para muchas trabajadoras, el actual escenario representa mucho más que un simple cambio administrativo.

Lo que hoy observan con inquietud, afirman, es la posibilidad de que se debiliten políticas públicas construidas durante años de lucha social y avances institucionales en materia de derechos para las mujeres en Democracia.

Mientras tanto, al interior del ministerio persiste una mezcla de cautela, preocupación y expectativa frente a las definiciones que adopten las nuevas autoridades durante los próximos meses.

“Estamos esperando qué va a pasar con el ministerio”, resume la funcionaria.

Y en esa espera, muchas trabajadoras sienten que lo que está en juego no es solo el funcionamiento de una cartera de gobierno, sino el futuro de políticas y derechos conquistados históricamente por las mujeres en Chile.

Salir de la versión móvil