El colectivo cumple una década de trabajo sostenido en creación, investigación y circulación escénica. El estreno del 6 de febrero inaugura un ciclo de remontajes, residencias, clases, seminarios y circulación nacional e internacional.
En 2026, Bacanal Colectivo celebra diez años de trayectoria en la escena de la danza contemporánea independiente. El colectivo nace desde el trabajo conjunto de Melisa Maturana y Andrés Millalonco, intérpretes, creadores y docentes, quienes han sostenido un proyecto artístico basado en la colaboración, la investigación corporal y la autogestión, desarrollando una práctica situada con proyección nacional e internacional.
A lo largo de esta década, Bacanal Colectivo ha desarrollado un trabajo sostenido de creación coreográfica y circulación, presentando sus obras en festivales, espacios culturales y residencias en Chile, Brasil y Europa. La relación con Brasil ha sido clave en su crecimiento, a través de procesos creativos, residencias artísticas y redes de colaboración que han nutrido de manera constante su desarrollo. En paralelo, Barcelona se ha consolidado como un territorio fundamental para la expansión del proyecto, articulando instancias de creación, formación y exhibición.
Este recorrido ha sido posible gracias a un trabajo sostenido de gestión cultural y autogestión, incluyendo la adjudicación de fondos de creación y circulación, que han permitido dar continuidad a los procesos artísticos, fortalecer redes internacionales y generar condiciones de producción para la danza independiente. La dirección compartida de Melisa y Andrés ha sido central en este camino, integrando creación artística, docencia, mediación y gestión como dimensiones inseparables del proyecto colectivo.
Las acciones conmemorativas por los 10 años comienzan con el estreno de “DE TENER (SE)” un nuevo proceso creativo el viernes 6 de febrero, a las 20:00 horas, en Espacio Vitrina, ubicado en Marín 0349, Providencia. La obra está dirigida por la coreógrafa Vivian Romo y concebida como la primera activación de este ciclo.
El trabajo es interpretado por Daniela Saavedra, Antonia Maturana, Camila Mora, Sebastián Morales y Andrés Millalonco, conformando un elenco que articula distintas trayectorias, corporalidades y formas de presencia escénica.
El universo sonoro y la música original de la obra están a cargo de José Tomás Molina, compositor que ya había colaborado anteriormente con Bacanal Colectivo en la obra Sed de Piel. Su trabajo musical vuelve a dialogar estrechamente con el movimiento, acompañando el desarrollo del proceso creativo y ampliando las capas sensibles y atmosféricas de la escena, en una composición creada específicamente para esta nueva obra.
Se trata de un proceso breve pero intensivo, donde el tiempo acotado de creación se transforma en un motor de foco, urgencia y coherencia. El trabajo se construye desde un espacio abierto a la exploración, donde los intérpretes transitan entre momentos de alta exigencia física y otros de mayor detención y quietud. La confianza aparece como uno de los ejes centrales: confiar en el otro, mirarse de manera honesta, tocarse, sostener y dejarse sostener, guiar y dejarse guiar.
Este nuevo proceso dialoga con obras anteriores del colectivo, como Sed de Piel, creada en un contexto postpandémico y marcada por la intimidad, la cercanía y el despojo de capas. En continuidad con esa investigación, la obra actual retoma preguntas sobre cómo habitamos el espacio, las distancias entre los cuerpos, las individualidades, el vacío y las decisiones de sostenerse —o no— en relación a otros.
Luego del estreno, la conmemoración del aniversario se desarrollará a lo largo del año mediante una serie de acciones artísticas y formativas. Estas contemplan remontajes de obras del repertorio del colectivo, residencias artísticas en distintas ciudades de Chile, procesos de creación y residencias en Barcelona, temporadas, funciones en espacios aliados, clases, clases abiertas, seminarios y acciones de circulación por diversos territorios del país.
El décimo aniversario de Bacanal Colectivo se construye como un momento de revisión y proyección, en diálogo con su trayectoria, sus prácticas y su trabajo colectivo.
Este ciclo propone releer su recorrido, activar y proyectar nuevas formas de creación, encuentro y circulación de saberes corporales.
