Caja Nacional de Empleados Públicos y Periodistas: “Un siglo de dignidad… y de olvido”

captura de pantalla Historia Arquitectura de Concepción

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Este 14 de julio de 2025 se cumplen cien años desde la creación de la Caja Nacional de Empleados Públicos y Periodistas, una institución previsional fundamental en la historia del Estado chileno. Y sin embargo, el centenario transcurre en un silencio abrumador. Sin actos conmemorativos, sin discursos, sin titulares. Ni siquiera una mención en los espacios institucionales. Es como si el país hubiera olvidado por completo a quienes durante décadas ayudaron a contar su historia.

La creación de la Caja, en 1925, estaba originalmente destinada a beneficiar solamente cerca de 30.000 funcionarios públicos. Sin embargo, fue una tragedia la que provocó un cambio de rumbo: el suicidio del periodista Eladio López-Quintanilla de la Gala, español nacido en Cuba, chileno por opción, con colaboraciones destacadas en diarios “La Ley”, “La Prensa”, “La Tarde”, entre otros medios. Aquejado por la miseria y el olvido, su muerte conmovió profundamente a la opinión pública y generó un debate que alcanzó los más altos niveles del poder.

El presidente Arturo Alessandri Palma, sensible ante la presión moral de aquel drama, promulgó el Decreto Ley N.º 545, incorporando a los periodistas -aunque trabajadores del ámbito privado- al sistema previsional público. ( aproximadamente 1.700 de unas 35 empresas periodísticas que habían el el país) )  Fue un gesto que reconocía la importancia social de la prensa como servicio esencial para la democracia y la conciencia ciudadana.

Décadas después, el periodista Marcos Correa Contreras, ex presidente de la Asociación Nacional de Periodistas Jubilados y figura clave del gremio, evocaría en un emotivo editorial de 2005 cómo la dictadura les escamoteó a los jubilados un reajuste del 10,6%, “para ayudar a las víctimas del terremoto de 1985”, mientras los altos mandos del régimen mantenían intactas sus pensiones privilegiadas. También recordaba que los periodistas jubilados recibieron una oficina en el edificio del Círculo de Periodistas, en Amunátegui 31, desde donde siguieron organizando sus derechos y preservando la memoria del gremio. Esa misma oficina fue despojada recientemente, en un acto que golpea doblemente en este año centenario.

Hoy, cuando se cumplen cien años desde la fundación de esta institución pionera, no hay banquetes ni autoridades. No hay discursos, ni flores, ni presencia oficial. Solo una deuda histórica pendiente. Porque más allá de las fechas, este aniversario es un recordatorio ético. Un llamado a no olvidar.

¿Cómo puede una sociedad mirar hacia el futuro si olvida a quienes, con sus lapiceros y su voz, ayudaron a entenderla y construirla? Fueron esos mismos periodistas jubilados, activos en esa época, quienes contribuyeron a la creación del Colegio de Periodistas que acaba de cumplir 59 años este 11 de julio. ¿Dónde están los reconocimientos a quienes hicieron del periodismo no solo un oficio, sino una misión social? ¿Por qué, un siglo después, la precariedad sigue persiguiendo a los trabajadores de la prensa, ahora afiliados de AFPs?

En tiempos en que el periodismo enfrenta nuevas amenazas -económicas, digitales, políticas- recordar el origen de esta Caja no es nostalgia: es resistencia. Porque si olvidamos a quienes nos contaron el país, tarde o temprano, será el país el que deje de contarse a sí mismo.