Imagen: Truth Social/ Donald Trump y Agencia EFE
Ante la gravedad de la operación militar en Venezuela y que culminó con la captura de Nicolás Maduro, los gobiernos de Chile, Brasil, Colombia, México, Uruguay y España han emitido un comunicado conjunto reafirmando su compromiso con los principios de la Carta de las Naciones Unidas, manifestando su profunda preocupación y rechazo a la acción militar unilateral ejecutada por Estados Unidos, calificándola de una «inadmisible violación a la soberanía».
Esta declaración conjunta representa una firme defensa del orden internacional basado en normas y un rechazo frontal a la vía militar como medio para resolver crisis políticas, subrayando la necesidad imperativa de que la comunidad internacional respalde soluciones pacíficas y autóctonas.
El bloque iberoamericano ha sido categórico al señalar que las acciones militares unilaterales en territorio venezolano constituyen una “clara violación del derecho internacional”. En este sentido, los gobiernos firmantes subrayaron que se ha transgredido la prohibición del uso y la amenaza de la fuerza, así como el respeto a la soberanía y la integridad territorial de los Estados, advirtiendo que este tipo de proceder sienta un precedente “sumamente peligroso” para la paz y la seguridad regional, poniendo en riesgo a la población civil.
De manera unánime, reiteraron que la crisis en Venezuela debe ser resuelta exclusivamente por vías pacíficas e instaron a que la solución provenga del diálogo y la negociación entre las partes venezolanas, respetando la voluntad soberana del pueblo venezolano y, enfáticamente, sin injerencias externas que alteren el curso de su autodeterminación. Reafirmaron la convicción de que sólo un proceso político “inclusivo y autónomo”, liderado y decidido por los propios venezolanos, puede asegurar una salida democrática, sostenible y respetuosa de los derechos humanos.
En un mensaje dirigido a la región y al mundo, estos gobiernos reafirmaron el carácter de América Latina y el Caribe como zona de paz, basada en la no intervención y la solución pacífica de controversias e hicieron un llamado urgente a la unidad regional, “más allá de las diferencias políticas”, para enfrentar con una sola voz cualquier acción que amenace la estabilidad y el principio de soberanía. Además, exhortaron al Secretario General de las Naciones Unidas y a los foros multilaterales pertinentes a interponer sus buenos oficios para contribuir de inmediato a la desescalada de las tensiones y la preservación de la paz.
El comunicado conjunto expresó una marcada preocupación ante cualquier posible intento de control, administración o apropiación externa de los recursos naturales o estratégicos de Venezuela en el marco de la intervención. El bloque advirtió que cualquier acción de esta naturaleza sería “incompatible con el derecho internacional” y socavaría gravemente la estabilidad política, económica y social de toda la región, creando un foco de conflicto de consecuencias imprevisibles.
