«Mapuches en Santiago de Chile. Fütakeche de El Bosque» El relato mapuche que respira en Santiago

Imagen cedida

Un libro que entrelaza identidad, memoria y pertenencia. La obra recoge historias orales de mapuches migrantes, visibilizando su aporte a la vida urbana y su resistencia cultural en la capital. Una invitación a reflexionar sobre el territorio, el arraigo y el valor de escuchar a nuestros mayores.

En medio del cemento, los ruidos de la ciudad y el ritmo acelerado de Santiago, florece una memoria viva: la del pueblo mapuche que ha migrado a la capital. Muchas veces invisibilizados por el relato oficial, sus historias resurgen con fuerza en el libro «Mapuches en Santiago de Chile. Fütakeche de El Bosque», una obra que -financiada por el Gobierno Regional de Santiago – honra las raíces, la identidad y el derecho a ser y pertenecer, incluso lejos del territorio ancestral.

Durante el siglo XX, miles de familias mapuche dejaron sus comunidades en regiones como el Biobío, la Araucanía, Los Ríos y Los Lagos, en busca de mejores condiciones de vida. La capital se transformó en destino y desafío. Hoy, según datos del último censo, más de 615 mil personas en la Región Metropolitana se reconocen como parte del pueblo mapuche. El libro que comentamos no solo rescata ese tránsito histórico, sino que lo humaniza a través de voces concretas, memorias familiares y relatos que nos devuelven la riqueza del nütram, el diálogo profundo que sostiene la cultura mapuche.

«Fütakeche de El Bosque» —que en mapuzugun puede traducirse como “los antiguos de El Bosque”— nos lleva al fogón, al mate compartido, a la conversación pausada. Allí, donde se transmiten los saberes, los dolores, las luchas y también las esperanzas. Las entrevistas recogidas en este libro permiten reconstruir un relato colectivo desde la honestidad, la humildad y la fuerza de quienes decidieron echar raíces en una tierra ajena, pero no extraña.

El libro es presentado en un Taller literario, en el Centro Educacional Matías Cousiño, comuna de El Bosque, septiembre de 2025.

Cada hombre, cada mujer, cada apellido mencionado, tiene su geografía, su historia. Como señala el libro, los apellidos mapuches no son solo etiquetas familiares; son señales territoriales, huellas que remiten al lugar donde floreció cada linaje. Por eso, este texto no es solo un ejercicio documental: es una apuesta por reconstruir el mapa de la memoria en clave comunitaria, reconociendo en la ciudad los nuevos espacios de resistencia cultural.

Detrás del libro hay un equipo de profesionales que comprendió el valor de la oralidad como método y como política. No se trata solo de entrevistar: se trata de escuchar con respeto y comprender que cada relato es una herida, una semilla, una visión del mundo. El resultado es un documento vivo, que debe ser leído no solo por quienes tienen interés en el mundo mapuche, sino también por estudiantes, docentes, jóvenes urbanos y cualquier persona que aspire a construir una sociedad más justa, intercultural y con memoria.

El aporte de este libro es, además, político. En un contexto donde las demandas del pueblo mapuche son muchas veces criminalizadas o malinterpretadas, este tipo de obras visibiliza una dimensión esencial: la de las personas mayores, las abuelas y abuelos que sostienen la cultura con sus palabras y sus silencios. Escucharles es también un acto de reparación, de justicia y de reconocimiento.

Agradecemos a quienes ofrecieron su voz y su historia para dar cuerpo a este trabajo: Juan Rivas Millaleo, Carlos Pichicona Quintulen, Luciano Painehual Queupumil, Elsa Bodaleo Millape, Sibelina Manqueo Mariqueo, Juan Mellico Coña, Erna Carilao Quiñimil y Elsa Quinchaleo Avendaño. Gracias por su coraje y gentileza al compartir parte de su caminar en tierras ásperas, con la visión clara de barbechar el suelo y sembrar para que otros cosechen.

Sus relatos traspasan la comuna de El Bosque. Se expanden, laten, se multiplican. Hoy son leídos por niñas y niños mapuches —los pichikeche— que, al ver estos brotes, se reconocen parte de un tronco firme que no ha dejado de crecer, incluso en medio de la ciudad.

No es casualidad que uno de los coautores del libro sea Marcos Huaiquilaf, escritor y profesor, quien a través de su escritura y saber pedagógico nos entrega una propuesta profunda y conmovedora. Su labor, junto a la del equipo que lo acompañó, nos permite cebar el mate, recordar nuestras raíces en el metro o en la micro, y mirar el asfalto con otros ojos: con los ojos de quienes saben que el territorio no se abandona, se transforma.

Este libro es, sin duda, una herramienta para entender mejor el país que habitamos. Y un recordatorio urgente: El pueblo mapuche sigue vivo, con voz propia y con mucho que decir en la construcción de políticas públicas, culturales y sociales. Leer Mapuches en Santiago de Chile. Fütakeche de El Bosque, no es solo un acto de lectura. Es un acto de reconocimiento, reencuentro, de escucha y de reciprocidad.