
Periodista.
Daniella Cicardini Milla cumple ya su tercer periodo como diputada de la República. Con dos reelecciones con la primera mayoría en el actual Cuarto Distrito de la Región de Atacama fue natural su proclamación como candidata a senadora en las elecciones del próximo 16 de noviembre.
Consultada por la razón que la motiva a postularse al Senado, señala que es el genuino cariño por su región lo que la lleva a “poner a disposición de los dolores postergados y las urgencias de la gente, mi aprendizaje, crecimiento y la experiencia lograda en estos años, y, también la energía y juventud que todavía tengo, para representar al progresismo, al Partido Socialista, y particularmente a la gente de Atacama desde el Senado”.
La parlamentaria de 37 años nació en Copiapó en 1987. Cuenta que fue criada en el entorno, en aquella época, semi rural del sector de la comuna conocido como “pueblo de San Fernando” y que atesora con cariño recuerdos de una infancia entre árboles frutales, animales y gallinas; parte del paisaje cotidiano de la casa de su abuela paterna.
Segunda entre 4 hermanos, 3 mujeres y un varón, la legisladora es hija de Magaly Milla Montaño, y Maglio Cicardini Neyra. Señala que su familia, ligada al comercio y la radiodifusión, “pero con un fuerte compromiso político y de servicio, reflejada en la labor social de mi madre, y los 3 periodos de mi padre, incluyendo el actual, como alcalde de Copiapó”, le transmitió y heredó su vocación.
Bióloga Marina de profesión, la actual vicepresidenta de la Mujer del Partido Socialista de Chile tiene un trabajo legislativo marcado por su sello regionalista e interés en áreas y temas como la defensa del agua y el medioambiente, los derechos de las mujeres, las y los trabajadores, la pequeña minería, y su impulso tanto a la reforma de pensiones como a las nuevas leyes de pesca y de fraccionamiento de esa actividad, como integrante, respectivamente, de las comisiones de Trabajo y Pesca de la Cámara.
Resalta su respaldo y autoría de proyectos que ya son ley, como el que reconoce al Pueblo Chango en la Ley Indígena, la Ley Karín, o la ley del royalty minero, que entrega recursos a regiones y compensa a comunas mineras, como las de la propia Atacama. Así como iniciativas en materia de seguridad, para sancionar y limitar los “narcos funerales”, o la ley que establece el uso de cámaras corporales por parte de las policías.
Cicardini ha integrado y presidido diversas comisiones, y fue elegida vicepresidenta de la Cámara de Diputados en el periodo julio 2023 – abril 2024.
Sentimiento de postergación de Atacama
¿Cuáles considera que son hoy los principales problemas que tiene la Región de Atacama?
Claramente hay temas transversales al país, como más seguridad y dotación policial para terminar con la delincuencia; o el de la vivienda, los campamentos o la necesidad de más trabajo, en donde nos mantenemos desde hace un tiempo entre las regiones de mayor índice de desempleo, especialmente en mujeres.
Pero también particularidades, por ejemplo, una muy relevante en Educación con una crisis emblemática en la región; en salud, por la grave carencia de especialistas médicos, las listas de esperas, o el tener que desplazarse a regiones vecinas o la capital por atención oncológica. Así como necesitamos que se concrete una nueva fundición para Paipote, con estándares ambientales de nivel mundial y que fortalezca la importante actividad de los pequeños mineros.
Y, por cierto, existe además un sentimiento de postergación, injusticia y frustración, porque Atacama lo da todo por Chile y aporta mucho al país a través de las riquezas mineras y la generación de energía limpia, pero no ve un retorno significativo que mejore la calidad de vida de su gente. Por el contrario, nos quedamos con contaminación, daño al medioambiente y la salud; con relaves, pasivos ambientales, o el uso intensivo del agua y el dolor de la casi desaparición de ríos, como el río Copiapó; y más encima seguimos pagando la luz muy cara pese a la inyección que hacemos al sistema.
Algo avanzamos en ese sentido con el royalty minero que impulsé como una de sus autoras y que hoy ya es ley gracias al respaldo del gobierno, y hoy está entregando recursos a nuestras comunas; pero estamos lejos de lo que se requiere para avanzar en justicia y equidad territorial, y en las soluciones que merece Atacama. Por ejemplo, concretar a la región como parte de un corredor Bioceánico sustentable con Argentina, que le permita ser un trampolín de productos a China y el Asia, lo que significaría un salto en desarrollo, empleo, turismo e infraestructura para Atacama. Eso son parte de los desafíos que queremos seguir empujando con fuerza en el Senado.
Ante este diagnóstico de los desafíos estructurales que enfrenta la región ¿Cuál cree sería su principal aporte como senadora por Atacama?
En principio, decir que me siento preparada para ese desafío, pero mi voluntad no es llegar al Senado para encerrarme entre cuatro paredes. Lo que queremos es remecer y activar el Senado, porque vemos como muchas veces se transforma en un espacio en el que las iniciativas que más favorecen o urgen a la población y a regiones como Atacama, quedan empantanadas, y, por cierto, el compromiso es que mi prioridad seguirá siendo la lucha y defensa de los derechos sociales de la gente, de las mujeres, de las y los trabajadores, y estar conectada con la realidad de las personas y territorios. Desplegada siempre en terreno, que no es discurso para la galería sino un sello real de nuestra gestión desde el primer día.
¿Cree que existe la posibilidad que el progresismo pueda doblar en la Región de Atacama?
Se ha especulado con eso, y aunque no se puede descartar, siendo realistas hablar de doblaje en Atacama son palabras mayores, y no tengo antecedentes que haya ocurrido jamás, vayan o no divididos los adversarios.
Por mi parte, más que análisis políticos o cálculos electorales, sigo enfocada en mi deber y tarea como diputada, como lo he hecho en estos años trabajando sin parar por la región, en terreno y resolviendo problemas reales. Ese es mi foco y mi mejor campaña, y no las promesas ni los lucimientos de última hora. Así que confío en que la gente sabrá valorar aquello, y en contar con su respaldo para ser una voz fuerte en el Senado para Atacama.
Rol fiscalizador y ataque a la desinformación
En su actual gestión parlamentaria, Daniela Cicardini ha puesto especial énfasis en su rol fiscalizador, constituyéndose junto a su colega de bancada, Daniel Manouchehri, en activos impulsores de la revisión de casos emblemáticos como el “caso Hermosilla”, sobre eventuales redes de corrupción y tráfico de influencias en la justicia, desde una Comisión Especial Investigadora de la Cámara y como querellante en la causa.
Asimismo, fue parte de la Comisión Investigadora del Caso Monsalve, y recientemente ingresó, junto a otros diputados y diputadas oficialistas, una denuncia ante Fiscalía Nacional por antecedentes de “redes de desinformación digital y ejércitos de bots” en la actual campaña electoral presidencial, asociadas a la candidatura de José Antonio Kast. Junto con ello, ha anunciado una agenda legislativa en este ámbito.
¿Por qué considera importante atacar la desinformación?
A diferencia de la candidata Matthei, que fue víctima, señaló antecedentes y anunció denuncia, pero quedó en nada, a nosotros nos pareció que lo responsable era atreverse a concretar esa denuncia, por el deber de proteger la propia democracia de la mentira, la calumnia y de la desinformación coordinada y mal intencionada para desacreditar a mujeres candidatas como Jara y Matthei con fines electorales. El reciente reportaje de prensa nos da la razón en ese sentido, y esperamos se llegue a las últimas consecuencias con la investigación de la justicia, se aclare el vínculo con Kast y republicanos, y se castigue a quienes sean responsables.
Y esto es importante porque combatir la desinformación significa proteger el derecho de los chilenos y chilenas a votar y elegir libremente y a conciencia por quienes decidan, pero con información fidedigna y en una campaña limpia. Eso se pone en riesgo cuando algunos orquestan la desinformación para instalar la mentira y afectar la democracia. Lo vimos con la ultraderecha en Brasil, en Estados Unidos, y en el Brexit en Reino Unido.
Pero fíjese que la desinformación también parte desde arriba, alimentada con una declaración o una duda irresponsable que instalan los líderes de ese sector, que después es amplificada y distorsionada al extremo por estos ejércitos de bots, cuentas falsas o como quieran llamarles, y muchas veces termina siendo recogida por ciertos medios tradicionales y políticamente afines.
Lo vimos en el asalto al Capitolio en Estados Unidos o al congreso en Brasil, cuando se habló sin pruebas de fraude electoral; eso se replicó en las redes y produjo efecto en la realidad. Y algo de eso hay también cuando en la segunda vuelta en 2021, Kast alcanzó a deslizar su inquietud por posibles “errores” en el recuento de votos, o cuando recién hace poco intentó desviar la atención vinculando el reportaje de Chilevisión al hermano de Jara, pese a ya estar desmentido, lavándose las manos sobre el fondo y sin aclarar nada. Otra vez esa “duda” o falsedad es replicada como un hecho en las redes.
Y también lo vemos, cuando uno de sus principales asesores titula irresponsablemente una columna diciendo que el gobierno y el oficialismo “se quieren robar la elección”, y, al mismo tiempo, pretende bajarle el perfil a la acción de estas jaurías digitales que, cómo hemos visto en otros países, sí pueden tener injerencia, sí tienen impacto en la realidad, y sí pueden incidir en variar el rumbo de una elección y de un país. Eso es lo que combatimos y eso es lo que no podemos aceptar ni tolerar.





