
periodista.
El actual secretario general de la Juventud Socialista de Chile encabeza una de las dos listas que competirán este domingo 2 de agosto por la conducción nacional de la organización. Con una trayectoria iniciada en el movimiento estudiantil de Quinta Normal y tras desempeñarse como presidente comunal, vicepresidente nacional de Organización y secretario general de la JS, Ignacio Figueroa plantea que el principal desafío es recuperar la incidencia política de la Juventud Socialista, fortalecer el trabajo territorial y preparar una nueva generación de dirigentes para los desafíos del país. En conversación con Página19.cl, aborda su historia personal, el origen de su candidatura y las principales propuestas de la lista «Nadie se Salva Solx».
—Para comenzar, cuéntanos quién es Ignacio Figueroa. ¿A qué te dedicas y cómo nace tu interés por la política?
Mi nombre es Ignacio Figueroa Catalán, tengo 28 años, soy administrador público egresado de la Universidad Alberto Hurtado, nací y crecí en Quinta Normal. Mi llegada a la política fue bastante fortuita.
Cuando estaba cursando la enseñanza media, el año 2013, estudiaba en un liceo municipal de mi comuna. En ese momento comenzamos una movilización porque las condiciones en las que estudiábamos eran muy malas. Teníamos salas sin puertas, sin ventanas y baños que prácticamente no podían utilizarse. Era una realidad muy compleja y decidimos organizarnos para exigir mejoras.
—¿Ese fue tu primer acercamiento al trabajo político?
Sí. En ese momento los colegios todavía dependían de la administración municipal y una de las concejalas que conoció nuestra situación fue Karina Delfino, quien en ese entonces estaba vinculada a la Juventud Socialista y comenzaba a asumir responsabilidades dentro de la organización. A partir de ese encuentro empezamos a reunirnos y fui comprendiendo que la política también podía ser una herramienta concreta para transformar la realidad de las personas.
Fue un acercamiento muy natural. Primero surgió desde una necesidad muy concreta y luego, poco a poco, fui conociendo el proyecto socialista y convencido de que era el espacio donde quería militar.
—Con el paso de los años asumiste distintas responsabilidades dentro de la organización. ¿Cómo ha sido ese recorrido?
Ha sido un proceso muy enriquecedor. Fui presidente del Centro de Estudiantes de mi liceo, posteriormente asumí la presidencia del comunal Quinta Normal de la Juventud Socialista y luego tuve la responsabilidad de desempeñarme como vicepresidente nacional de Organización. Desde el año 2024 me corresponde ejercer como secretario general de la Juventud Socialista, una responsabilidad que me ha permitido conocer de cerca la realidad de la organización en todo Chile.
—¿Qué te motivó a dar el paso y competir ahora por la presidencia nacional?
Este proyecto nace, principalmente, de la voluntad de ofrecer una alternativa de participación real para las y los jóvenes socialistas.
Somos compañeros que provenimos de distintos espacios de la organización, pero compartimos un diagnóstico común: la Juventud Socialista sigue siendo probablemente la organización juvenil más importante dentro de las fuerzas de izquierda, pero hace tiempo dejó de marcar pauta en la discusión política.
Y eso nos preocupa profundamente.
—¿Qué significa, concretamente, que la Juventud Socialista haya dejado de marcar pauta?
Significa que muchas veces hemos reaccionado frente a la coyuntura, pero hemos perdido capacidad para instalar una agenda propia. Durante el último gobierno fuimos parte del oficialismo y, pese a eso, no logramos levantar una agenda política dirigida específicamente a las juventudes. Temas como el empleo juvenil, las condiciones laborales de los jóvenes o los nuevos desafíos tecnológicos no estuvieron suficientemente presentes desde la Juventud Socialista.
Hoy estamos en la oposición y creemos que ese aprendizaje debe servirnos para volver a construir propuestas propias y no limitarnos solamente a reaccionar frente a la contingencia.
—Uno de los ejes de su candidatura es recuperar el trabajo territorial de la Juventud Socialista. ¿Cómo se logra eso en la práctica?
Lo primero es entender que la fortaleza que hoy tiene la Juventud Socialista en el movimiento estudiantil no necesariamente se refleja en los territorios. Tenemos una presencia importante en universidades y centros de estudiantes, pero hemos perdido capacidad de organización en las comunas y en los barrios.
Nuestra propuesta es que la formación política no termine en la sala de clases o en la universidad. Todo ese conocimiento debe ponerse al servicio de las comunidades.
El joven que estudia en una universidad también tiene un territorio donde vive. Tiene vecinos, organizaciones sociales, clubes deportivos, juntas de vecinos y distintas formas de organización comunitaria. Ahí también debe desarrollar su militancia.
—Otro de los temas que plantea su lista es la necesidad de modernizar la estructura de la Juventud Socialista. ¿Qué cambios considera prioritarios?
El último Congreso de la Juventud Socialista se realizó el año 2015 y desde entonces han ocurrido transformaciones muy importantes, tanto en el país como dentro del propio Partido Socialista. Por ejemplo, el Partido Socialista avanzó hacia una definición feminista y estableció mecanismos de representación paritaria. Sin embargo, la Juventud Socialista todavía funciona con normas que quedaron atrás y que ya no responden a los desafíos actuales.
Por eso proponemos convocar a un nuevo Congreso General que permita actualizar nuestra orgánica, revisar nuestros estatutos y adecuar la estructura de la organización a los tiempos que vivimos.
—¿Qué papel debe cumplir la Juventud Socialista en el actual escenario político del país?
Nos corresponde construir propuestas.Por supuesto que desde la oposición debemos ser capaces de enfrentar los retrocesos que puedan producirse, pero no basta con reaccionar. La Juventud Socialista tiene que ser capaz de instalar debates, levantar iniciativas y contribuir a construir una alternativa para Chile.
Nuestro desafío es utilizar toda la capacidad organizativa que todavía conserva la JS para articular una mayoría social que permita avanzar en soluciones concretas para las y los jóvenes.
—La lista que usted encabeza pone un fuerte énfasis en la formación de cuadros. ¿Cuál es el objetivo de esa apuesta?
Históricamente se ha dicho que la Juventud Socialista es la cantera de los futuros dirigentes del Partido Socialista. Nosotros compartimos esa idea, pero creemos que tiene una diferencia fundamental: los jóvenes no pueden esperar diez o quince años para asumir responsabilidades políticas. Queremos que durante estos años la Juventud Socialista forme un elenco de dirigentes jóvenes preparados para competir por concejalías, consejerías regionales e incluso alcaldías. ¿Por qué no pensar que la Juventud Socialista pueda tener un alcalde o una alcaldesa menor de 30 años?








