viernes, septiembre 11, 2026
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La desesperanza se apodera de los chilenos: 88 de cada cien llegan apenas o no llegan a fin de mes

Cuando se está ad portas de cumplirse otro aniversario del golpe de Estado que acabó con la democracia, Chile se encuentra en un escenario complicado y bastante crítico desde el punto de vista económico, social y político. Por primera vez un gobierno que se supone es de todos los ciudadanos del país, se resta de conmemorar esa fecha que marcó al país y que ha significado condenas del mundo por las violaciones a los derechos humanos cometidos por la dictadura. De hecho, por primera vez Chile es gobernado por un presidente abiertamente pinochetista. Ese es el escenario. Un escenario donde se están acumulando problemas para una administración que, a todas luces, aún no logra ordenar a su gabinete ni a sus partidarios. Ahí están libertarios y republicanos presionando por indultos para los torturadores y asesinos de Punta Peuco.

Mientras, parte de la derecha casi con desesperación trabaja 24/7 armando indicaciones para consensuarlas con una oposición unida detrás del rechazo a una reforma constitucional que, de haber sido aprobada, le hubiera entregado poderes omnímodos al presidente, otros miran con horror a estas alturas las consecuencias políticas no solo de la relación de Chile con Estados Unidos, sino la cadena de malas cifras económicas que tiene a una gran mayoría el país llegando apenas a fin de mes. Lo refleja la última encuesta Cadem: sólo el 10% de los chilenos declara que el presupuesto familiar le alcanza bien y logra ahorrar; el 52% que le alcanza justo para llegar a fin de mes y el 36% dice que no le alcanza.

Las luces rojas se encienden

Es por esta situación que los partidos de la derecha tradicional prendieron sus alarmas. Las encuestas coinciden en mostrar la baja de la aprobación y el aumento de la desaprobación de José Antonio Kast y su gobierno en tan solo seis meses. Según la última encuesta Criteria, el sondeo realizado entre el 3 y 4 de septiembre muestra una brecha de 28 puntos entre quienes respaldan y quienes rechazan la gestión presidencial. Les entró el nerviosismo, porque los resultados evidencian un fuerte retroceso frente a marzo. En aquella medición, el presidente registraba un 46% de aprobación y un 30% de desaprobación. Desde entonces, el respaldo a Kast disminuyó 16 puntos porcentuales. En paralelo, la desaprobación presidencial aumentó 28 puntos durante el mismo período: un 30 por ciento de aprobación; un 58 de desaprobación.

Así, el mandatario llegó a su peor registro de aprobación desde que asumió el gobierno, mientras el 58% de desaprobación es el nivel más elevado registrado hasta ahora. La diferencia entre ambos indicadores alcanza actualmente los 28 puntos porcentuales.

No es tan diferente a lo que muestra la encuesta Cadem. La aprobación del presidente Kast cae a 34% y alcanza su nivel más bajo desde marzo 2026. Mientras el 61% desaprueba su gestión. Otro dato interesante es que esta encuesta muestra que un 82% considera que la situación económica es mala, el peor resultado desde julio del 2014.

Este escenario hizo que el gobierno y sus socios incondicionales comenzaran de inmediato a copiar la estrategia Milei de sacar conejos del sombrero buscando desviar la atención ciudadana de los problemas provocados por sus propias administraciones. En el caso de Argentina, sumarse a la defensa de las Malvinas, cosa que está en las antípodas de lo dicho y hecho por Milei desde que asumió el poder, cuando declaraba públicamente su apoyo y admiración por Inglaterra y específicamente, por Margaret Tatcher. Para qué mencionar las mentiras comprobadas del mandatario argentino respecto a la bonanza económica de su país, que hoy por hoy tiene a un porcentaje enorme de su gente endeudada y con muchas dificultades para llegar a fin de mes.

En el caso de Chile, varios temas están apareciendo con el mismo objetivo. Por ejemplo, lo que estaría pasando con el estrecho de Magallanes y las eternas intenciones de Argentina de ser país bioceánico, sin que el gobierno reaccione hasta ahora de manera drástica. Y otro ejemplo, el bombo que se le dará a los resultados de la “inspección total” al manejo de recursos públicos durante la administración del expresidente Gabriel Boric. Una fiscalización hecha no por un ente independiente, sino por el Comité de Auditoría y Revisión Fiscal del gobierno.

Este comité identificó 26 señales de alerta que dieron origen a 360 programas de auditoría interna, arrojando 1.529 hallazgos correspondientes a «desviaciones, debilidades o incumplimientos que requieren distintas acciones según su naturaleza y gravedad”. De ese total, 118 hallazgos distribuidos en 57 servicios fueron considerados por el comité como casos que ameritan sumarios administrativos para determinar eventuales responsabilidades individuales. Pronto podría verse el show de acusaciones.

Los datos que preocupan

Economistas, académicos, parlamentarios y dirigentes políticos de las derechas quedaron prácticamente paralizados cuando poco a poco los brotes verdes que esperaba y anhelaba el gobierno de Kast se transformaron en brotes negros, muy negros, con las cifras económicas emanadas, entre otros, por el propio Banco Central.

Hoy existe una distancia cada vez mayor entre el Chile que prometió Kast y el Chile que viven los chilenos. José Antonio Kast llegó a La Moneda prometiendo un cambio de rumbo: menos burocracia, más inversión, más crecimiento, más empleo, más seguridad y un Estado supuestamente más eficiente. Por eso es que llamó a su gobierno como una administración de emergencia, porque según ellos, Chile se estaba cayendo a pedazos. Pero seis meses después, vale la pena salir de las promesas y los discursos y mirar los números que, de alguna manera, explican el desánimo existente en el país.

El dato más preocupante: el empleo se está debilitando. La última cifra oficial disponible sitúa el desempleo nacional en 9,5% para mayo-julio de 2026, 0,8 puntos más que un año antes. Pero lo verdaderamente delicado está detrás de ese 9,5%: el número de ocupados cayó 0,2%, mientras los desocupados aumentaron 10,4%. Quienes buscan empleo por primera vez crecieron nada menos que 20,9%.

Además, no se está hablando exclusivamente de personas que quieren trabajar y no encuentran empleo. El empleo asalariado formal cayó 2,4%, mientras la informalidad llegó a 26,5%. Y si se suma el desempleo al trabajo parcial involuntario, la llamada tasa combinada de subutilización alcanza 16%. Hay otro dato preocupante. El desempleo femenino alcanzó 10,3%, versus 8,9% entre los hombres.

Un país estancado

La economía acaba de entregar otra mala señal:  el Imacec de julio cayó 1,5% respecto de julio de 2025 y 1,7% respecto del mes anterior, descontando estacionalidad. Incluso el Imacec no minero cayó 0,3% anual. Parte de la contracción tuvo explicaciones puntuales —minería y condiciones climáticas—, pero no toda: también retrocedieron servicios e industria. Para el responsable de estos números, el ministro Quiroz, todo se debe a “lo que nos dejó el gobierno pasado”, y al mal clima.

Pero la verdad es que el Gobierno recibió un portazo en la cara tras conocer la caída del 1,5% del Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec) de julio, ya que habrían cantado victoria antes de tiempo y no se previó que los efectos que dejaron los eventos climáticos serían mayores a lo que se había considerado. En todo caso, el Ejecutivo se cuadró con los dichos del ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, sobre “el punto de inflexión en la economía”. Por ello, apuntan a un último trimestre de 2026 que repuntará, para encaminarse a una proyección más cercana al 3%.

Pero, más significativo todavía es que el propio Banco Central acaba de reducir fuertemente su proyección de crecimiento para 2026: desde un rango anterior de 1%-1,75% a apenas 0,25%-0,75%. También rebajó las perspectivas de consumo e inversión y reconoció expresamente que el mercado laboral mantiene un desempeño débil.

Una economía creciendo 0,5%, por ejemplo, puede técnicamente estar creciendo, pero para una población y una fuerza laboral que también aumentan es prácticamente una economía estancada.

Por otro lado, la inflación vuelve a golpear justamente donde más se siente. El IPC de agosto aumentó 0,6% en un solo mes, acumuló 3,6% en 2026 y llegó a 4,1% anual. Los dos rubros que más subieron fueron especialmente sensibles para los hogares: alimentos, 1,4%; transporte, 1,6%.

Esto ayuda a entender una aparente contradicción. Las remuneraciones reales aumentaron 4,1% en doce meses a julio, una cifra objetivamente positiva. ¿Por qué, entonces, tanta gente dice que no le alcanza? Economistas explican que eso ocurre porque el promedio salarial no describe a todos los hogares. Quien pierde el empleo, trabaja informalmente, tiene menos horas laborales o destina gran parte de su ingreso a alimentos, transporte, arriendo y deudas puede estar mucho peor, aunque el índice promedio de remuneraciones reales mejore.

Y hay cifras realmente espeluznantes para el gobierno. La encuesta Cadem preguntó el 3 de septiembre y muestra un cuadro extraordinariamente pesimista:

¿Cree que Chile va por mal camino?:            63%

¿Cree que va por buen camino?        32%

Expectativas negativas sobre el empleo        : 91%

Evalúa negativamente la capacidad de los consumidores para comprar bienes y servicios: 82%

Dice que su ingreso le alcanza bien y puede ahorrar: 10%

Le alcanza justo para llegar a fin de mes: 52%

No le alcanza: 36%

El 91% de expectativas negativas respecto del empleo es especialmente fuerte: Cadem señala que es su peor resultado desde mediados de 2020, en plena pandemia. Y ese 82% que evalúa negativamente la capacidad de consumo es el peor registro desde que comenzaron esa medición en 2014.

Es decir, 88 de cada 100 personas dicen que llegan apenas a fin de mes o que directamente no les alcanza. Ahí está probablemente una de las explicaciones más poderosas del clima actual. Chile está atravesando una combinación de estancamiento económico, deterioro laboral y fuerte inseguridad económica de los hogares, y esa combinación está transformándose en pesimismo social y pérdida de confianza en que la situación vaya a mejorar. Menudo problema para el gobierno.