Periodista.
Antes de asumir, el presidente electo José Antonio Kast y los futuros ministros ya están constatando en carne propia qué significa realmente gobernar. Miles y miles de ojos y oídos evaluando cada gesto, acto o palabra dicha por las futuras autoridades. Y cuando asuman, será más serio aún.
El futuro Mandatario lo comprobó en su reciente gira a países caribeños y centroamericanos. Las redes sociales no dejaron pasar el momento que calificaron como bochornoso, a pesar que solo calificaba como anécdota presidencial. Ocurrió durante una conferencia de prensa conjunta con el presidente de República Dominicana, Luis Abinader. José Antonio Kast afirmó que: “Se cumple un centenario desde que Chile reconoció la independencia de la República Dominicana” — es decir, dijo que habían pasado 100 años desde ese nacimiento y añadió que Chile fue el primer país en reconocer esa independencia en el mundo.
Ni lo uno ni lo otro. Las propias autoridades dominicanas -incluyendo el presidente- lo corrigieron de inmediato. Porque ocurre que la independencia dominicana ocurrió a mediados del siglo XIX, y Chile reconoció ese Estado en 1867, lo que hace aproximadamente 158 años, no 100 ni 160. Además, Chile fue el primero en reconocerlo en América Latina, pero no fue el primer país del mundo en hacerlo: ese lugar lo tiene Gran Bretaña desde 1850.
La otra autoridad recién nombrada, Mara Sedini, futura ministra vocera de gobierno, ya conoció que esto de gobernar no es fácil y que sobre cada palabra que emita habrá mucha gente evaluándola, así como cada paso que den sus compañeros de gabinete.
En una entrevista el pasado domingo, la futura jefa de la Segegob aseguró que las conversaciones entre el presidente electo y la hoy exfiscal Trinidad Steinert, quien asumió como ministra de Seguridad, llevaban “un buen tiempo”. “La ministra de Seguridad no fue una improvisación, era una conversación que ya llevaba un buen tiempo. Y creo que fue una bonita sorpresa que pareciera un nombramiento de último momento”.
De inmediato se prendieron las alarmas en la futura oposición, no porque fuera algo tan extraordinariamente importante, sino porque la posibilidad de que los contactos hayan empezado cuando Kast aún era candidato, interfiriendo en la independencia del Ministerio Público, podrían ser una pésima señal. “Las declaraciones en este fin de semana de la futura vocera, efectivamente abrieron un flanco, porque al decir que esto llevaba tiempo, se abrió la posibilidad de que llevara incluso desde la época en que José Antonio Kast era todavía candidato, y no a un presidente electo, y creo que eso ya entraría en un terreno distinto”, dijo, por ejemplo, la exministra del Interior, Carolina Tohá.
Hubo control de daños y todos los sectores afines al mandatario electo, salieron a desdramatizar las palabras de la vocera, incluyendo al propio José Antonio Kast.
Nuevas sombras en el horizonte
Pero, ese no parece ser el problema principal para el nuevo gobernante. Porque a medida que pasaban los días y mientras Kast seguía en su recorrido internacional, el escenario político en las derechas volvía a ensombrecerse por dos motivos principales: uno, por la gran interrogante sobre qué pasará con el partido Nacional Libertario y su líder Johannes Kaiser. Y dos, por la escasa presencia que de nuevo tendrían en subsecretarios, delegados presidenciales y seremis, según se ha filtrado.
Gerardo Varela, abogado y exministro de Educación de Sebastián Piñera resumió de alguna manera el sentir de Chile Vamos. Con crudeza vaticinó: «si Kaiser cree que va a suceder a Kast por la derecha, inmediatamente, yo creo que está equivocado. Si Kast tiene éxito, lo va a suceder alguien que está dentro del Gobierno, y si Kast fracasa va a haber un gobierno de izquierda».
Afirmó que Kaiser atrae el pinochetismo, pero que eso tiene techo rápido”. “Hay un 13, 14 o 15 por ciento y ahí se detiene. Si Kaiser quiere ser el aglutinador de las huestes de derecha, centro-derecha, libertarios, etcétera, para llegar a la presidencia, necesita mucho más que ese núcleo duro”. Por ello es que -dice- “Kaiser debe preguntarse ‘cómo hago, para dos cosas: que Kast tenga éxito y que yo sea el sucesor’. Y yo creo que quedándose fuera conspira contra el éxito y en contra de que él sea el sucesor”.
Pero, por ahora lo que preocupa a las derechas es cuáles serán las segunda y tercera línea de la estructura gubernamental.
Las expectativas se centraban en encontrar el espacio que necesitan para crecer en subsecretarias, delegaciones y seremías. De hecho, le pidieron al presidente electo mayor “densidad política” en quienes acompañarían a los ministros que están calificados como independientes o técnicos. Sin embargo, las señales que aparecieron mostraban otra cosa.
Quien nunca falla a la hora de pedir espacios políticos es el diputado de Renovación Nacional (RN), Diego Schalper. “La verdad que veo muy difícil parar un gobierno que requiere de gente que te defienda, que te apoye, que te alimente, las distintas actividades del país, si tú no te entroncas en los partidos (…). Uno respeta la decisión de presidente, él ganó, pero creo, si me permiten un comentario, que, a nivel de subsecretario, a nivel de delegados presidenciales, a nivel de estructuras regionales, yo creo que es muy importante que encontremos un complemento con los partidos “.
Apoyó esos dichos el jefe de bancada de RN, el diputado Frank Sauerbaum: “se requiere que haya una presencia más clara en las distintas autoridades. Tenemos claro que apenas se han nominado el 10% de todos los funcionarios, por lo tanto esperamos que haya presencia de los partidos en las subsecretarías, en los delegados presidenciales, en los seremis y otras autoridades, y para eso los partidos debieran actuar en conjunto para colaborar con el presidente y no transformarse en un inconveniente”.
Mientras tanto, la diputada Ximena Ossandón (RN) reconoció que faltó “un poco de mundo político” en el gabinete, por lo que llamó a que “esto tenga una mixtura entre lo privado, lo político, el mundo del pensamiento. Tiene que tener de todo un poco. Dado que no tenemos tanta presencia a nivel ministerial, sería bueno que los partidos la tuviéramos en otros ámbitos y cargos”. En esa misma línea, destacó que sería lógico y realista reforzar los gabinetes con experiencia política, esto con el fin de que “las relaciones y bajadas de los proyectos sean más expeditas”. Por otro lado, hizo hincapié en que deben incluirlos en el gobierno, “si se nos ha invitado a ser colaboradores, también queremos ver reciprocidad”.
El senador Gustavo Sanhueza de la UDI afirmó que, “obviamente nosotros esperamos y sentimos, y el propio presidente lo ha dicho, que ahí va a haber un espacio mayor para personas que sean militantes o simpatizantes de algún partido político”.
Marco Antonio Sulantay, también de la UDI, aseguró que “donde haya un ministro que tenga poca experiencia en lo político, lo ideal sería poner un subsecretario que pueda ser un soporte en ese sentido (…). Sería una planificación ideal en ese sentido. Pero no solamente los subsecretarios, yo quiero ir más allá. Debe haber equilibrios políticos en las delegaciones presidenciales regionales, y también en los gabinetes regionales”.
Por ahora, ya hay algunos nombres confirmados: la militante de RN, Constanza Castillo, en la subsecretaría de la Segpres y Máximo Pavéz (UDI) en la de Interior.
La próxima semana -cuando regrese el presidente electo- se correrá el velo de esta ventana que, por ahora el actual oficialismo y futura oposición, mira con atención, enfrascados en resolver sus propios líos internos.
