Hernán García Moresco, Magister©️ Ingeniería Informática USACH. Diplomado en Big Data
Universidad Católica. Diplomado en Ciencias Políticas y Administración Pública. Universidad de
Chile. Licenciado en Educación en Matemática y Computación USACH
José Orellana Yáñez, Doctor en Estudios Americanos Instituto IDEA-USACH, Magister en Ciencia
Política de la Universidad de Chile, Geógrafo y Licenciado en Geografía por la PUC de Chile.
Integrante del Centro para el Desarrollo Comunal Padre Hurtado.
La evaluación, transcurrido poco más de un mes de las 2ª vuelta presidencial 2025, es que un gobierno que no es gobierno, con autoridades designadas que no tienen fuero legal para ejercer su rol, comienzan a tomar decisiones y a expresar opiniones contrarias al ejecutivo saliente, cual autoridad en ejercicio.
La legalidad en su primera parte, post elecciones, se materializó el 5 de enero cuando el TRICEL proclama oficialmente a José Antonio Kast como presidente electo, posteriormente, no ha habido ninguna acción institucional en esa dirección. De forma tradicional es presentado el 20 de enero, el gabinete ministerial del nuevo gobierno que comenzará a ejercer su rol desde el 11 de marzo, como un acto de post campaña.
Esta laguna, espacio u hoyo negro de la política chilena que genera la distancia de tiempo entre el resultado de una elección y la asunción al mando, tiene ventajas para el gobierno saliente cuando quiere entregar ordenadamente el mando v/s la ansiedad, en las nuevas autoridades electas y designadas.
Hasta ahora eran conocidas, elección tras elección, las coordinaciones entre Ministros y Subsecretarios en ejercicio y nominados, del ministerio del Interior, a objeto de coordinar el traspaso de mando y solo se llegaba hasta ahí. Lo demás eran acciones protocolares.
En el mundo existen ejemplos de nuevas autoridades que adelantan su rol, no obstante haber quienes estén en pleno ejercicio: Lula da Silva en el 2002 presentó sus definiciones económicas para dar tranquilidad a los mercados. Emmanuel Macron en el 2017 delineando negocios en Europa previo a asumir. Joe Biden en el 2020 sobreponiendo su rol al de Donald Trump y anunciando el primero los planes contra el Covid-19 y recientemente Javier Milei que, en el 2023, antes de asumir definió su actuar en la economía, anunciando reformas drásticas, ejerciendo presión al gobierno saliente, ejerciendo un liderazgo explicito desde el día que fue electo. Todos ellos buscaron avanzar “previamente” a asumir, fundados en la debilidad del gobierno saliente, en condiciones económicas deficitarias y/o por una alta legitimidad en sus votaciones v/s poca aprobación del gobierno que termina.
En Chile, el gobierno del presidente Gabriel Boric, mantiene una aprobación casi lineal de 33 puntos porcentuales en promedio en todo su mandato. Lo que no es sobresaliente, pero tampoco desastroso, pues vivió cada año una elección nacional, aunque, perdiéndolas (plebiscito 2022, municipales-regionales 2024 y las presidenciales congresales 2025), siendo la cuantía con que será recordado, no obstante, la presidenta Michelle Bachelet II también alcanzó 33 puntos y Sebastián Piñera II solo llegó a 27 con Estallido y Pandemia incluido.
El gobierno entrante ya ha enfrentado problemas producto de la incontinencia verbal, inexperiencia o exceso de transparencia, en algunas de sus futuras autoridades nominadas.
Primero, el propio presidente electo vivió un bochornoso lapsus en República Dominicana que indignó al presidente Luis Abinader. Luego Nayib Bukele le dio una clase de dignidad a José Antonio Kast diciendo: “Nosotros quisiéramos ser como Chile, en muchas cosas; es un país que nos lleva muchos años en temas de desarrollo, salud, educación” y agregó: “Tenemos muchísimo que aprender de Chile y de los chilenos, y no pretendemos venir a decir cómo deben hacerse las cosas”. Se suman las declaraciones del “sobregirado”, recientemente nominado futuro Ministro de Vivienda, quien en la U. del Biobío critica el lento avance de reconstrucción de Valparaíso y del Biobío, descalificando a los ambientalistas. Mara Sedini también fue presa de ansiedad, al comentar que llevaban un buen tiempo en conversaciones con la ex Fiscal Trinidad Steinert, antes de su nominación como ministra de Seguridad Pública.
Finalmente la OECD informa para Chile que prevé un PIB cercano al 2,2% en 2026 y 2027, asociándose con un aumento de ingresos reales y el empleo. Exportaciones netas con crecimiento durante 2026-2027. La inflación en disminución cercana al 3% en 2026. Es decir, un país que NO se cae a pedazos al punto que el 30 de enero el Ministro de Hacienda en ejercicio Nicolás Grau informa el déficit fiscal llegará al 2,8% y la deuda pública al 41.7% del PIB.
Con todo, la forma de transmitir el mensaje juega un rol relevante ante la ciudadanía y el mensaje de “Chile se cae a pedazos” ha logrado penetrar en la sociedad. Los incendios en el sur aportan el mensaje de “Gobierno de emergencia”. Una cosa es informar a las futuras autoridades, por respeto, educación, cortesía y, otra muy distinta, es que estos quieran resolver y evaluar el quehacer del estado antes de ocupar su nuevo rol. La laguna de tiempo entre ser electo y asumir, debería ser revisada, pues, en los gobiernos locales (municipios) el tiempo para el traspaso es mucho menor y no se han presentado inconvenientes.
Kast y los suyos tienen la ansiedad de ser gobierno y eso generará un actuar errático. Seguramente sabremos por los medios, los detalles de aquellos “errores no forzados” que cada nueva autoridad generará y que traerá el primer cambio de gabinete. Gabriel Boric lo realizó en septiembre del 2022, Sebastián Piñera realizó lo mismo en agosto del primer año. En cambio, la presidenta Michelle Bachelet II, lo realiza a 14 meses de haber asumido. Por ello, José Antonio Kast deberá ordenar a sus nominados, evitando que expresen su íntimo sentir públicamente, que sus negocios, prelaturas personales queden fuera de los ámbitos de decisiones y que sus “personajes” no absorban a las autoridades.
