Un grupo de artistas, presidentes de Colegios Profesionales, dirigentes sindicales, escritores y otros destacados profesionales emitieron un manifiesto proponiendo que para salir de la crisis sanitaria, económica y social que enfrenta el país, se debe pasar a “una acción coordinada, solidaria y articulada que proteja a la sociedad entera, cuide a los más desprotegidos y construya un nuevo Chile con seguridad social, protección sanitaria y bienestar compartido para todas y todos quienes habitamos en nuestro país.

Entre los firmantes del manifiesto se encuentran la cantante Anita Tijoux, el Premio Nacional de Historia Gabriel Salazar, la actriz Aline Kuppenheim, el escritor Jorge Baradit, los alcaldes Jorge Sharp y Gonzalo Durán, y los presidentes de los Colegios de Enfermeras, Matronas, Sociólogos, Periodistas y Profesores, quienes abrumados por el actual escenario del país, advierten que la crisis va cimentando una catástrofe social, “que genera hambre, dolor y sufrimiento en las personas y no estará exenta de tragedia”.

Pero -añaden- “es también una oportunidad que tenemos como sociedad de transformar el injusto y abusivo sistema que se había instalado por décadas como la “normalidad”. Hoy es un tiempo de hacer aflorar la humanidad, la conciencia social, el anhelo de justicia, el respeto, el sentido de comunidad. Esa será nuestra fuerza como pueblo, la unión y solidaridad que tenemos que desarrollar y desplegar en este tiempo de emergencia.

Piden, entre otras cosas que la crisis sanitaria no la paguen los más pobres y postergados, ante laimposibilidad de acceder a diagnósticos a tiempo, cuidados especiales y atención de salud oportuna…que las definiciones de educación se adopten considerando a todos los actores educativos en un año escolar completamente anormal”, exigiendo, además, “que los millonarios gastos que implican el SIMCE y la Evaluación Docente se redestinen a las necesidades sanitarias y sociales”. Solicitan también que “los efectos económicos de la crisis sanitaria no se traspasen a las trabajadoras y trabajadores, en especial a los más precarizados.

Y que las políticas públicas para enfrentar la recesión apunten directamente a las personas, sus familias y a las pequeñas empresas, no a los grandes gruposeconómicos. Que las medidas de protección ante COVID-19 abarquen a la mayor cantidad de población, respaldadas con acciones efectivas y campañas de información que incentiven a las personas quedarse en sus hogares y cumplir con las cuarentenas. Y que los trabajadores de salud cuenten con todos los recursos posibles y excepcionales para atender a la población y, a la vez, garantizar el cuidado de sus vidas y su integridad en su labor trascendental para el enfrentamiento diario del coronavirus en postas, hospitales y clínicas.