Periodista.
El dirigente sindical Patricio Venegas, director del Sindicato SIL y referente en seguridad laboral, lidera una de las negociaciones colectivas más relevantes del país con trabajadores de Walmart. En esta entrevista, plantea los ejes estratégicos del proceso, el rol del sindicalismo actual y los desafíos que impone la transformación digital al mundo del trabajo.
La nueva negociación colectiva entre Walmart y el Sindicato Interempresas Líder (SIL), involucra a más 8.500 trabajadores y trabajadoras, marca un punto de inflexión no solo por su magnitud, sino por la visión de fondo que impulsa. En ella, Patricio Venegas, dirigente nacional del sindicato y responsable del área de seguridad laboral, ha sido una voz clara sobre la urgencia de renovar el sindicalismo frente a los cambios estructurales del retail chileno.
“La transversalidad es clave. No puede haber trabajadores de primera y segunda categoría dentro del mismo holding”, afirma Venegas, al referirse a una de las principales demandas de la negociación 2025-2027: que tanto las cláusulas como los beneficios económicos se apliquen equitativamente a todas las empresas del conglomerado. Junto a esto, la defensa del reajuste por IPC es central, ante la creciente tendencia empresarial de eliminarlo. Hoy más que nunca hay que asegurar el IPC. Si no lo conseguimos, exigiremos compensaciones que garanticen el poder adquisitivo frente a la inflación”, advierte. Y es que el nuevo contrato colectivo busca más que bonos: pretende introducir cláusulas que anticipen los efectos de la innovación tecnológica y la reorganización de funciones”.
En un escenario marcado por la digitalización, el sindicato ha exigido espacios de diálogo con la empresa para conocer los cambios operativos. “Queremos estar al tanto de cada proceso de innovación digital. Así podemos preparar a nuestras bases, capacitarlas, y garantizar que estos avances no se traduzcan en precarización”, señala el dirigente.
Uno de los logros más relevantes en esta línea ha sido el fallo de la Corte Suprema que declaró ilegal el modelo de multifunción aplicado por Walmart.
Venegas lo enmarca como parte de una defensa activa de las condiciones laborales. “Tenemos cláusulas que resguardan que un trabajador contratado como operador de tienda no sea obligado a desempeñar múltiples funciones fuera de su contrato”, explica, añadiendo que el sindicato promueve la formación continua y la inducción como herramientas para enfrentar la alta rotación y la competencia feroz del sector.
Pero la lucha por condiciones laborales dignas no se restringe a la negociación colectiva. Venegas ha hecho de la seguridad laboral una prioridad, y en ese campo, considera que el sindicalismo debe repensar su rol para tener verdadero impacto. “Hoy el rol del dirigente sindical debe ser más que fiscalizador: debe ser unificador, con más capacitación y con una visión estratégica del futuro laboral”, sostiene.
En un país con baja sindicalización y donde los sindicatos muchas veces marchan en paralelo, Venegas llama a la unidad. “Tenemos las mismas luchas, pero vamos por caminos distintos. Eso ya no funciona. La única forma de lograr conquistas reales es con una sola bandera de lucha”, enfatiza.
Esta visión no se limita al plano táctico: para el dirigente, se trata de una transformación de fondo. “El trabajador debe entender que el mundo del trabajo no termina en su metro cuadrado. El trabajo del futuro ya no es futuro: es el presente. Y necesitamos trabajadores conscientes, organizados y preparados”, plantea con convicción.
Frente a una empresa del tamaño de Walmart, equilibrar fuerzas no es fácil. Sin embargo, Venegas insiste en que la clave está en fijar objetivos comunes, conocer los puntos fuertes y débiles de ambas partes, y negociar con creatividad. “No todo se trata de ganar. Hay que tener claridad sobre qué se puede ceder, pero sin perder el foco en el interés colectivo. No podemos seguir usando las mismas herramientas del pasado”, afirma.
Respecto a cómo renovar el sindicalismo para dialogar con las nuevas generaciones, Venegas es directo: “A los jóvenes les digo que no basta con el conocimiento individual. Tienen que organizarse. Solo así pueden cambiar las condiciones laborales”. Y añade: “Nosotros, los dirigentes, también debemos evolucionar, capacitarnos, entender el nuevo lenguaje del trabajo, e involucrarnos en los modelos económicos y operativos que vienen. No podemos quedarnos atrás”.
En medio de una de las negociaciones más relevantes del país, Patricio Venegas encarna una generación de dirigentes sindicales que no solo buscan mejoras salariales, sino que están empujando una transformación cultural en el mundo del trabajo. Una que, como él mismo advierte, ya no puede esperar: “El futuro del trabajo no está llegando… ya está aquí”.
