Se veía venir. Finalmente, el Ministerio de Salud decretó que todas las comunas de la Región Metropolitana retornarán a cuarentena ante el alza de contagios, fallecidos y donde jóvenes y extranjeros son los más propicios a no usar mascarillas. Solo ayer, en un bus de Transantiago los pasajeros “funaron” a un joven que no usaba mascarilla en el transporte público y a eso se suman las fiestas clandestinas en distintos puntos de la R.M.

A lo anterior, se suma que si bien ha sido exitoso el plan de vacunación, la mayoría de jóvenes no lo hacen, lo que impediría llegar a la meta de más de 12 millones de personas inoculadas a fines de junio.

El cuestionado plan “Paso a Paso” del Minsal por el Colegio Médico de Chile no está teniendo todo el efecto deseado, ya que las personas se siguen movilizando igual, con o sin permiso. Punto aparte, es el “permiso de movilidad” que inventó la administración Piñera cuando todo indicaba que las alzas de contagios legaban a las más de 8 mil personas diarias contagiadas. Los y las dirigentes del Colegio Médico han dicho que dicho plan ya se encuentra en su fase final, ya que no ha demostrado un cambio significativo para reducir la movilidad de los chilenos y chilenas.

Según los datos que entregó el Minsal, el 85 por ciento de las personas que se encuentran en las UCIS son personas menores de 49 años que no se han vacunado. El Minsal indicó que son cerca de 900 mil personas que se resisten a inocularse. Lo que más preocupa es que ya no quedan camas UCIS para recibir a personas con COVID 19, sobre todo en la Región Metropolitana.

A pesar de todo esto, la Subsecretaria de Salud Pública, Paula Daza, informó que no se suspenderían la elección de segunda vuelta de Gobernadores.

En un hecho totalmente discutible, el Presidente Sebastián Piñera anunció una gira internacional para “contar el éxito” de su gobierno ante la pandemia.

Por último, llama la atención que las autoridades sanitarias no señalen directamente que estamos enfrentando una segunda ola de contagios, pues lo que más se les ha cuestionado es la falta de trazabilidad y la nula comunicación de riesgo.