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El Colegio de Periodistas de Chile se prepara para conmemorar un hito histórico: su 70° aniversario. Fundado oficialmente un 11 de julio de 1956 tras la promulgación de la Ley 12.045, la orden profesional cumple siete décadas defendiendo la libertad de prensa, la ética profesional y la democracia en el país. Lo que partió inicialmente como un oficio de registro, a lo largo de los años se consolidó como una profesión universitaria crucial, cruzando las épocas más oscuras de la dictadura militar —donde la Orden resistió defendiendo la vida de sus colegiados y rompiendo cercos informativos— hasta erigirse hoy como una pieza fundamental para la salud democrática del país.
Sin embargo, este aniversario número 70 no llega en un momento de mera contemplación. El panorama actual para los profesionales de la comunicación en Chile está fuertemente tensionado por debates legislativos, precarización laboral y transformaciones tecnológicas.
Para profundizar en este escenario, conversamos con Rocío Alorda Zelada, periodista de la Universidad de Santiago de Chile, magíster en Comunicación Política de la Universidad de Chile y académica, quien hoy lidera los destinos de la Orden como presidenta nacional del Colegio de Periodistas.
-Presidenta, el Colegio de Periodistas de Chile está cumpliendo 70 años de historia. ¿Qué significado tiene este aniversario para el gremio en el contexto actual, considerando la evolución de la profesión desde un oficio hasta su rol en las épocas más duras del país?
-Para nosotros, cumplir 70 años es tremendamente importante porque da cuenta de cómo una organización como el Colegio de Periodistas de Chile se ha sostenido durante tantas décadas. Es un momento para recordar los distintos hitos que ha vivido el periodismo nacional, marcado por casi 20 años de dictadura, un período de transición a la democracia muy complejo y tensionado, y donde el funcionamiento de los medios de comunicación ha variado mucho. Como empezamos hace siete décadas, el periodismo hoy día casi no existe; los medios con los cuales se formaron los primeros periodistas ya están en su mínima expresión.
Nos ha tocado enfrentar distintos momentos de repensar cómo sigue el periodismo y creo que estamos justamente en ese instante. En este proceso de avance tecnológico, donde ya hemos superado límites cuánticos en materia de información, nos preguntamos cuál es el rol del periodista, cuál es su aporte y cómo seguimos, a propósito de que hoy la gente consume información a través de plataformas digitales que son espacios muy distintos a los medios tradicionales. Nos pilla en un momento interesante y estamos muy entusiasmados de generar un diálogo intergeneracional con las distintas generaciones de periodistas y los nuevos profesionales que se interesan en la participación gremial.
-Si pudiera identificar tres hitos relevantes en los cuales el Colegio de Periodistas haya actuado como un motor importante en la discusión pública a lo largo de estos 70 años, ¿cuáles destacaría?
-Hay hartos hitos, pero creo que se resumen en tres grandes momentos históricos. El primero es, sin duda, el rol que tuvieron las y los periodistas durante los años de la dictadura y la resistencia que hicieron al alero del Colegio. Fue una institución que permitió seguir desarrollando información para la ciudadanía en contextos donde los medios operaban bajo censura. Un ejemplo fue la creación de «La Carta a los Periodistas», un boletín clandestino que ayudaba a romper el cerco informativo. La defensa de los derechos humanos y de la vida fue un hito muy importante: recordemos que hubo periodistas asesinados y que hoy están en calidad de detenidos desaparecidos.
Un segundo hito es más reciente y tiene que ver con cómo nos posicionamos en el debate de la necesidad de una Nueva Constitución para Chile. Impulsamos con mucha fuerza lo que se denominó el Bloque por el Derecho a la Comunicación, articulando a medios comunitarios, populares, la academia y escuelas de periodismo. Pusimos en la mesa la necesidad de consagrar este derecho en la Carta Fundamental, una demanda que va mucho más allá de la libertad de prensa, pues busca garantizar que todas las personas puedan expresarse, acceder a información veraz y crear medios, promoviendo un ecosistema diverso y plural por parte del Estado.
Y el tercer hito es la constante exigencia por el fin al monopolio informativo y la creación de un sistema de medios públicos en nuestro país. Chile es uno de los pocos países de la región que no cuenta con un sistema de medios públicos robusto. Tenemos un canal de televisión público por ley (TVN), pero se autofinancia, lo que lo obliga a competir como un canal comercial más. No tenemos una radio pública nacional ni un diario público impreso. La demanda por la democratización de las comunicaciones y para que existan recursos estatales que fomenten medios locales, regionales y comunitarios —y no se concentre toda la publicidad estatal en dos grandes consorcios escritos— ha sido una pelea histórica que mantenemos vigente.
-Mencionaba el cierre de medios y la necesidad de fortalecer los públicos. Hace años se vivió el cierre del diario La Nación. Desde la perspectiva gremial, ¿cuál es la mirada sobre la subsistencia de los medios del Estado?
-Los medios públicos son tan importantes como los medios privados. Lo que tiene que hacer el Estado es fortalecerlos, no aniquilarlos. En el fondo, cerrar el diario La Nación significó matar el último medio impreso público que había en Chile; esa estrategia no es la mejor. Cerrar medios significa cerrar fuentes laborales para periodistas, por tanto, evidentemente es una medida en la que estamos en contra. Hoy día hay que fortalecer a TVN bajo los elementos que implica. ¿Es una inversión pública grande? Por supuesto, un canal de televisión tiene costos importantes, pero garantiza que las personas ejerzan su legítimo derecho a la información. Los medios públicos son la principal forma, incluso hoy, para enfrentar pandemias informativas, la desinformación y los discursos de odio.
-En este contexto de evolución tecnológica que menciona, ha aparecido un actor nuevo: la Inteligencia Artificial. ¿Qué rol juega la IA en la profesión y en el correcto ejercicio de la labor periodística?
-Sin duda que la IA ha entrado como un factor gravitante en el mundo de los medios de comunicación; hoy día muchas redacciones ya han incorporado herramientas de IA para que los periodistas trabajen con ellas. Creo que esto nos pone desafíos interesantes en materia de ética profesional: pensar qué le vamos a dejar a la IA para que nos apoye como herramienta y qué vamos a restringir exclusivamente para las personas. La gran pregunta la tienen que hacer los medios de comunicación, que muchas veces, para optimizar recursos o establecer más rapidez en los procesos, incorporan tecnologías tensionando el rol del periodista.
Hay reflexiones importantes que hacer. Como herramienta, la IA nos puede ayudar a procesar mayor cantidad de datos o llegar a fuentes en otros idiomas que antes se nos dificultaban. El foco debe estar en cómo hacemos mejor nuestro trabajo, pero la capacidad de análisis crítico, el cruce ético, la narrativa, el contrastar fuentes y el establecer contenidos con criterio son elementos que debemos dejar en el ámbito absoluto de los seres humanos. En Chile esto recién se está incorporando en algunas redacciones, pero son conversaciones pendientes: no podemos traspasarle a la inteligencia artificial el rol de hacer periodismo, y hay que cuidar que esto no implique el despido de profesionales.
-Pasando a la contingencia legislativa, la votación en el Senado del proyecto denominado por la opinión pública como ley «antifiltraciones» se suspendió temporalmente y se anunció una revisión de los plazos que impedirían informar sobre carpetas investigativas. ¿Cuál es la postura del Colegio de Periodistas ante esta iniciativa, considerando además que algunos senadores impulsores han sido mencionados en distintas investigaciones?
-Nuestra posición siempre ha sido clara: el año pasado, cuando se presentó este proyecto que nace desde el Senado con una firma transversal de senadores de la Comisión de Constitución, fuimos dos veces a exponer a la comisión y les planteamos que estamos en contra de cualquier medida que genere más sanciones punitivas contra la labor de la prensa. En ningún país del mundo se debe sancionar por difundir información de interés público. Esto nos parece una vulneración grave que está a la altura de países que miran con vías autoritarias y no democráticas.
Tuvimos tres audiencias y trabajo técnico con los equipos de los senadores. A propósito de la votación que se iba a dar, hemos hecho un trabajo de incidencia con parlamentarios de todo el país a través de nuestros consejos regionales, de Arica a Magallanes. Lo reiteramos: avanzar con proyectos que buscan sancionar penalmente la difusión de contenidos de interés público es peligroso para un país que dice ser una democracia sana.
-Respecto al escenario político y a una democracia sana, ¿ha existido algún acercamiento entre el Colegio de Periodistas y el actual gobierno del Presidente José Antonio Kast? ¿Cómo ha sido el vínculo con la nueva administración?
-Nosotros no alcanzamos a tener reunión con la saliente ministra de la Segegob. A nivel regional, todos nuestros consejeros sí han estado en reuniones protocolares con las nuevas autoridades, tanto seremis de gobierno como gobernadores. Sin embargo, hace muy poco le enviamos una carta —que haremos pública pronto— al actual ministro de la Secretaría General de Gobierno manifestándole nuestra profunda preocupación por la instrucción que dio el ministro Quiróz respecto a restringir un porcentaje del Fondo de Medios de Comunicación Social.
-¿De cuánto es el impacto de esa restricción presupuestaria en el Fondo de Medios?
-El Fondo de Medios hoy día es la única política pública que hay en materia de apoyo al desarrollo de medios de comunicación locales o pequeños espacios programáticos, de los cuales subsisten muchos periodistas en todo el país. Con las reducciones presupuestarias aplicadas por el gobierno, se le quitó al Fondo de Medios la suma de 43 millones de pesos. Esto va a impactar directamente a lo menos a ocho proyectos, lo que podría significar que una cantidad importante de periodistas queden sin sus fuentes laborales, porque el Fondo de Medios se traduce en puestos de trabajo. Le indicamos por carta a la administración que restar recursos públicos al único fondo de estas características va en contra de la posibilidad de fortalecer el ecosistema de medios. Hasta ahora no hemos tenido respuesta, y más allá de ese envío, no hemos tenido mayor contacto con esta administración.
-Para ir cerrando, entiendo que próximamente se realizará un nuevo Congreso Nacional del Colegio de Periodistas. ¿Qué temáticas esperan abordar en esta instancia?
-Nosotros realizamos congresos nacionales cada dos años para trazar la agenda política de la gestión del Colegio. Para este congreso, que se realizará en la ciudad de Temuco durante el mes de octubre, esperamos que el foco esté fuertemente puesto en estrategias para proteger la labor del periodismo, fortalecer la calidad, la ética profesional y potenciar los espacios regionales. Chile no es Santiago; en todo el país existen expresiones periodísticas y medios locales valiosos de poner en valor.
En medio de esta crisis de los medios tradicionales se han generado experiencias de investigación y producción informativa muy ricas que queremos visibilizar. Debemos mirar hacia adelante y asumir que el periodismo cambió, pero que el periodista sigue cumpliendo un rol social imprescindible. Relevando ese rol podremos proyectar una organización gremial diversa, con fuerza territorial, que sume a más colegas y ponga al centro la importancia de nuestro quehacer, tal como ha sido desde hace siete décadas.
