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Trabajar Bajo Cero grados: ISL activa campaña para prevenir accidentes por frío extremo

Imagen: Rayees Sofi (Pexels)

 

Cada año, cuando las temperaturas caen y el invierno endurece el territorio, miles de trabajadores en Chile enfrentan riesgos que van más allá del frío incómodo: hipotermia, pérdida de destreza, caídas en superficies heladas y, en los casos más graves, accidentes fatales. Para anticiparse a esa realidad, el Instituto de Seguridad Laboral (ISL) lanzó sus campañas «Bajo Cero» y «Bajo Cero: Alta Montaña» 2026, más vale prevenir que tiritar.

La directora nacional (s) del ISL, Patricia Contreras Alvarado, señala que el frío es un riesgo laboral y debe gestionarse como tal. «El invierno no puede controlarse, pero sus riesgos laborales sí. Detener una tarea cuando las condiciones no son seguras es una decisión de prevención que puede salvar vidas. Por más que sea necesario realizar faena, no podemos arriesgar a quienes trabajan a una caída, a quedar detenidos en una nevada, a congelamiento de extremidades o a estar expuestos a enfermedades complejas”

¿A quiénes va dirigida?

La campaña «Bajo Cero» apunta a trabajadores y empleadores de sectores especialmente expuestos: pesca artesanal, recolección de residuos, transporte y logística, labores forestales, minería a cielo abierto, telecomunicaciones y mensajería. En términos climáticos, se activa ante temperaturas iguales o inferiores a 10 °C, condición que se agrava con lluvia y viento.

La línea «Alta Montaña» extiende ese alcance a quienes trabajan sobre los 2.500 metros sobre el nivel del mar: centros de esquí, parques nacionales, minería cordillerana y servicios turísticos de la zona central y sur. En esos entornos, el frío se combina con oxígeno reducido, mayor radiación ultravioleta, riesgo de avalanchas y serias dificultades de comunicación y evacuación.

Lo que el frío extremo le hace a nuestro cuerpo

La exposición prolongada al frío no solo provoca incomodidad. Reduce la sensibilidad en manos y pies, deteriora la destreza manual, entorpece la concentración y ralentiza los reflejos. Eso se traduce en mayor riesgo de caídas, golpes, atrapamientos y errores en operaciones que requieren precisión. En los casos más severos, puede derivar en hipotermia, una condición potencialmente mortal.

El viento potencia todos esos efectos: a mayor velocidad del viento y menor temperatura, más rápido pierde calor el organismo.

Qué deben hacer empresas y trabajadores

El ISL llama a no normalizar las condiciones extremas. Trabajar bajo lluvia intensa, caminar sobre hielo o conducir en plena nevada no puede asumirse como parte inevitable del oficio si no se han adoptado medidas concretas.

 

Principales recomendaciones:

Para las empresas, identificar los peligros climáticos en cada puesto de trabajo, informar y capacitar al personal, habilitar espacios de recuperación térmica, planificar pausas regulares y entregar equipos de protección adecuados para cada labor.

Para los trabajadores, vestir en capas con ropa impermeable o resistente al viento, usar guantes, gorro y calzado con suela antideslizante. En alta montaña, agregar protector solar en áreas del cuerpo expuestas, protección ocular con filtro ultravioleta, mantenerse hidratado y alimentado, y no permanecer inmóvil por periodos prolongados, ya que eso acelera la pérdida de calor.

En ruta, revisar el estado del vehículo antes de partir, consultar las condiciones del camino, usar cadenas cuando corresponda y reducir la velocidad ante nieve, escarcha o hielo negro.

Los materiales, guías y recursos de la campaña están disponibles en www.isl.gob.cl/bajo-cero .

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