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El eterno retorno de la piedra: Sísifo y la anatomía del modelo chileno (1980-2026)

 

Albert Camus iniciaba su célebre ensayo afirmando que solo existe un problema filosófico verdaderamente serio: el suicidio. Para el cuerpo social de Chile, ese dilema se traduce en una tendencia recurrente al «suicidio histórico»: la propensión a retornar, bajo el peso de la incertidumbre, a los brazos de un modelo que ha demostrado ser la fuente de su propia vulnerabilidad. El mito de Sísifo, aquel rey condenado por los dioses a empujar una roca montaña arriba solo para verla rodar al valle antes de alcanzar la cima, no es solo una alegoría de la futilidad, sino una descripción precisa de la trayectoria política y económica chilena desde 1973.

En 2026, Chile se encuentra nuevamente en la base de la montaña. Tras décadas de lo que se denominó una «transición exitosa», la elección de un gobierno que abraza el neoliberalismo ortodoxo y la simbología de la dictadura representa el inicio de un nuevo ciclo de empuje ciego. Para entender este fenómeno, es imperativo analizar la arquitectura del modelo, la fragilidad de su estructura social y la ceguera consciente de un Sísifo que parece haber olvidado el peso de su propia carga.

  1. La arquitectura de la roca: Guzmán y la democracia protegida

La roca que Chile empuja no es un objeto natural; es un artefacto diseñado. Jaime Guzmán, el ideólogo de la Constitución de 1980, estableció un marco normativo destinado a limitar la acción del Estado y proteger el funcionamiento del mercado. Esta «nueva institucionalidad» no buscaba solo la eficiencia económica, sino la creación de un sistema donde, como decía Guzmán, si los adversarios llegaran a gobernar, se vieran constreñidos a seguir la misma política económica que los fundadores del modelo.

Esta fue la base de la «democracia protegida». A través de quórums elevados y un sistema electoral binominal, se aseguró que cualquier intento de reforma estructural rodara montaña abajo. Incluso cuando la democracia fue recuperada en 1990, los «amarres» institucionales —como los senadores designados y la potestad de los militares— funcionaron como la gravedad de Sísifo, impidiendo que el país alcanzara la cima de una soberanía plena. No fue hasta 2005 que se lograron reformas significativas para eliminar estos enclaves autoritarios, pero el núcleo duro, el Estado Subsidiario, permaneció intacto.

2. El Sísifo de Gabriel Salazar: La soberanía secuestrada

Para profundizar en esta tragedia, debemos recurrir a la lente de Gabriel Salazar. El historiador plantea que Chile ha vivido un proceso sistemático de «desposesión de la soberanía popular». Según Salazar, el pueblo chileno no ha tenido la oportunidad de ejercer un poder constituyente real; en su lugar, ha sido sometido a «golpes de mercado» y «golpes de Estado» que instalan modelos ajenos a su voluntad orgánica.

Desde esta perspectiva, Sísifo no es solo un trabajador condenado, es un ciudadano al que se le ha arrebatado su capacidad de decidir la forma de la montaña que escala. La Constitución de 1980 transformó al ciudadano en consumidor. La relación entre el individuo y el Estado fue reemplazada por una mediada por el mercado, donde el acceso a derechos fundamentales como la salud, la educación y las pensiones pasó a depender de la capacidad de pago. Como advierte la CEPAL, esta transformación del sujeto social es la que permite que, ante la crisis, el individuo no busque soluciones colectivas, sino que se refugie en la falsa seguridad del orden autoritario.

2026: El retorno al Neoliberalismo Ortodoxo

El escenario de 2026, detallado en el análisis económico reciente, muestra a un Chile aplicando las mismas recetas de los años 80 con una fidelidad casi religiosa. Las políticas impulsadas —un recorte fiscal del 3% y una reducción del impuesto corporativo del 27% al 23%— se fundamentan en la premisa de que menores impuestos generan mayor inversión. Sin embargo, la historia y la evidencia empírica de organismos como la CEPAL sugieren que esta relación no es directa en el contexto actual.

Este «neoliberalismo de 2026» es, en esencia, una forma contemporánea de lo que David Harvey denomina «acumulación por desposesión». Se busca mantener la rentabilidad del capital a través de la transferencia de riesgos desde la sociedad hacia los individuos. En este ciclo, el Estado no solo se retrae, sino que abandona su rol como agente redistributivo en un momento de transformación tecnológica crítica.

  1. La crisis de la convivencia: Maturana y la erosión del «Otro»

Aquí es donde la visión de Humberto Maturana se vuelve fundamental. Maturana sostenía que la democracia es una «obra de arte» que requiere la aceptación del otro como un legítimo otro en la convivencia. El modelo subsidiario, al reducir la interacción social a una transacción de mercado, destruye la base de la colaboración.

En la «economía de vulnerabilidades» descrita para 2026, el debilitamiento de los mecanismos de estabilización económica no solo tiene efectos financieros, sino que tensiona la cohesión social. Cuando la población percibe que su seguridad depende exclusivamente de su esfuerzo individual en un sistema que favorece la automatización sobre el empleo formal, el «otro» deja de ser un colaborador para convertirse en un competidor por recursos escasos. La informalidad laboral, que alcanza hoy el 28% en Chile, es el síntoma más claro de un sistema que ha roto el contrato social de convivencia.

2. La trampa de la automatización y el empleo

A diferencia de los años 80, el Sísifo de 2026 se enfrenta a un desafío nuevo: la montaña está siendo mecanizada. El documento señala que entre el 14% y el 27% de los empleos son altamente automatizables según la OCDE. En Chile, la situación es aún más precaria, con un 55% de los trabajadores realizando tareas repetitivas que los exponen a procesos de sustitución tecnológica.

La tragedia radica en que los incentivos fiscales actuales, en lugar de fomentar la creación de empleos de calidad o la inversión en I+D (que en Chile es de apenas un paupérrimo 0,34% del PIB), se orientan hacia la automatización que prescinde del trabajador. Así, Sísifo empuja la roca mientras las máquinas eliminan el camino bajo sus pies. Esta falta de adaptación a la transformación productiva es, en palabras de Harvey, la forma última de desposesión: la obsolescencia programada del ser humano dentro del sistema económico.

3. La hora de la conciencia camusiana

Camus escribía: «Este universo, en adelante sin amo, no le parece estéril ni fútil. Cada uno de los granos de esta piedra, cada trozo mineral de esta montaña llena de oscuridad, forma por sí solo un mundo». Sísifo es consciente de que la roca volverá a caer, y en esa conciencia reside su victoria sobre los dioses.

Sin embargo, en el Chile actual, la «conciencia» parece haber sido reemplazada por una «crisis de expectativas». El estallido social de 2019 fue un momento de lucidez colectiva, pero el agotamiento y la inseguridad económica han llevado a una parte significativa de la población a preferir la «paz de los cementerios» del autoritarismo económico. El PNUD advierte que la percepción de inseguridad es más determinante que la desigualdad objetiva en la generación de conflictividad. Ante el miedo a caer al vacío, Sísifo elige aferrarse a la roca, aunque esta lo esté aplastando.

Conclusión: ¿Es posible romper el ciclo?

La sostenibilidad del modelo chileno en 2026 encuentra un punto de inflexión crítico. No basta con la eficiencia macroeconómica si esta se traduce en una vulnerabilidad estructural que erosiona la estabilidad a mediano plazo. La reducción del rol del Estado, combinada con incentivos al capital en un contexto de desprotección laboral, no garantiza el bienestar, sino que profundiza un patrón de precariedad.

Para dejar de ser Sísifo, Chile necesita algo más que cambiar de gobernante; necesita cambiar la naturaleza de la montaña. Esto implica transitar del Estado Subsidiario al Estado Social de Derechos, recuperando la soberanía de la que habla Salazar y la ética del cuidado de Maturana. Debemos dejar de ver al trabajador como un insumo de «oferta y demanda» y empezar a verlo como el pilar de una democracia justa.

Si Sísifo decide, finalmente, que la roca no tiene por qué ser su destino, deberá primero reconocer que el esfuerzo inútil no es una virtud, sino una condena impuesta. La verdadera libertad no está en empujar con más fuerza, sino en tener la valentía de soltar la piedra y construir, entre todos, un suelo donde nadie sea desposeído de su futuro. Como concluyó Camus, la lucha hacia las cimas basta para llenar un corazón de hombre, pero solo si esa cima representa la dignidad humana y no la acumulación de unos pocos a costa de la vulnerabilidad de todos.

 

Bibliografía de Referencia (basada en los datos aportados):

  • Banco Interamericano de Desarrollo (BID). (2023). Transferencias monetarias en América Latina.
  • CEPAL. (2023). Panorama Social de América Latina.
  • CEPAL. (2025). Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe.
  • Guzmán, J. (1979). Fundamentos de la nueva institucionalidad.
  • Harvey, D. (2003). The New Imperialism. Oxford University Press.
  • Ministerio de Desarrollo Social y Familia. (2024). Encuesta CASEN 2024.
  • PNUD. (2024). Informe de Desarrollo Humano Chile.
  • OCDE. (2023). Employment Outlook.

 

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