Datos de ONUSIDA en Chile
señalan que hay más de 60 mil personas viviendo con VIH. Esta cifra resulta alarmante, pues no solo afecta a las personas viviendo con VIH sino también a toda su familia, amigos y cercanos.

Persona viviendo con VIH es un término que utilizamos los activistas con el objetivo de educar y concientizar, en la diferencia de vivir con VIH y vivir con SIDA. Esta educación no solo es necesaria para las personas cercanas a la población más afectada, sino que también para quienes son notificados, ya que muchas veces y a falta de educación sexual y profesionales capacitados se instalan inmediatamente en la etapa Sida.

Sida, momento en que se presenta una enfermedad asociada la debilidad del sistema inmunológico por el avance del virus, la cual puede ser detenida prontamente con un tratamiento retroviral.

Sida es una palabra estigmatizada, duele, pues si bien hemos logrado un mejor acercamiento a las personas notificadas, la presión y estigma social despierta nuevamente, dando paso a la discriminación y violencia que se vivía en los primeros años de pandemia. Las imágenes que la pandemia del coronavirus para muchos fue un recuerdo vivo de algo que jamás pensaron que se volvería a repetir, “personas con miedo a otras personas”, “personas atacadas por posible infección”, una seguidilla de eventos que van desde la expulsión del personal sanitario hasta la agresión directa de centros.  

Hoy el Sida está más cerca debido al completo abandono político, social y educacional que se ha tenido. Una ley fuerte, pero en gobiernos timoratos de su implementación, no han sido adecuados, y responde el importante incremento de personas notificadas.

Hoy el gobierno de turno pretende tapar una pandemia con otra pandemia, pensando que esa es una política pública adecuada. Pasamos de comunicados publicados en donde ancianos, crónicos y población VIH no son prioridad, para luego ser desmentidos.

La situación que cruza la pandemia del sida en chile nos preocupa nuevamente, no tan solo por las implicancias sociales y psicológicas que abre el diagnostico, sino también por el trato que se entrega a las personas que viven con VIH durante la pandemia que vivimos hoy.

Las personas que viven con VIH o SIDA han sido vulneradas y violentadas por el gobierno de turno y para ello han ocupado todo el poder del Estado. Dejando como observadores de esta violación a organizaciones, sociedad civil y al ciudadano común, así como también a quienes viven con VIH.

Desde inicio de la pandemia se advirtió la situación, no reconocerlo sería un gesto de ingenuidad y un discurso tan nocivo como la mítica AZT que se consumía en los primeros años.

Ser una persona viviendo con VIH es trasformase en una persona crónica y asegurar sus medicamentos es la prioridad de una adecuada política pública. Sabemos que una persona crónica no tendrá mejoría sino más bien vivirá con su estado de cronicidad, por lo tanto la posibilidad de encontrar la cura durante la pandemia puede llegar a ser una nula. Por lo tanto, asegurar la entrega por un tiempo mínimo de 6 meses hubiera sido lo adecuado, ese protocolo permite evitar la aglomeración de personas en las farmacias hospitalarias, y a la vez, asegura mínimas posibilidades de contraer covid19 u otras enfermedades.

¿Por qué no se pensó? es una pregunta abierta a quienes hoy se encargan de la implementación de la política pública en esta materia, los cuales han estado completamente ausentes y silenciados. Razón por la cual su remoción se transforma en un derecho de reivindicación.

En palabras del activista y periodista Víctor Hugo Robles“… el programa nacional de prevención y control delVIH/SIDA e ITS del Ministerio de Salud no controla ni previene nada.

La población homosexual viviendo con VIH ha pasado desde supuesto instructivos en donde se les margina de la posibilidad de la vida, “ancianos y personas con VIH” no será la prioridad, nota publicada en el The Clinic el 3 de abril del 2020.

https://theworldnews.net/cl-news/ajustan-protocolos-en-uci-de-temuco-pacientes-mayores-de-65-anos-con-cancer-o-vih-sin-tratar-no-seran-prioridad

El descubrimiento de la no existencia de centro de distribución en espacios tan importante como el puerto de San Antonio deja en evidencia la falta de conocimientos y concientización de lo que implica vivir con SIDA.

La respuesta del encargado de la Oficina de la Diversidad de San Antonio frente a la pregunta por los centros de distribución local, señala que no existe pues no hay asociación de personas que vivan con VIH para distribuirlo, evidenciando un desconocimiento total de la ley VIH, ley 19.779, donde establece que es el Estado el encargado de esta situación y no la sociedad civil.

Esta falta de ocupación fractura la vida por ignorancia y desconocimiento, ya que el administrador de turno de dicha organización debe saber cuál ha sido la población más afectada y como ha perjudicado sus vidas.

Es impresentable la situación que hoy enfrenta el Sida en chile, descansando en la política pública del patio trasero de cualquier ministerio, donde todos son responsables y a la vez ninguno lo es.

Recomendaciones y sugerencias

Sin importar la muerte de personas que año a año se transformaron en un numero sin rostro, 600 muertos aproximadamente que hoy bajo el rótulo de pandemia coronada aumentarán las violencias que vive la población LGTBI y en este caso particularmente la población Gais.

La parcelación de medicamentos no solo genera el malestar de la persona, sino también su regreso a un foco de contagio que coloca en peligro su vida.

El cambio del centro de distribución de los medicamentos, sin los resguardos necesarios y personal no calificado da cuenta de la falta de preparación de quienes hoy levantan la política pública.

Posiblemente estar en una situación de catástrofe nos impida responder adecuadamente con todos los protocolos y recomendaciones. Sin embargo que una ley supere la ley del sentido común, nos obliga a pedir la responsabilidad política y social de los responsables en garantizar la vida de las personas LGTBI que viven con VIH.

Antes el cierre de esta columna, un pintoresco llamado del partido Convergencia Social, en el cual señala un “cuidado disidente” frente a pandemias chilensisevidenciando la falta de seriedad política con la cual se observa y trata la situación de las personas viviendo con VIH.

Víctor Hugo Robles, activista y periodista, conductor del programa Siempre Viva en vivo de radio Universidad de Chile señala: “somos las personas viviendo (luchando) las que nos hemos autodenominado personas viviendo con VIH resistiendo concepciones erráticas y estigmatizantes que nos llama “portadores”. Lo único que portamos es el deseo de trasformación social”.  

La principal sugerencia es la entrega inmediata por parte del Ministerio de Salud e ISAPRES de los medicamentos retrovirales por un plazo de 6 meses, evitando la salida por lo medicamentos y la exposición a contagios de coronavirus, y otras enfermedades invernales.

Regreso de fichas y antecedentes a los centros de salud correspondientes, con el objetivo de mantener la privacidad que indica la ley VIH y los derechos del paciente.

Fortalecer el programa Nacional de prevención y control del VIH/SIDA e ITS a través una mesa multisectorial que no dependa exclusivamente del gobierno de turno y así lograr una política de continuidad a una situación vital y no transitoria.

Instalar de forma inmediata las campañas preventivas de VIH e ITS.