La construcción programática de un Gobierno Popular, encabezado por Daniel Jadue, recoge los grandes anhelos de los pueblos, plasmados en las calles desde hace ya varios años y viendo su mayor expresión durante la revuelta social de octubre.

En este contexto, el movimiento feminista ha cumplido un rol clave, realizando una aguda crítica al modelo neoliberal que precariza nuestras vidas y su nefasta alianza con el patriarcado, y proponiendo una agenda feminista transformadora.

Las feministas hemos interpelado a la sociedad toda a terminar con las desigualdades y exclusiones que viven las mujeres en los ámbitos públicos y privados. Por eso, un programa feminista que esté a la altura de esta tarea no debe considerar los conflictos de género como una dimensión específica ni tampoco sólo considerar problemas específicos que le atañen a las mujeres y a las disidencias, sino que debe ser capaz de llevar el cuestionamiento feminista a todo ámbito de acción de una futura comprensión de Estado.

En ese sentido, el programa feminista de la alternativa de gobierno que representa Daniel Jadue mira las distintas dimensiones de la vida y la sociedad desde una perspectiva crítica con mirada feminista: la salud, la educación, el trabajo, el medioambiente, las pensiones.

Nos proponemos avanzar hacia la despatriarcalización de la vida, tarea compleja, dado lo arraigado del patriarcado en las instituciones, el sistema educativo y los medios de comunicación, pero necesaria si queremos avanzar en serio en una sociedad más justa

En esta línea, se hace esencial la transformación cultural profunda. Una de las formas de avanzar en este cambio cultural es desde la educación, que actualmente replica los estereotipos y roles de género, la división sexual del trabajo, la heterosexualidad y el modelo de familia tradicional. Por eso, dentro de nuestras propuestas está incorporada la línea de educación sexual no sexista y plural, de la mano del proyecto de ley de educación sexual integral.

Asimismo, promoveremos la autonomía sexual y reproductiva de los cuerpos gestantes, mediante la legalización del aborto como un derecho humano, un sistema sanitario que conciba este derecho en clave de prestación de salud, sin violencias y discriminaciones. Para ello, proponemos una ley marco de derechos sexuales y reproductivos que, entre otras dimensiones, sancione la violencia obstétrica en la atención en salud, dignificando la salud sexual de las personas gestantes.

Sistema de Cuidados

Por otro lado, un elemento central es la reactivación económica con perspectiva de género. Sabemos que la crisis sanitaria ha afectado gravemente a las mujeres y a la tasa de participación laboral femenina, generando un retroceso de más de 10 años. Es por eso que fomentaremos la inserción de las mujeres al mercado laboral a través de diversas medidas, por ejemplo, un subsidio de empleo regional y la creación de empleos en los servicios de cuidados, con condiciones dignas y enmarcados en el Sistema Integral y Comunitario de Cuidados, e impulsar la contratación y formación para mujeres en ocupaciones tradicionalmente masculinizadas, dentro del plan de promoción de sectores industriales para el desarrollo del país.

Este sistema es esencial para lograr la corresponsabilidad social de los cuidados para la despatriarcalización de la vida, a través del reconocimiento, la medición y valorización del trabajo doméstico y de cuidados, además, de la ampliación y fortalecimiento de la provisión pública de cuidados, desde un sistema familiar a un sistema comunitario. Asimismo, proponemos diversas medidas para avanzar en la erradicación de todas las violencias contras todas las mujeres en todos los espacios, entre ellas, consagrar el derecho de las mujeres y diversidades sexuales a una vida libre de violencias, con énfasis en la prevención y reparación de todas las formas de violencia, en el ámbito público y privado.

Hoy nos encontramos en un momento histórico. Desde el Equipo Programático de Género de Daniel Jadue, sabemos que las transformaciones que nos proponemos son de largo aliento y deben ir acompañadas de un Proceso Constituyente marcado por el feminismo poniendo en el centro la socialización de los cuidados, una democracia paritaria y una vida libre de violencias.

Nuestro programa ha sido construido por diversas voces de los feminismos, como una propuesta al pueblo de Chile para despatriarcalizar todo. Lo dejamos a disposición para el proceso de debate popular programático convocado por Daniel Jadue, para fortalecerlo y dotarlo del poder instituyente que las feministas hemos levantado desde las poblaciones, los territorios, las universidades, las escuelas y los espacios de trabajo remunerado y no remunerado. Desde las calles y las luchas feministas hacia La Moneda.