
Periodista.
A pocos días de haberse realizado la primera vuelta de la elección presidencial, lentos pero seguros comenzaron los acomodos, las pasadas de cuenta, las sumas y las restas y la caída de muchas caretas de quienes apuestan a ganador, buscando un espacio donde guarecerse los próximos cuatro años.
El “niño símbolo” de esta conducta es el ex ministro radical y actual secretario general de Demócratas -un partido en extinción-, Carlos Maldonado. Una colectividad que se reunió para debatir y que finalmente evitó señalar que su partido apoyaría con todo a Kast. Maldonado en cambio se apresuró a anunciar su voto por José Antonio Kast y a explicar que su voto es contra “el comunismo”; que Kast representa “la esperanza de un Chile mejor” y sorprendentemente, afirmar “que la coalición que apoya a Jeannette Jara es de extrema izquierda”. Coalición que hasta hace poco lo recibía a él y a personas como Ximena Rincón, ex Ministra Secretaria General de la Presidencia en el gobierno de la Nueva Mayoría, integrada -entre otros- por el Partido Comunista que tanto rechazan ahora. Maldonado explicó que algunos en Demócratas estaban por apoyar incondicionalmente a Kast y otros por votar nulo. Pero siempre rechazando con encono a este “mal gobierno”, como repitió como mantra hasta ahora la ultraderecha. Otro guiño a los republicanos.
La hora de los balances está en pleno apogeo, y en todos los sectores se sacan cuentas de cuánto y cómo se perdió o se ganó en este round electoral. Ni la candidata del progresismo, ni el de la ultraderecha lograron números satisfactorios, aunque las proyecciones apuntan a que José Antonio Kast podría convertirse en el próximo Presidente de la República, si es que Jeannette Jara no logra atraer los votos que necesita para sobrepasar el porcentaje que acumula la derecha con los votos de Kaiser y Matthei.
Porque el 26.71% de Jara la deja en un escenario muy difícil para enfrentar el balotaje, principalmente porque no tiene de dónde sacar la diferencia, considerando que los candidatos de derecha suman más del 50, 5% de los votos.
El inventor de las colusiones
Pero, los analistas y expertos electorales coinciden en señalar que la segunda vuelta es otra situación y que el progresismo aún tiene posibilidades para dar vuelta una elección que, para la derecha, estaría ganada. Si incluso los republicanos ya tienen equipos trabajando para las primeras medidas que tomarán cuando sean gobierno. El encargado económico Jorge Quiroz lo dijo: “Ya existen proyectos de ley y decretos preparados. Lo distintivo será partir el 11 de marzo ejecutando. No vamos a improvisar ni a perder meses. Hay medidas administrativas y legales que pueden activarse inmediatamente”.
Es que al frente del equipo económico Kast nombró a un desconocido economista para la gran mayoría de los chilenos, pero famoso en el empresariado por haber sido asesor de las principales empresas avícolas y farmacéuticas del país que se coludieron para cobrar demás a los chilenos
Este economista fundó hace treinta años Quiroz y Asociados, una consultora dedicada a asesorar empresas en negociaciones y litigios económicos. De aquí que Quiroz se haya visto envuelto en los grandes casos de corrupción económica durante los últimos quince años. El más renombrado fue la colusión de los pollos que explotó en el año 2011, cuando la Fiscalía Nacional Económica acusó a Agrosuper, Ariztía y Don Pollo -unidas bajo la Asociación de Productores Avícolas- de colusión en la producción y asignación de cuotas en el mercado.
Aunque ahora Quiroz lo niega, luego de la investigación y los fallos en contra del Tribunal de la Libre Competencia (TDLC) y de la Corte Suprema, se determinó que entre 1994 y 2010 los productores se habían agrupado para fijar el precio de los pollos. De hecho, Jorge Quiroz es mencionado en el fallo del TDLC como el gestor del modelo de consumo utilizado por Ariztía, Agrosuper y Don Pollo.
Recién el 2014, el TDLC condenó a Agrosuper, Ariztía y Don Pollo por coludirse durante años para repartirse el mercado del pollo en Chile y limitar su producción. La coordinación se realizaba a través de la Asociación de Productores Avícolas, que elaboraba proyecciones, asignaba cuotas y monitoreaba el cumplimiento de los acuerdos.
Hay varios casos más donde aparece Quiroz defendiendo por cierto a los empresarios. Por nombrar solo algunos: el caso farmacias; el caso de las navieras, cuando la Fiscalía Nacional Económica acusó a varias empresas navieras de coordinar precios en servicios de transporte marítimo de automóviles. Y un caso que refleja su inclinación por defender al empresariado ocurrió durante la tramitación de la ley para regular el mercado del gas, impulsada por el segundo gobierno de Michelle Bachelet. Quiroz asesoró a Metrogas, acusada por el entonces ministro de Energía, Máximo Pacheco, de haber obtenido rentabilidades por cifras que excedían el máximo legal.
Los 18 meses
El punto es que Quiroz está actuando rápidamente, como si ya fuera el ministro de Hacienda de la nación. De hecho, se reunió con los economistas de Matthei -salvo el ex ministro Briones- para analizar entre otras medidas, la propuesta de recorte fiscal de US$6 mil millones en 18 meses que Evelyn Matthei criticó ácidamente preguntando una y otra vez que dónde recortaría en el Estado para conseguir esa cantidad. Nunca hubo una respuesta. Ahora tampoco.
Pero, si bien analizaron el recorte fiscal que propone Kast, está claro que no hubo acuerdo. Lo que sí reconocieron los republicanos avenencias en desregular la economía; una convergencia fiscal rápida y una rebaja del impuesto de primera categoría, acompañada de señales de invariabilidad tributaria. Y señaló: “estamos abiertos a revisar modelos, proyecciones y gradualidades. No se trata de defender un diseño inamovible. Nuestro objetivo sigue siendo lograr equilibrio fiscal en este periodo, sin superar los límites de deuda, pero si los datos sugieren que se puede hacer en 18, 24 o más meses, estamos abiertos a evaluarlo”.
Mientras tanto, republicanos sigue preparando su desembarco para lo que Kast dijo que sería “un gobierno de emergencia”, con acento en migración, seguridad y crecimiento. Dicen que, además, es vital reducir obstáculos para inversión y agilizar proyectos. Los temas valóricos por el momento no estarían en primera línea, por eso nunca se pronunció en los debates y tampoco ahora lo hará. Se le ha sugerido que siga como hasta ahora, evitando hablar de los temas de mujeres, como el aborto en tres causales, que se cree va a dejar de existir; como podría dejar de existir el Ministerio de la Mujer; programas sociales destinados a apoyar las diversidades culturales y de género;
No se sabe cómo lo haría para cumplir con una de sus promesas, que en verdad es otra defensa de los más adinerados. Dice en su programa: “eliminaremos el pago de las contribuciones de los chilenos que ahogan especialmente a los adultos mayores”. Una promesa muy seductora, pero en realidad mentirosa. Hoy la ley beneficia a los adultos mayores que tienen ingresos menores a 700 mil pesos. Ellos no pagan.
Y la periodista Paulina de Allende Salazar, al entrevistarlo le dijo: “esa promesa es “seductora pero para quiénes. Porque de hacerlo, beneficia a la gente rica, que tiene muchas propiedades”. Kast le respondió que era para la clase media y la periodista le preguntó: ¿usted es de clase media? Porque usted es dueño al menos de dos propiedades cuyo avalúo comercial es de más de 800 millones, y su familia posee otras 100 propiedades”.
Habrá que ver qué ocurrirá en los primeros 18 meses de gobierno si es que kast es el elegido. Tanto Kaiser como Kast habían adelantado que buscarán cambiar la Ley de 40 horas, salirse de los organismos internacionales, eliminar la primera contribución –igual que en el Consejo Constitucional–, y varias otras perlas,
Mientras tanto, sigue el desconcierto y la pérdida de horizonte político en la derecha. El fenómeno de Parisi los ha dejado casi inmovilizados y sin dirección clara. El extimonel de RN, Cristián Monckeberg, en una carta que difundió entre la militancia a inicios de esta semana señaló que “Chile Vamos ha cumplido su ciclo (…). Sugiero que al integrarnos al futuro gobierno, lo hagamos como partido, sin una coalición que ha demostrado ser intrascendente y vacía».
El golpe más duro recayó en Evópoli, colectividad que -al igual que Demócratas- quedó automáticamente disuelta. En una carta abierta, su directiva reconoció que el partido no logró interpretar a la ciudadanía y anunció un proceso de reflexión profunda para redefinir su proyecto político.
El gremialismo también retrocedió. Se quedó con 18 diputados, pero la debacle ocurrió en el Senado. De seis candidatos que postularon a la Cámara Alta (Jose Miguel Durana, Luz Ebensperger, Nicolás Noman, María José Hoffmann, Juan Antonio Coloma y Henry Leal), no consiguieron ninguno, lo que ha levantado cuestionamientos internos. Pablo Longueira culpó a la directiva del desastre electoral.
Todo augura que de ganar Kast, le gobernabilidad de un país tan polarizado no será fácil. A tal extremo que hasta mujeres de la ultraderecha como Tere Marinovic, Gloria Naveillán y Carmen Gloria Aravena —todas cercanas o exmilitantes del Partido Republicano— han lanzado duras críticas contra José Antonio Kast. Y lo mismo hizo otro Kast, que asegura que será muy difícil para la derecha que él representa, sumarse a un posible gobierno de Kast. Porque él, dice, no es capaz de trabajar con quienes no piensan exactamente como él.





