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Empresarios y derechas tiemblan ante el apoyo de la Democracia Cristiana a Jeannette Jara

El restablecimiento de las conversaciones entre Chile Vamos y la ultraderecha para intentar concordar tanto una lista parlamentaria como un candidato único del sector, no obedece a un “amor” de última hora, sino al mandato de quienes son sus “jefes”, los empresarios, que a pocos meses de las elecciones presidencial y parlamentarias están un grado más de nerviosos frente a lo que se avecina. Es que tienen la evidencia casi fatal que están mostrando las encuestas, públicas e internas, de que la situación de la candidata que es su preferida hasta ahora, Evelyn Matthei, sigue en la cuerda floja, en un indeseado tercer lugar y a muchos puntos del republicano Kast. De hecho, hay quienes ya están hablando, en voz muy baja, en una posible bajada de la candidata.

Para peor, hasta el sábado recién pasado, empresarios y partidos de las derechas tenían la esperanza de un quiebre absoluto de la Democracia Cristiana en la Junta Nacional que debía realizarse ese día, donde debía definirse el camino de ese partido. Creían que una mayoría rechazaría la posibilidad de sumarse a la candidata oficialista Jeannette Jara por su militancia comunista. Más aún, esperaban, en lo posible, sumarle algunos “rostros DC” de verdad a Evelyn Matthei. No ocurrió.

Por el contrario, una mayoría contundente de la Junta Nacional de los falangistas aprobó, por 167 votos a favor y 97 en contra, respaldar la candidatura presidencial de Jeannette Jara, además de acordar el pacto parlamentario con el oficialismo por 219 a favor y 29 en contra. De inmediato ocurrió lo obvio: el hasta entonces presidente del partido, Alberto Undurraga, presentó su renuncia al cargo por cuanto su aspiración de lograr un voto que diera libertad de acción a los militantes fue derrotada sin lugar a dudas. “Lo correcto y lo ético es dar un paso al lado”, escribió a la militancia, señalando que ahora deben liderar quienes ganaron.

De nada sirvieron presiones y declaraciones catastrofistas que le llegaban a los DC desde adentro y desde afuera. Los ex presidentes de ese partido emitieron una declaración oponiéndose tajantemente a la idea de apoyar a la exministra del Trabajo del Presidente Gabriel Boric. En el texto de la carta que enviaron a la militancia, al que adhirieron Latorre, Andrés Zaldívar, Carmen Frei, Ricardo Hormazábal, Jorge Pizarro y Carolina Goic, se respalda a Undurraga y su postura con respecto a la elección presidencial. De nada sirvió. Undurraga había dicho a quien quisiera escucharlo que no estaba dispuesto a respaldar a Jara, y que incluso podría dar un paso al costado si esa era la decisión de la junta. En las redes sociales sólo lamentaban la postura de Carmen Frei, conocida por ser una ferviente luchadora en la defensa de los derechos humanos. De ahí que les parecía inexplicable su postura al lado de lo más reaccionario de esa colectividad.

Asumió entonces la presidencia del partido el senador Francisco Huenchumilla. En sus primera declaraciones se desmarcó de los sectores que vieron en el apoyo a la candidata Jara como una traición a la identidad de centro del partido. Y expuso con claridad el sentido de la reciente votación: “La militancia DC está convencida de que el anticomunismo hoy día no es un tema en Chile ni en el mundo. Ese es un tema del pasado. Hoy día los temas son la fragilidad de la democracia, el surgimiento de la extrema derecha también en Chile. Y, por lo tanto, ese discurso de campaña del terror de ciertos sectores no hizo efecto con la madurez política de nuestra militancia”.

Añadió que la opción por la candidata oficialista no se trata de una alianza improvisada. “Porque Jeannette Jara está con una coalición de partidos con los cuales nosotros hemos trabajado por más de 30 años, nos conocemos, sabemos lo que pensamos y, en consecuencia, estamos en condiciones de volver a trabajar juntos en base a un programa y también naturalmente en una coalición con un pacto parlamentario para enfrentar las próximas elecciones”.

La secretaria general de la DC, Alejandra Krauss comentó que “en nuestra historia política en el país y en el mundo, cuando se produce la unidad, con vocación de mayoría, la construcción de una coalición para darle gobernabilidad, sin duda se enfrenta mejor a la ultraderecha, que significa retrocesos en derechos, impactos en las familias en relación a estándares que creíamos haber superado”.

Por cierto, lo esperable son los descuelgues de militantes que en realidad siempre se han inclinado hacia la derecha y se escudarán ahora en que “no pueden” votar por una candidata comunista.

Reacciones obvias

Pero, lo que les está quitando el sueño a empresarios y derechas es que la candidatura oficialista logre no sólo sumar a una agrupación de centro real, -no como los proyectos de partido de Amarillos y Demócratas, identificados con la derecha- sino que también la nueva coalición logre construir un pacto parlamentario.

Tanto es así que las voces por lograr la esquiva unidad en la derecha, a raíz de la decisión DC, se han multiplicado. El presidente de la UDI, Guillermo Ramírez, advirtió en todos los tonos y en todos los medios que lo quieran entrevistar que el apoyo de la Democracia Cristiana a la candidatura de Jeannette Jara modifica profundamente las condiciones actuales de un hasta ahora inexistente acuerdo opositor, centrado en un pacto por omisión.

“Significa que toda la izquierda iría unida en una sola lista parlamentaria, entonces desde la oposición no cabría otra opción que ir también unidos en una sola lista parlamentaria”. Y advirtió que “si la izquierda va en una lista y nosotros en dos, podemos sacar más votos, pero vamos a tener minoría en el Congreso. Y nosotros ya sabemos lo que significa gobernar con la izquierda teniendo mayoría en el Congreso”.

“Yo creo que la única forma de evitar que la izquierda tenga mayoría en el Congreso es con una lista única de oposición… “De oposición, completa”, no de “omisión” porque donde hay mayor efecto o mayor diferencia con una lista o dos listas, es en los distritos grandes. En un distrito donde se eligen ocho diputados, ahí es donde uno puede ganar uno o dos adicionales si vas en una lista. O se puede perder uno o dos si vas en dos listas. Es ahí, en esos distritos grandes», detalló.

“Hacer pactos por omisión con distritos grandes implica no llevar a la reelección a diputados tanto del mundo del Partido Republicano, Social Cristiano y Libertarios, como no llevar a la reelección parlamentarios de Chile Vamos”, subrayó Guillermo Ramírez. Esto significa que “dejaríamos en la mesa muy buenos candidatos y eso también beneficia a la izquierda”.

Hace unas semanas, los partidos Republicano, Social Cristiano (PSC) y Nacional Libertario (PNL) sellaron el acuerdo parlamentario “Derecha Unida”, lo que excluiría a los miembros de Chile Vamos. De acuerdo a lo señalado por la dirigente republicana, Ruth Hurtado, no hay ninguna posibilidad de lograr una sola lista parlamentaria. Hasta ahora.

El temor del conglomerado que apoya a Matthei es que si no hay señales fuertes de un repunte de la candidata en las encuestas, podría repetirse lo que ya aconteció en la presidencial anterior: la fuga de candidatos al Parlamento hacia las filas de Kast. No son pocos los que están rogando porque nadie de ellos dé ese paso, porque uno que lo haga, produciría el desborde total en las filas de Chile Vamos. Es lo que se comenta en los pasillos de esos partidos.

En mala posición quedaron también los aproblemados miembros de Demócratas, que aún no logra convertirse en partido nacional. Obviamente criticaron a sus ex amigos de la DC como lo hizo el senador de ese partido Matías Walker: «Conozco bien al electorado democratacristiano, sé que no va a votar por una candidata del Partido Comunista». Pero nada han dicho sobre el futuro que les espera si llegara a ganar Kast en la primera vuelta. Porque tendrían que apoyar a quien defiende hasta hoy a lo peor de los violadores de derechos humanos en la dictadura.

La senadora y presidenta del PS Paulina Vodanovic, manifestó por su parte satisfacción por lo ocurrido con la DC. Dijo que “la decisión que acaba de adoptar la DC nos permite soñar en unidad, de construir y seguir construyendo juntos desde la DC al PC, como lo hemos hecho en el pasado, como lo hicimos en la elección municipal hace poco, con una lista parlamentaria única, como lo hicimos también construyendo las bases programáticas que están ahí como un antecedentes que puede ser una futura coalición del progresismo”.

La sorpresa de Jeannette

Con lo ocurrido en la DC, entra en tierra derecha la carrera presidencial. Para los próximos días la candidata prepara el anuncio de los “cabeza de serie” de su equipo de campaña. Mientras tanto, Jeannette Jara sigue visitando lugares y asistiendo a encuentros particularmente invitada por sectores empresariales. Contrariamente a Matthei, la candidata oficialista no rehúye nada y responde todo dejando en evidencia su capacidad política.

Responde incluso temas como el fuego amigo, disparado por sus propios compañeros de partido. Entre ellos el ex alcalde Daniel Jadue quien en varias intervenciones que levantaron polémica como que «el pueblo tiene todo el derecho para pasar por sobre el Estado de Derecho» puso en aprietos a la candidata. «Desconozco las declaraciones de Daniel Jadue y sí les puedo decir que yo soy candidata a la Presidencia de la República, y no comentarista de las declaraciones que haga o no haga alguna persona».

Luego profundizo sus dichos en una entrevista que le dio al diario El País de España. “Nuestro programa presidencial se tiene que construir con las visiones de todos. Esto no se trata de que uno pase por sobre otro, sino, por el contrario, de que se recojan con agrado aportes y miradas distintas, porque la sociedad chilena es diversa. Enamorarse de las ideas propias a algunas personas las puede dejar muy felices consigo mismas, pero yo estoy aquí para construir una mayoría social y política y ganar la Presidencia. Los contenidos del programa de Gobierno y cómo vamos a convocar, es un asunto que estoy viendo yo misma como candidata. En esto, el partido es uno más de toda la coalición y en eso quiero ser sumamente clara. De hecho, la resolución del PC fue que yo actuara con autonomía y así lo estoy haciendo y lo seguiré haciendo.

No creo que haya aquí ningún partido por sobre otro en materia de la incidencia que pueda tener en la candidatura. Y los límites los marcará el debate y el sentido programático que se está empezando a dar desde ya y el sentido de realidad de lo que efectivamente podemos prometerle al país. A mí no me interesa ni hacer el mejor Gobierno de la historia -como alguna vez el expresidente Sebastián Piñera trató de instalar y no ocurrió- ni un Gobierno que venga a refundar todo. A mí me interesa hacer un buen Gobierno”.

Dijo que “Chile necesita tranquilidad, crecimiento, seguridad y, por cierto, atender a algunos temas sociales como la salud pública que es una olla a presión, y pretendo hacerme cargo. Chile necesita mayores niveles de eficiencia en la gestión pública y una modernización importante del aparato del Estado para atender mejor a la ciudadanía”

Y respecto al manido tema de Venezuela, la candidata precisó claramente su postura: “Yo no soy una persona que le guste tapar el sol con un dedo y no me cabe duda de que en Venezuela hay una grave crisis de la democracia y de las instituciones democráticas, con elecciones que fueron cuestionadas. No tengo ninguna adhesión al Gobierno de Maduro. Y, por el contrario, me preocupa que efectivamente, al no tener relaciones diplomáticas en un país en el cual se pueda conversar, por ejemplo, los procesos de reconducción de personas que han venido a delinquir de esa nacionalidad, no se puedan llevar adelante”.

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