
Periodista.
Si llegara a ocurrir que José Antonio Kast llegue a La Moneda, ya se sabe qué podría ocurrir con la mayoría de los funcionarios públicos que este candidato y su gente de Republicanos, llama “parásitos”.
Engolosinados en la posibilidad de que Kast sea presidente y también en la posibilidad de obtener la mayoría que necesitan para aprobar las leyes indispensables en el Parlamento, -según encuestas que suman las preferencias de los cuatro candidatos de la derecha- ha surgido la confianza que hace hablar demás a quienes sí conocen las reales posiciones de su candidato. Más de algunas de estas están saliendo a la luz cuando quedan pocas semanas para que chilenos y chilenas acudan a las urnas.
En esto llevan la delantera el presidente y la secretaria general de los Republicanos: Arturo Squella y Ruth Hurtado. El primero no pudo o no quiso evitar dar algunas explicaciones respecto a la propuesta para “recuperar” o “ahorrar” seis mil millones de dólares del gasto del Estado. Y ahí juegan un rol más que importante lo que ellos califican como “parásitos”, surgidos de la denuncia de republicanos respecto a los supuestos 100 mil funcionarios públicos que se habrían contratado en el gobierno de Gabriel Boric.
Según lo que ha planteado públicamente José Antonio Kast y su equipo, su propuesta para “recuperar” o “ahorrar” esos seis mil millones de dólares del gasto del Estado se sustenta en una combinación de medidas administrativas, de eficiencia, recortes legales y eliminación de “abusos”.
Su compañera de ideales, que le compite en la carrera a La Moneda, Evelyn Matthei, le respondió. Ella afirmó que ese tipo de mecanismos –recortes en el Estado- no pueden ocultarse. Si no se revela de dónde salen los fondos, es porque no hay manera clara de hacerlo sin afectar el gasto social o generar riesgos: el ajuste de US$ 6.000 millones en 18 meses “no se puede socialmente, porque eso traería un malestar ciudadano enorme”. “No es que no quiera revelar, no puede revelar, porque no hay cómo hacerlo” señaló Matthei respecto al silencio de Kast cuando le preguntan de dónde saldrían los recursos.
Frente a tanta insistencia, en una entrevista en Canal 13, el presidente de los Republicanos, Squella dijo que aproximadamente US$ 3.000 millones del ajuste fiscal que propone Kast podrían venir del despido de esos “100.000 funcionarios adicionales que entraron entre 2022 y 2024”, a quienes calificó en gran parte como “funcionarios políticos”.
No es tal. El centro de estudios Horizontal investigó las cifras de los Republicanos. “Identificamos que el aumento de los más de 100.000 funcionarios, comparando marzo 2022 con septiembre 2024, se debía principalmente por mayores contrataciones a nivel municipal (49%), seguido por Servicios de Salud (15%), Servicios Locales de Educación Pública (SLEP, 15%) e Instituciones de Educación Superior Estatales, Empresas Estatales y otros organismos (12%).
Según la Dirección de Presupuesto (DIPRES), el aumento en la cantidad de cargos disponibles a nivel de Gobierno Central desde el trimestre marzo 2022 , excluyendo SLEP y Servicios de Salud, es sistemáticamente inferior a los 10.000 cargos adicionales, con excepción del trimestre marzo y junio 2024, que alcanzan los 23.445 y 15.942, respectivamente.
Lo que dijo Valenzuela
Era necesario salir a dar una respuesta luego que el principal asesor de Kast, Cristian Valenzuela escribiera en una columna que “el Estado no está enfermo: está podrido” debido a “parásitos que viven de él, lo drenan y se reparten sus restos como si fuera un botín”. “Son los mismos de siempre, los que han hecho del gasto público una industria y de la política una repartija. Mientras tanto, abajo, millones de chilenos trabajan, pagan impuestos, esperan soluciones y reciben cada vez menos”.
Y lo que enardeció a la UDI y a Renovación Nacional, es que no hizo diferencias entre los gobiernos progresistas y los de Piñera. Porque Valenzuela se refirió particularmente a Chile Vamos, que gobernó en dos oportunidades, con Sebastián Piñera. “En Chile, los que podrían cambiar las cosas no quieren. Los que ya gobernaron, los que se dicen de oposición, también parasitaron el Estado. También apitutaron a los suyos, también crearon más ministerios para llenarlos de amigos, también se acostumbraron al confort de la maquinaria pública. No les molesta el tamaño del Estado, mientras haya espacio para los suyos. Por eso ahora claman que los recortes son imposibles: porque cuando pudieron hacerlo, no lo hicieron”.
El asesor de Kast añadió que “cuando alguien se atreve a hablar de recortes, los parásitos tiemblan. No porque teman por la gente, sino porque temen por ellos”…“Porque saben que un Estado más eficiente los dejaría sin oficio, sin poder y sin excusas. Por eso atacan, caricaturizan y confrontan a cualquiera que proponga ordenar la casa. Por eso, increíblemente, son capaces de armar un frente común desde el Partido Comunista hasta la UDI, para cuestionar a los que están dispuestos a impulsar un cambio radical en la forma en que se administra el Estado”.
Las palabras de Valenzuela por cierto fueron apoyadas por Kast. Consultado si está de acuerdo con el lenguaje y visión de Valenzuela, Kast respondió que “Sí. Hay gasto político. Él resume muy bien lo que yo vengo diciendo del año 2017, que hay abusos, eso es evidente”. No sólo eso, afirmó que él habría sido más duro. “Qué bueno que se pongan nerviosos”, continuó señalando que “cada uno sabe a quién apitutó. Cada uno sabe si hizo alguna función por la cual cobró que no trajo ningún beneficio”.
En Chile Vamos varios salieron a responder las engañosas cifras entregadas por los Republicanos. El diputado Frank Sauerbaum, de RN, desmintió las afirmaciones del candidato Kast. No era 100 mil los supuestos contratados. Explicó que muchos de esos trabajadores son, por ejemplo, los que pasaron de los municipios al Estado a través de los SLEP (…) Si uno revisa la cifra exactamente de cuántos nuevos trabajadores entraron al Estado, eso llega más o menos a 25 mil. Los otros son reasignaciones, son cambios de contrataciones, pero nuevos trabajadores que lleguen como carga fiscal al Estado son alrededor de 25 mil”, explicó.
Ignacio Briones, asesor de Matthei, también cuestionó al equipo de Kast que no precisa qué programas va a recortar ni muestra un diagnóstico realista del Estado, acusando “voluntarismo” en sus anuncios, pregunta “¿cuáles son los programas a recortar? No hay respuesta.
“Me van a retar en mi sector”
El economista Matías Acevedo, quien dirigió la Dirección de Presupuestos (Dipres) durante el segundo gobierno de Sebastián Piñera, cuestionó el discurso del Partido Republicano sobre la crisis estructural del Estado y las cifras de contratación pública. “Me van a retar en mi sector, pero tengo que decir las cosas como son nomás. Es la más baja desde Michelle Bachelet”, afirmó en una entrevista de Mirna Schindler.
Dijo que el gobierno ha aumentado en 27.700 los funcionarios del gobierno central, y no en 100 mil como se dice. “Dos tercios de esos 100 mil están en los municipios. Ese es el dato”. Sostuvo que “Chile es un país serio, que es reconocido internacionalmente por eso, y todos tenemos que preocuparnos de cuidarlo”.
Sobre la frase de Kast respecto a un “Estado podrido”, Acevedo fue categórico: “Yo creo que es un diagnóstico equivocado. Chile no es Argentina, Chile no es Bolivia, Chile es un país serio, que tiene sus defectos y virtudes. El Estado tiene oportunidades de eficiencia, pero por ningún motivo creo que haya un Estado terminal”.
También advirtió que las promesas de recortes masivos en el gasto público no tienen sustento técnico. “Van a chocar con la realidad, porque no van a encontrar los cien mil funcionarios ni todo el gasto mal focalizado. Van a encontrar oportunidades de eficiencia, como las que encontramos nosotros en la Comisión de Gasto Público, pero no un Estado que se cae a pedazos”.
Acevedo añadió que el relato de un país quebrado “no tiene base empírica”: “El Fondo Monetario Internacional acaba de ratificar un préstamo al Banco Central de una línea de financiamiento y dice que la deuda de Chile es sostenible. No solamente sostenible, dice que es muy sostenible”.
Mencionó que los informes internacionales contradicen el discurso catastrofista: “El país que se cae a pedazos… acaban de ratificar la clasificación de riesgo en A. Una buena clasificación. Y si uno lee los informes, una de las cosas que ellos destacan es la capacidad que tuvo el gobierno y toda la oposición de lograr un acuerdo en pensiones”. A juicio del economista, esa capacidad de diálogo “es precisamente lo que valoran las clasificadoras de riesgo”: “Esas son las cosas que demuestran que no somos un país quebrado, sino uno con instituciones fuertes y un Estado que funciona”.
Buscando camaleones
Arturo Squella, no podía sino defender a Cristián Valenzuela, señalando que su columna “Parásitos” «es directamente proporcional a la indignación que tenemos los chilenos». Planteó que «algo que era muy mal visto tiempo atrás de criticar y criticar que el Estado contratara a personas y nosotros ya podemos decir con todas sus letras el día de mañana que si es que José Antonio Kast es Presidente de la República, va a haber un trabajo de auditoría muy profunda, escritorio por escritorio, donde vamos a ver no sólo quiénes están haciendo la pega o no, si no ver quiénes efectivamente están obstaculizando el Estado, están remando en contra y obviamente que muchas de esas personas van a dejar de trabajar para el Estado».
«Acá no hay colores políticos, me he dado cuenta que hay un segmento de funcionarios públicos de estos políticos que no tienen color político, se ajustan, son medios camaleones, se van adaptando en la medida que tengan su cargo ahí, que no les exigen mucho (…) a toda esa gente la vamos a identificar y a sacar del Estado», precisó. Sobre quienes «se molestaron» en Chile Vamos, Squella aseguró que «no hay un ataque personal a las personas que lealmente quisieron trabajar por el Estado, dejando sus actividades en el sector privado para colaborar en este caso concreto en los dos gobiernos de Sebastián Piñera». «Pero es inevitable que con el tamaño que tiene el Estado hoy también en esos gobiernos entraron estas personas o se mantuvieron muchas personas con el perfil que queremos identificar y sacar», finalizó.
De ahí las medidas que José Antonio Kast, presentó para eliminar a los “apitutados” en el Estado. Entre ellas, “se conformará una fuerza de tarea dentro del Estado para sacar operadores políticos, defender a los buenos funcionarios y eliminar la burocracia desde dentro”. “Se creará una herramienta que registrará los “sueldos, funciones y desempeño de todos los funcionarios públicos”. “Se revisarán todas las contrataciones recientes para garantizar su justificación, eficiencia y legalidad”, y “todos los funcionarios deberán someterse a evaluaciones anuales efectivas de conocimientos y competencias, bajo lineamientos del Servicio Civil, junto con una evaluación real de la satisfacción”.





