La ansiedad se apodera del escenario político: los temores en las derechas y la centroizquierda

Foto de Joakim Honkasalo en Usnplash

El escándalo de las licencias médicas otorgadas no sólo a funcionarios públicos, también a privados, a miembros de las FF.AA y las policías,  y cuya investigación está en  pleno desarrollo, curiosamente se ha mantenido dentro de los límites normales de una denuncia con detalles tan brutales como se han ido conociendo hasta ahora. Nadie ha vociferado más allá de los límites culpando a uno u otro sector político tratando de aprovechar el hecho en su beneficio político. Por el contrario, la crítica es compartida por tirios y troyanos.

Lo que ocurre es que el escándalo es tan grande, los dineros perdidos –más bien robados-  son de tal magnitud, y los miles de responsables provienen  de todos los sectores y de prácticamente todas las instituciones del país, que se les  hace difícil a los políticos caminar sobre ese tejado caliente. Probablemente están a la espera de saber quiénes son los frescos que por ejemplo, con licencia médica en mano, aprovechaban de realizar partos en clínicas privadas o estudiar algún postgrado en el extranjero.

Y todo esto ocurre mientras la ansiedad se apodera del escenario político, donde unos y otro se encuentran enfrascados en sus campañas electorales. Noviembre –fecha de las elecciones- se acerca a pasos agigantados. Junio, mes de la primaria de la centroizquierda, está a un paso de la llegada. Y por distintos motivos, tranquilidad no hay ni en las derechas ni en  la centroizquierda. En  los primeros, porque existe el temor que uno de los dos candidatos alemanes ultraderechistas –el republicano Kast o el libertario Kaiser- se baje de la competencia perjudicando a su otrora socia Evelyn Matthei. Y en los segundos, porque la campaña de primarias no ha prendido como quisieran y se teme una baja participación ciudadana.

Si ocurriera eso, dicen los expertos, podría salir perjudicada la candidata del socialismo democrático que hasta ahora lidera las encuestas: Carolina Tohá. En realidad, la preocupación ronda en todos los comandos de los candidatos oficialistas. Particularmente en el comando de Carolina Tohá. La idea que se tiene es que la participación alcance más de dos millones de electores. Porque de lo contrario, creen que la balanza podría inclinarse a favor del candidato del Frente Amplio, partido que cuenta con más militantes en el país.

El empate técnico

La última encuesta Cadem  mostró, por primera vez,  un  empate técnico entre la candidata de Chile Vamos y el republicano Kast. Son cifras que encendieron alarmas y llamaron a rebato en un  lado y otro. Evelyn Matthei ha bajado sostenidamente desde fines del año pasado y se afirma que ya habría tocado techo. Es que más de un año de campaña agotó sus posibilidades. Contrariamente a lo ocurrido con Kast, que durante varios meses estuvo incluso por debajo de Kaiser. Silenciosamente, recorriendo el país y hablando al mínimo para no cometer errores como le ocurrió a Matthei, Kast saltó del 8 por ciento de febrero al 17 por ciento actual, la misma cifra que su contendora.

Lentamente, la candidatura de José Antonio Kast fue ganando terreno en la misma medida que Kaiser perdía su apoyo. La disminución en las preferencias de Kaisersignificaría que un sector de sus votantes se desplazó hacia Kast.Tan seguro está Kast de su camino que se fue a una gira por España y Hungría para participar en un encuentro de ultraderecha y –dicen – para recoger financiamiento de sus pares de esas latitudes.

Mientras tanto Matthei recorre las oficinas partidarias agradeciendo el apoyo a su candidatura. En Renovación Nacional adelantó que, junto con su equipo de campaña, se está preparando para gobernar, haciendo alusión a cómo  recibiría el país tras el gobierno del Presidente Gabriel Boric, señalando que “nos va a tocar muy difícil».

Como si esto no hubiera ocurrido justamente cuando Matthei fue ministra en el gobierno de Piñera, trató de insuflar entusiasmo a su audiencia afirmando entre otras cosas que “van a dejar el país brutalmente endeudado, con un problema de seguridad ciudadana gravísimo, con un problema de inmigración ilegal que tiene a todos los chilenos realmente hastiados. Con listas de espera que no solamente no bajan, sino que en realidad tienen enfermedades GES con listas de espera vencidas. Respuesta desde el gobierno no hubo. Tampoco de los candidatos oficialistas. “Ya habrán  respuestas” señaló un dirigente socialista.

Y las habrá, sin duda. No por nada el presidente de la UDI, Guillermo Ramírez, reconoció que después de la primaria oficialista, cuando exista un sólo candidato de todas las fuerzas de izquierda, «la pista se nos va a poner pesada.  «Yo siempre lo he dicho que esta es una elección igual que cualquier otra muy difícil que no está ganada y que, por tanto, va a requerir nuestro mayor esfuerzo y nuestro trabajo más persistente para poder ganarla. No lo digo solamente respecto a José Antonio (Kast) que es un buen candidato y que la elección va a ser dura…”

¿El ave Fénix?

Pero, si algo faltaba en este “renacer” de las derechaschilenas, que durante años se silenció desconociendo su relación íntima con la dictadura, los últimos  guarismos favoreciendo a Kast más la cifra del 6 por ciento de Kaiser –que si todo fuera lineal, sumados darían por seguro ganador de la primera vuelta  al primero- pareciera ser que envalentonaron a quienes se han mantenido durante años en la oscuridad más absoluta y decidieron ahora mostrarse tal como son: seguidores de la dictadura.

Durante el Día del Patrimonio, en Santiago, uno de los cientos de edificios que se abrieron a la comunidad fue la Escuela Militar. Lo que nunca había ocurrido antes ahora pasó, poniendo en jaque al propio Ejército de Chile. Según denunció el diputado Matías Ramírez (PC), en sus patios se vendían tazas, llaveros y medallas con la imagen del ex dictador Augusto Pinochet.

Uno de los presuntos “tapados” de la dictadura es el diputado Sergio Bobadilla (UDI), quien alabó con entusiasmo lo ocurrido: aseguró que “se equivocan los sectores de izquierda que pretenden borrar la historia de nuestro país y eliminar la imagen del general Pinochet, porque al comparar su gobierno con este desastre de gobierno que tenemos ahora, su obra, su imagen, se agiganta cada día más”. Ni más. Ni menos.

La respuesta ha sido drástica. “Es impresentable que hoy en el día del patrimonio al interior de la Escuela Militar vendan souvenir con la imagen del máximo criminal de nuestra historia reciente“, declaró el diputado  Ramírez desde su cuenta de X el sábado pasado. “Oficiaré al Ministerio de Defensa para que informe quién autorizó el ingreso de esta tienda y se inicien los sumarios respectivos. No hay espacio a relativizar los crímenes de la dictadura civil militar en Chile”, sostuvo.

Lo mismo dijo la diputada socialista Daniella Cicardini, quien agregó que “en pleno Día del Patrimonio, en la Escuela Militar se vendían tazas con la cara de Pinochet. ¿Souvenirs de un asesino y ladrón? ¿En instalaciones del Ejército? Inaceptable. Oficiaremos a la ministra de Defensa. El patrimonio no puede convertirse en apología del terrorismo de Estado”.

La Ministra de Defensa, Adriana Delpiano, señaló que la venta de merchandising con la figura de Pinochet “en una fecha especial en que todos los chilenos y chilenas nos sentimos unidos por un patrimonio común, usar este día para que un señor privado ponga una mesita y venda un merchandising que divide a los chilenos, no corresponde”.

La respuesta del Ejército no tardó en llegar. Mediante un comunicado de prensa, se excusaron asegurando que los responsables del hecho fueron ex alumnos, a través de una empresa externa. “En el marco del ‘Día de los Patrimonios’, la Escuela Militar abrió sus puertas al público, recibiendo a empresas para ofrecer artículos asociados a la función militar, lo que fue coordinado por la corporación de ex alumnos”, partieron explicando.

Sin embargo, “una de dichas organizaciones, sin la autorización de la Escuela Militar, se alejó de este objetivo comercializando productos vinculados a la contingencia política nacional, de la cual el Ejército no forma parte, situación que no es avalada por la institución”.

Debido a esto, “se definió eliminar la presencia de empresas externas en las actividades organizadas por la Escuela Militar y se está realizando una investigación para determinar presuntas responsabilidades y adoptar medidas si así correspondiesen”, concluyó el Ejército.

Así las cosas y aunque Kast y Kaiser han dicho que llegarán a la papeleta y no se bajarán en el camino, la sola posibilidad de que uno de los K —como se les ha bautizado en la derecha— deje la competencia para apoyar al otro, es un fantasma que ya recorre oficinas y pasillos de Chile Vamos. El escenario que los analistas ven con mayor factibilidad es que se baje Kaiser, dado su desgaste. Sin embargo, él sigue descartándolo tajantemente.