
Periodista.
Lo más lamentable del quiebre de una tradición republicana de realizar traspasos de mando en paz -cuestión alabada siempre por gobiernos extranjeros y que enorgullecía a los chilenos- provocado por el presidente electo de Chile, José Antonio Kast, es que a pocos días de asumir en propiedad su cargo, haya quedado en evidencia que él o su equipo más cercano mintieron. Aseguraron, una y otra vez, que el gobierno de Boric no les había informado acerca del proyecto chino de un cable óptico que uniera Chile con el principal socio comercial del país, y de las amenazas de Estados Unidos sobre el tema. De hecho, el futuro ministro del Interior de Kast, Claudio Alvarado, aseguró que “nunca” se entregó información sobre el asunto.
Ese era el contexto de la cita que tendrían el pasado 3 de marzo Kast y sus principales ministros. En círculos políticos oficialistas se comenta que lo ocurrido habría sido parte de una estrategia fríamente calculada. Que llegaron a La Moneda, donde los recibiría el presidente de Chile en ejercicio, decididos a plantear su postura con dureza. Porque Kast habría reaccionado con mucha “molestia!”, con la entrevista que concedió Boric el lunes anterior a Megavisión, donde reveló la conversación que tuvo con él el pasado 18 de febrero. Allí el presidente Boric aseguró que, entre otras materias, le había informado del cable óptico y de las amenazas de Estados Unidos sobre el tema.
Con esa verdad revelada, se echaba por tierra todo el lío armado acerca del cable chino y de la supuesta absoluta ignorancia del gobierno entrante sobre el tema. Ese era su relato. Decididos a mantener dicho relato, se dice en círculos políticos que en las oficinas de Kast su equipo -él incluido- prepararon el lunes los términos de la cita con el Mandatario al día siguiente discutiendo incluso que si el Presidente no se retractaba de sus declaraciones, tendrían que suspender las bilaterales de forma permanente. Los principales asesores de Kast argüían que el traspaso ya adolecía de informaciones inexactas.
Solo a gente muy inexperta políticamente se les podía ocurrir que a un Presidente en ejercicio se le podía exigir que se retractara de sus declaraciones y finalmente, en los hechos, reconociera que había mentido. Es lo que Kast y sus estrategas pretendían desde antes de acudir a La Moneda.
Porque, aunque ese equipo estratégico habría sabido que el 18 de febrero el Presidente Boric le había informado a José Antonio Kast que tenían que conversar sobre el problema del cable chino y las amenazas norteamericanas, -que se concretaron días después al quitarles las visas a Estados Unidos al Ministro de Transportes, su subsecretario y el jefe de gabinete- nada dijeron hasta el 24 de febrero. Recién en esa fecha -una semana después del llamado del Presidente Boric a Kast-, su equipo comenzó a plantear públicamente que no había recibido información suficiente sobre el proyecto durante el traspaso de mando. Es más. El futuro ministro del Interior, Claudio Alvarado, afirmó que hubo “falta de transparencia” y que el tema no había sido explicado adecuadamente en las reuniones de transición.
En los días siguientes, voceros del equipo de Kast reiteraron varias veces que el presidente electo no había sido informado sobre el proyecto ni sobre las tensiones con Estados Unidos. Entre el 28 de febrero y el 2 de marzo voceros y ministros designados reiteraron la supuesta falta de información. Y no sólo sobre el cable submarino.
Audaz afirmación la del futuro ministro del Interior, sobre todo porque él sabía, su equipo también, que el actual Ministro de RREE, Alberto van Klaveren, había entregado toda la información al futuro Canciller, entre paréntesis muy cercano a Estados Unidos. En diálogo con la prensa del Congreso, Van Klaveren mencionó que el proyecto chino fue abordado en la reunión bilateral sostenida en su despacho 3 de febrero con el futuro ministro Francisco Pérez Mackenna. Dijo que “fue una información suficiente, similar a la que entregamos sobre otros temas que están también abiertos en materia de política exterior”, añadiendo que también dio cuenta del lobby que estaba “actuando en esta materia”. El Canciller dijo que entre los temas conversados con Pérez “hablamos también del tema del cable submarino, hablamos del proyecto que ya está avanzado del cable Humboldt y hablamos también de la propuesta que hizo un consorcio chino para el tendido de un segundo cable submarino, señalando de que obviamente es una decisión que hay que adoptar tomando en cuenta todos los antecedentes y que obviamente requiere de un análisis más”.
¿Cuáles eran las intenciones reales?
Escarbando e investigando comienzan a salir a la luz antecedentes que hacen dudar de las reales intenciones del nuevo gobierno. El subsecretario del Interior, Víctor Ramos, contó en La Tercera que recién se enteró el martes “por la alocución del presidente electo de que había un malestar con el traspaso”. “En mis traspasos y en mi trabajo que habíamos desarrollado con el ministro (Álvaro) Elizalde, junto con (Claudio) Alvarado y (Máximo) Pavéz, no habíamos tenido una reclamación sobre el proceso de traspaso, que veníamos preparando hace mucho tiempo”.
Entonces, dijo, “es muy sorpresivo que después de 140 reuniones bilaterales de todo el aparato estatal, ahora te vengan a decir que falta información”.
Debió salir el propio Presidente Boric a aclarar una situación que sus voceros no pudieron o no fueron capaces de aclararrespecto del tema en cuestión: “El proyecto de cable submarino presentado por una empresa de origen chino está en evaluación siguiendo la institucionalidad que nuestro país tiene ante iniciativas de estas características. Durante el proceso he instruido a todas las autoridades sectoriales recabar los antecedentes necesarios para tomar una decisión fundada, que por cierto excede en plazos a nuestro mandato y deberá ser continuada o desechada por las próximas autoridades.
Fuerte y claro, sobre todo para Estados Unidos y su embajador opinante, Boric recalcó que en su gobierno “las decisiones se toman siempre en función del mejor interés de Chile y su gente, haciendo respetar nuestras leyes, nuestro principio de neutralidad tecnológica y el multilateralismo que ha caracterizado la política exterior de Chile como una política de Estado. Y justamente como Jefe de Estado es mi deber garantizar que el derecho a tomar nuestras propias decisiones como país soberano no se vea socavado en ninguna circunstancia por amenazas de ningún tipo. Así será”.
¿Número desconocido?
Y llegó el día del quiebre de una tradición. Se reunieron primero a solas ambos Mandatarios mientras la delegación de futuros ministros esperaba en un salón contiguo. Se comenta que, a los pocos minutos de ese encuentro a solas, se abrió la puerta y los ministros Álvaro Elizalde (Interior), Alberto van Klaveren (canciller), Nicolás Grau (Hacienda), Juan Carlos Muñoz (Transportes) y Jaime Gajardo (Justicia) junto a las futuras autoridades Claudio Alvarado, Francisco Pérez Mackenna, Jorge Quiroz, María Jesús Wulf, Fernando Rabat y Louis de Grange vieron entrar a un Gabriel Boric y José Antonio Kast muy serios.
Sorprendidos, habrían escuchado al Mandatario decir que “el presidente electo me ha dicho que me retracte, pero yo no lo voy a hacer”. El jefe de Estado, según presentes, justificó su postura: “Yo le hablé del cable chino y las amenazas de Estados Unidos durante una llamada que se produjo el 18 de febrero”. Kast se defendió reconociendo finalmente: “Efectivamente hablamos, pero él no me entregó detalles”, diciendo que solo le esbozó antecedentes al respecto. Y puso fin a la reunión. “Nos vamos”.
De hecho, en el encuentro a solas, según quienes supieron de su contenido, Kast le reprochó que solo le esbozóantecedentes al respecto. De acuerdo a versiones de gobierno, Boric le respondió a Kast que las materias relativas a la seguridad del país no se comentan por teléfono.
Dos horas se demoraron en planificar un extenso punto de prensa. Porque antes, un molesto Gabriel Boric bajó al patio de los Naranjos para relatarle a la prensa lo sucedido. “El día miércoles 18 de febrero llamé al presidente electo, José Antonio Kast, para señalarle que tenía diversos temas que conversar con él”. Continuó narrando que “ante una tramitación normal de una solicitud de concesión, habíamos recibido amenazas por parte de Estados Unidos, que ya todos conocen. Me parecía prudente, y se lo señalé explícitamente, que una decisión de estas características, dado lo sensible geopolíticamente que era, debía ser conversado entre la administración saliente y la administración entrante”.
Kast reconoció en una extensa conferencia de prensa que efectivamente recibió una llamada de Boric, el día 18 de febrero. Sin embargo, aclaró que abordaron distintas materias y que el Jefe de Estado solo “me esboza una situación compleja respecto de lo que es el denominado cable, y de algunas situaciones complejas que se estaban dando producto de conversaciones que había tenido él, y al parecer otras autoridades que no me menciona, respecto de la posición que tiene en esta materia el gobierno de Estados Unidos”.
Al ser consultado sobre la llamada que el Presidente Boric afirma le hizo desde Isla de Pascua, donde estaba realizando una breve gira, Kast dijo que era “un número desconocido” y por tanto, no respondió”.
La ministra vocera de gobierno aclaró la situación para que no quedara dudas. “El presidente electo le pidió retractarse (…) A nosotros obviamente no nos parece adecuado que un presidente electo venga al Palacio de La Moneda a decirle, a exigirle al Presidente en ejercicio que se retracte sobre hechos que son verdad y que él mismo reconoce”.
Además añadió que el 20 de enero pasado “no sólo el Presidente Gabriel Boric se trató de comunicar con el presidente electo, dada la gravedad de las sanciones que estábamos recibiendo por parte del gobierno de los Estados Unidos, sino que también el equipo del Presidente Gabriel Boric a través de su jefe de gabinete, de sus jefas de comunicaciones, de sus jefas de asesores, comunicaciones que fueron telefónicas, incluso por escrito, diciéndole que el Presidente Gabriel Boric quería comunicarse con el presidente electo por el tema cable chino y sanciones de Estados Unidos”.
Otros testigos de los infructuosos intentos de Boric de comunicarse con Kast corroboraron la información. Se enviaron -dicen- mensajes de WhatsApp informando la intención del Presidente y aclarando que el número desconocido que llamaba al presidente electo correspondía al propio Boric.
Viaje a Estados Unidos
Si nadie quiso contestar, flota en el ambiente político oficialista qué es lo que hay detrás de esta curiosa reacción del presidente electo. Y no pocos recordaron que en pocos días más, antes del cambio de mando, José Antonio Kast viajará a Estados Unidos donde participará en el foro “Shieldof The Americas”, instancia vinculada a sectores cercanos al expresidente Donald Trump. Todos representantes de gobiernos de ultraderecha, como Milei de Argentina o Bukele de El Salvador.
En ese contexto, el conflicto por el cable —y la relación con Washington— se instala como uno de los primeros ejes de la futura administración. En el oficialismo creen que este repentino quiebre está motivado por el encuentro que tendrá el presidente electo con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en su “cumbre de seguridad” programada para este sábado. Por lo mismo, se dice que sería beneficioso para Kast aparecer distanciado del presidente Boric y confrontando una iniciativa china.
Todo eso mientras en el futuro oficialismo comienzan a aparecer voces preocupadas por las consecuencias del tono del nuevo gobierno y se escuchan llamados a desandar el camino tan lleno de ripios que comenzó a cruzar Kast.
El jefe de bancada de RN, Diego Schalper recalcó que “es muy importante entender que hay temas de continuidad del Estado que requieren cierta interacción entre las autoridades”. Ximena Ossandón, también de RN, afirmó que “el bien superior de Chile siempre debe estar primero. Lo que los chilenos esperan es que se retomen las bilaterales para que el traspaso sea lo más eficiente y transparente posible para que el gobierno entrante pueda comenzar de buena forma. En un gobierno de emergencia no se puede perder tiempo. Nuestras tradiciones republicanas nos diferencian de muchos países, en esto no podemos retroceder”.





