
El apoyo de las autoridades de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile ha sido fundamental para implementar iniciativas que promuevan la integración de los y las estudiantes de las ocho carreras que la componen. Entre estas, destaca la implementación de un curso diseñado con dos propósitos principales: fomentar el intercambio académico y profesional entre estudiantes de distintas disciplinas dentro de la facultad e impulsar su participación en comunas de la Región Metropolitana, contribuyendo con sus conocimientos al beneficio de la ciudadanía.
El curso de Educación Interprofesional II, vio la luz con todas las carreras de la salud de la Facultad de Medicina en el año 2015, fue recobrando fuerza con el paso de los años, salvo el temible paréntesis de la pandemia en que funcionó de manera online. Así y todo, tanto docentes como estudiantes reconocen que el curso en terreno ha sido más que exitoso.
Son 700 los y las estudiantes, 35 docentes, que recorren los distintos territorios durante un único día. Puede ser una escuela, un centro de madres o una junta de vecinos donde brindan un apoyo en diferentes temas biosicosocial, teniendo siempre presente lo esencial de la interacción con las comunidades y sus Dirigentes sociales para conocer de primera fuente sus necesidades de educación en salud.
Sandra Oyarzo Torres, Coordinadora del Curso y Profesora Asociada de la Facultad de Medicina, cuenta que se trata de un “curso de Educación interprofesional 2 que se realiza con la comunidad, pero en realidad el gran plus que tiene este proceso, de larga data, tiene que ver con la misión y visión y el compromiso social que tiene nuestra universidad”.
“La idea principal o propósito que tiene este programa es que los estudiantes aprendan a conocerse entre ellos, colaborar, trabajar en equipo y, además, el desafío que tienen es que lo hagan en la comunidad, con la comunidad, con el dirigente social en un espacio comunitario”, señala Sandra.
Mónica Espinoza Barrios es la Coordinadora de la Unidad de Formación Común de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile. Mónica informa que existen tres programas que trabajan competencias transversales en la Facultad y dentro de esos, hay uno de esos programas que lleva por nombre MIM. “El otro programa es el de formación general y el tercero es el programa de inglés. Los tres programas apuntan a Instancias de trabajar competencias genético: comunicación, liderazgo y el compromiso ciudadano”.
Añade que el desarrollo personal está integrado en ambos programas, ya que “potencian la idea de trabajar en equipo, de trabajo interprofesional. Mi función en esto ha sido trabajar desde la instalación y la gestión del programa en los dos cursos y trabajar, también, desde lo más básico: gestionar el proceso, los recursos, la estructura hasta finalmente que se constituya el equipo de profesores y la propuesta educativa”.
Mónica manifiesta que tanto para los y las profesores como estudiantes ha sido un desafío trabajar de modo interprofesional y que hubo que cambiar la cultura institucional. “Tuvimos que cambiar las lógicas y, por lo menos, para este curso tuvimos que constituirnos de manera interprofesional, hacer algo que no habíamos hecho que era convocar a un docente de cada una de las escuelas, un docente de las ocho carreras, también, un docente del Instituto de Ciencias Biomédicas y empezar a generar este proyecto”.
La Coordinadora señala que esta experiencia es única en el mundo y en Latinoamérica. “Este es un curso obligatorio para las 8 carreras de la salud. Se trata de un curso por semestre. Hemos tenido aciertos y desaciertos, aprendiendo a través del tiempo y basadas en la evidencia científica disponible, pero diría que el vínculo que se tiene con la comunidad ha ido creciendo, se volvieron a abrir espacios en la facultad para el contacto cercano con los Líderes y las Lideresas comunitarias”.
El dirigente social
Un actor clave en esta experiencia es el dirigente socia. En este caso, Octavio Ríos cumple ese rol al pie de la letra. Dirigente de la organización Centro Cultural con Arte e integrante de Ecos de Barrios, comenta que -de acuerdo a este programa- “hemos logrado desarrollar ya un método de trabajo donde se hace un diagnóstico participativo mediante una encuesta que la llenan los futuros usuarios de salud de la comunidad y, a raíz de esta evaluación y diagnóstico que hacen los y las estudiantes, después ellos y ellas programan una jornada para entregar el conocimiento a los vecinos para que puedan abordar sus problemas de salud”.
Añade Octavio que resulta muy valorable contar con “estudiantes de 4º y 5º año de todas las carreras de la salud atendiendo a los vecinos porque ellos le entregan tips e información para que los vecinos puedan asumir su autocuidado en salud. Agradecemos mucho esta experiencia común porque los vecinos y vecinas se sienten escuchados y pueden expresar sus problemas de salud. Resulta interesante constatar que esta relación entre estudiantes y vecinos humaniza la atención en salud”.
Los estudiantes
Camila Bastías Rubilar, estudiante de cuarto año de Enfermería relata que ha tenido dos experiencias de trabajo con la comunidad. “Mi segunda experiencia fue muy diferente a la anterior, porque esta vez tuve un trabajo más directo con la comunidad. La idea de juntar a todas las carreras y conocernos cómo trabajan cada uno y cómo se ve la salud de manera diferente”.
Camila acota que todo lo anterior es “súper bueno porque ayuda a humanizar los cuidados y siento que entrega un aporte importante a la comunidad. También lo es porque las distintas carreras realizan un aporte distinto: hay diferencias en cómo ve la salud Enfermería que Obstetricia, por ejemplo, pero esas visiones distintas están al servicio de la comunidad”.
El también estudiante de Enfermería Renato Acuña Rivas comparte una opinión similar con los dichos de Camila y señala que la experiencia con las comunidades ha sido una experiencia “súper importante, y bonita”. “Me parece muy bien el aporte y compromiso social que tiene nuestra universidad. Creo que es relevante el trabajo multiprofesional o transdisciplinario, que son como conceptos distintos, pero partimos con este ramo trabajando, conociéndonos, integrándonos y formando un equipo de trabajo donde estamos integrados las 8 carreras”.
Agrega Renato que lo anterior les permite “aportar y llevar a la práctica el trabajo a la comunidad. También nos aporta mucho no sólo como estudiantes, sino además como personas, ya que nos permite sacar habilidades blandas y algo tan importante como es que en la salud se debe trabajar en equipo”, concluye.







