sábado, agosto 1, 2026
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Sin sorpresas: dos altos funcionarios de la ONU lideran primera encuesta no vinculante

El retiro del respaldo oficial de Chile es un factor que, según el excanciller y exembajador de Chile, Juan Gabriel Valdés, ha pesado en la imagen de la expresidenta. "Este es el hecho más vergonzoso en la historia diplomática de Chile", afirmó, apuntando directamente al presidente Kast como responsable del revés.

 

La carrera para suceder a António Guterres al frente de la Organización de las Naciones Unidas dio este jueves su primer paso formal con una votación informal secreta del Consejo de Seguridad, denominadas straw polls o consultas no vinculantes que miden el respaldo inicial a cada candidato.

Tanto la costarricense Rebeca Grynspan, actual secretaria general de la Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) como el argentino Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) -ambos actualmente funcionarios directivos de la ONU- encabezan las preferencias.

Michelle Bachelet, quien no ostenta ningún cargo en la actualidad, cuenta con el respaldo de los gobiernos de dos gigantes continentales, Brasil y México, pero no con el de Chile -el presidente José Antonio Kast retiró el apoyo oficial a su candidatura en marzo pasado-, recibió seis votos de aliento, cinco de desánimo y cuatro abstenciones.

Optimismo cauteloso

Si bien, a priori el resultado podría generar sorpresa entre quienes no están familiarizados con el sistema de Naciones Unidas, fuentes cercanas a su campaña afirman en que la posición no es definitiva y tiene a revertir en las próximas rondas, previstas para mediados o finales de agosto, cuando Dinamarca asuma la presidencia rotatoria del Consejo.

Además, desde su equipo agregan otro dato: el precedente de Miroslav Lajčák, el diplomático eslovaco que en 2016 pasó del décimo al segundo lugar en las votaciones informales, quedando finalmente detrás de Guterres.

No obstante, el retiro del respaldo oficial de Chile es un factor que, según el excanciller y exembajador de Chile, Juan Gabriel Valdés, ha pesado en la imagen de la expresidenta. «Este es el hecho más vergonzoso en la historia diplomática de Chile», afirmó Valdés en declaraciones a Radio Pauta, apuntando directamente al presidente Kast como responsable del revés.

Efectivamente, la ausencia del apoyo de su propio país ha generado preguntas entre los miembros del Consejo sobre la viabilidad política de su candidatura; sin embargo, asimismo destacan las credenciales internacionales de Bachelet: dos veces presidenta de Chile, directora ejecutiva de ONU Mujeres y Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, un perfil que consideran «sólido» para cosechar más apoyos en el futuro.

El peso de los vetos y la carrera por la paridad

El proceso de selección del próximo Secretario General, que asumirá el cargo a partir del 1 de enero de 2027 cuando finalice el segundo mandato de Guterres, se extenderá previsiblemente varios meses. Se esperan múltiples rondas de votaciones informales, y en una etapa posterior los cinco miembros permanentes utilizarán papeletas de color diferenciado que revelarán si alguno de ellos veta a un candidato .

Para ser recomendado formalmente por el Consejo de Seguridad a la Asamblea General, un candidato necesita al menos nueve votos afirmativos y ningún veto de los miembros permanentes, según lo establece el artículo 27 de la Carta de la ONU .

Cinco de los siete aspirantes provienen de América Latina y el Caribe, la región a la que, por la práctica informal de rotación geográfica, le correspondería ocupar el cargo. Además, cuatro de los candidatos son mujeres, y existe un fuerte interés entre los Estados miembros por que la organización tenga por primera vez en su historia una Secretaria General.

La primera votación informal marca el inicio de una contienda que, a juicio de los analistas, podría no tener un desenlace rápido. Como señaló el experto Richard Gowan, del International Crisis Group, «elegir a un nuevo Secretario General de la ONU no será algo rápido». La siguiente ronda de straw polls está prevista para agosto, con Dinamarca al frente del Consejo de Seguridad.

Un proceso reservado con múltiples rondas

La votación informal, celebrada a puerta cerrada y cuyos resultados no fueron divulgados oficialmente por el Consejo, tiene como objetivo principal «medir el apoyo a los candidatos sin comprometer a los Estados miembros», según explicó a la prensa Zénon Mukongo Ngay, embajador de la República Democrática del Congo y presidente rotatorio del Consejo para el mes de julio .

En esta fase inicial, los 15 miembros del Consejo —los cinco permanentes con derecho a veto (China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Rusia) y los diez electos— marcaron anónimamente en una papeleta idéntica una de tres opciones: «alentar», «desaconsejar» o «no opinar» sobre cada candidato . Al ser todas las boletas del mismo color, aún no se sabe si los votos de desánimo provienen de alguno de los miembros permanentes, lo que podría significar un veto en etapas posteriores .

El embajador de Estados Unidos, Mike Waltz, calificó el proceso como «un buen comienzo» y subrayó la necesidad de que el próximo Secretario General impulse reformas profundas: «Necesitamos un secretario general que reforme esta institución, que la haga más eficiente y eficaz, más relevante en el ámbito internacional» .

¿El candidato de Trump?

La votación inicial se produce después de que seis de los siete candidatos participaran en diálogos públicos interactivos convocados por la presidenta de la Asamblea General, Annalena Baerbock, en abril y junio, seguidos de un foro ciudadano en el Salón de la Asamblea el 23 de julio.

El proceso formal se inició mediante una carta conjunta emitida por los respectivos presidentes de la Asamblea General y del Consejo de Seguridad el 25 de noviembre de 2025. En ella se solicitaban candidatos con experiencia en liderazgo y gestión, amplios conocimientos de relaciones internacionales y sólidas habilidades diplomáticas y de comunicación. Asimismo, se instaba a los gobiernos a considerar seriamente a las mujeres y se destacaba la importancia de la diversidad regional. (No se mencionaba el salario del puesto en la ONU).

Cinco candidatas provienen de América Latina y el Caribe, la región que, según la práctica informal de rotación geográfica de la ONU, tiene mayor derecho a ocupar el cargo. Una de las cuatro candidatas podría convertirse en la primera mujer en dirigir la organización.

La Carta no reserva el cargo a ninguna región ni género, y el candidato elegido deberá superar los intereses nacionales y las rivalidades geopolíticas de las potencias con derecho a veto. Estados Unidos ha declarado que no le preocupa la región ni el género en la elección del próximo secretario general de la ONU, pero existe un gran interés entre los Estados miembros por una mujer en ese puesto.

Recientemente, algunos medios informaron que el presidente Trump deseaba que Gianni Infantino, presidente de la FIFA, dirigiera la ONU. Otro informe indicó que a María Corina Machado, la política venezolana exiliada, se le ofreció el puesto, aunque hasta hoy el apoyo norteamericano está con el argentino Grossi como gesto a Milei.

Se prevé que el Consejo celebre votaciones informales adicionales según lo consideren necesario sus miembros. Aún no se han anunciado las fechas de estas nuevas rondas, pero se esperan más a mediados o finales de agosto, cuando Dinamarca ostente la presidencia rotatoria mensual.