
La alimentación cumple un rol fundamental en la salud y bienestar de perros y gatos. Más allá de entregar energía, una nutrición adecuada puede influir en el crecimiento, la salud digestiva, la piel, el pelaje e incluso en la calidad de vida a largo plazo. Sin embargo, frente a la amplia oferta disponible actualmente, muchos tutores aún tienen dudas sobre cómo elegir el alimento correcto para sus mascotas.
Según explica la médica veterinaria Francesca Bonati, elegir correctamente el alimento de una mascota implica considerar múltiples factores, ya que sus necesidades nutricionales cambian según la edad, tamaño, estilo de vida y estado de salud.
“La elección no debería basarse en tendencias, publicidad o percepción humana de lo que parece más sano, sino en factores como edad, tamaño, condición corporal, nivel de actividad, estilo de vida y estado de salud”, explica.
En este contexto, la especialista recalca que las necesidades nutricionales cambian constantemente según la etapa de vida de cada mascota. Mientras un cachorro o gatito necesita nutrientes que favorezcan un crecimiento equilibrado, un paciente senior requerirá apoyo para mantener masa muscular, proteger sus articulaciones y favorecer su calidad de vida.
El estilo de vida también influye directamente en la alimentación. Un gato indoor esterilizado y sedentario no necesita la misma dieta que uno con hábitos outdoor o alta actividad, así como un perro deportista tendrá requerimientos distintos a los de un paciente geriátrico o con enfermedades crónicas.
Además del bienestar general, la alimentación también tiene un impacto directo en la salud de la piel y el pelaje. “La piel es uno de los órganos más extensos del organismo y necesita proteínas de buena calidad, vitaminas, minerales y ácidos grasos esenciales para mantenerse sana”, señala Bonati.
Entre las señales más comunes que pueden alertar a los tutores sobre la necesidad de ajustar la alimentación se encuentran cambios de peso, problemas digestivos, pelaje opaco, caída excesiva de pelo, baja energía o dificultad para mantener una condición corporal adecuada. En gatos, además, se recomienda prestar atención a cambios en el consumo de agua, conducta alimentaria o pérdida de masa muscular.
La especialista también advierte sobre algunos errores frecuentes al momento de alimentar mascotas. Uno de los más comunes es elegir alimentos guiándose únicamente por conceptos como “grain free”, “natural” o “holístico”, asumiendo que automáticamente significan una mejor nutrición.
“Lo importante es que el alimento sea completo, balanceado, seguro y adecuado para ese paciente en particular”, comenta.
Otro error habitual es la sobrealimentación. Muchas veces los tutores entregan premios, snacks o restos de comida sin considerar que también aportan calorías, favoreciendo el sobrepeso y sus consecuencias en la salud.
Por eso, la recomendación es mantener hábitos simples pero constantes: medir las porciones, controlar premios, reevaluar la alimentación según cada etapa de vida y consultar regularmente con un médico veterinario antes de realizar cambios importantes en la dieta.
En un escenario donde las tendencias y la desinformación suelen influir en las decisiones de alimentación, los especialistas coinciden en que la recomendación sigue siendo priorizar alimentos completos y balanceados, desarrollados según las necesidades específicas de cada mascota y respaldados por investigación y nutrición basada en evidencia.





