Inicio Destacado La trampa de la ideología en el Pacífico Sur: soberanía, recursos críticos...

La trampa de la ideología en el Pacífico Sur: soberanía, recursos críticos y el riesgo de un alineamiento sin estrategia

Foto: Johannes Plenio

 

En el contexto contemporáneo de transformación del orden internacional, la disputa por los recursos estratégicos ha reconfigurado la geopolítica global, desplazando el eje del poder hacia aquellos territorios que concentran minerales críticos para la transición energética, la revolución digital y la industria militar avanzada. Chile se encuentra en una posición ambivalente: privilegiado por su dotación de recursos, pero vulnerable por su estructura económica dependiente. La hipótesis central de este análisis sostiene que la actual orientación de la política exterior chilena evidencia   una carencia significativa de habilidad geopolítica al sustituir el pragmatismo histórico del “No Alineamiento Activo” por un alineamiento ideológico con una de las potencias en disputa. Este giro compromete la competitividad frente a China e ignora la naturaleza transaccional de la política estadounidense, exponiendo al país a una pérdida de autonomía estratégica y a un desplazamiento logístico frente al avance del eje Beijing–Lima.

El nuevo orden global: minerales críticos y realismo geopolítico

El sistema internacional ha transitado hacia una competencia por el control de cadenas de suministro estratégicas. Las tierras raras, el litio y el cobre son hoy el soporte de transiciones energética, digital y militar simultáneas. China consolida una posición dominante controlando el 70% de la producción y el 90% del procesamiento de tierras raras. Esta hegemonía permite condicionar insumos para tecnologías de defensa, como los aviones F-35, que requieren cientos de kilogramos de estos elementos. Frente a esto, Estados Unidos reconfigura su política bajo una racionalidad transaccional de seguridad nacional para asegurar el acceso a recursos. En este tablero, Chile adquiere una centralidad inédita, pero bajo un riesgo de subordinación.

Chile en la encrucijada: recursos, dependencia y la «obsolescencia digital»

Chile posee una combinación única de cobre, litio y tierras raras en zonas como Penco y Ñuble. Sin embargo, la persistencia de un modelo basado en la extracción cruda refuerza la “maldición de los recursos”. El actual alineamiento con EE. UU. desincentiva la industrialización local, ya que Washington busca asegurar el suministro para su base industrial propia, prefiriendo que el valor agregado se genere en su territorio. Al abandonar proyectos con China en fibra óptica y astronomía, Chile no solo cede soberanía, sino que arriesga una «obsolescencia digital» al quedar fuera de los estándares tecnológicos y de infraestructura del sudeste asiático, líderes en la economía del futuro.

El giro ideológico: del pragmatismo a la vulnerabilidad transaccional

El actual gobierno ha desplazado el enfoque pragmático hacia un alineamiento ideológico con Washington. Esta decisión reduce el margen de autonomía y ignora que la política exterior de la administración Trump no se basa en afinidades, sino en el acceso coercitivo a recursos. Al privilegiar esta relación, Chile debilita su estatus de «socio pionero» en el Pacífico. Existe además una contradicción técnica interna: mientras el discurso oficial fustiga la «permisología» ambiental para acelerar la inversión, propone simultáneamente nuevos mecanismos de control (screening) de inversiones por razones geopolíticas, creando una nueva burocracia política que podría ahuyentar capitales asiáticos y encarecer el costo de la tecnología para el mercado interno.

La dimensión territorial: el caso Penco y la especulación bursátil

El desarrollo de tierras raras en Penco opera como un laboratorio de esta tensión. Técnicamente innovador por su extracción desde arcillas iónicas, su relevancia es hoy profundamente política y financiera. El aumento exponencial en la valorización bursátil de la empresa Aclara (de 0,5 a 4 dólares tras señales gubernamentales) evidencia cómo el Estado fomenta una especulación que podría ignorar riesgos ambientales reales. Este discurso de fast track en zonas de ecosistemas frágiles puede derivar en una alta conflictividad social, donde la desconfianza de las comunidades —agudizada por desastres previos como incendios forestales— termine paralizando proyectos que el gobierno ya ha entregado como activos transaccionales a Washington.

El desplazamiento logístico: el efecto Chancay y la periferia chilena

Mientras Chile se ensimisma en este alineamiento, la geografía económica del Pacífico Sur cambia físicamente. El megapuerto de Chancay en Perú, con una inversión china de US$3.500 millones, es el nuevo hub logístico regional. Este desarrollo amenaza con relegar a los puertos de Valparaíso y San Antonio a un rol secundario de «puertos alimentadores» (feeders). La carga minera chilena podría verse obligada a transbordar en Perú para llegar a Asia, encareciendo nuestras exportaciones y consolidando una pérdida de centralidad estratégica que el actual gobierno no ha logrado contrarrestar con inversión o diplomacia efectiva.

Conclusión

Chile enfrenta una encrucijada donde la soberanía no puede entenderse solo como control de la roca, sino como la capacidad de definir la inserción internacional. El abandono del pragmatismo por un alineamiento ideológico dócil no «blinda» los recursos; al contrario, expone al país a la volatilidad transaccional de Estados Unidos y a la marginación logística por parte de China. Para no consolidarse como una simple pieza en el tablero de otros, Chile debe recuperar una política exterior basada en el interés nacional que promueva el desarrollo tecnológico interno y una conectividad diversificada con el mundo.

Salir de la versión móvil