Inicio internacional ¿Podrá Cuba sobrevivir a Trump?

¿Podrá Cuba sobrevivir a Trump?

 

Las relaciones entre La Habana y Washington, marcadas por la enemistad desde el triunfo de la revolución cubana en 1959, atraviesan uno de sus momentos de mayor tensión en décadas.

La captura de Nicolás Maduro en manos de Estados Unidos cortó de inmediato el flujo de petróleo subsidiado que Caracas enviaba a la isla hace cerca de un cuarto de siglo, provocando una profunda crisis energética con apagones que a veces superan las 20 horas diarias. Sumado a ello, una nueva orden ejecutiva de la Casa Blanca amenaza con imponer aranceles a cualquier país que, directa o indirectamente, venda o suministre crudo a Cuba, intensificando lo que el gobierno cubano denomina un «bloqueo asfixiante» que estrangula cualquier alternativa de suministro. La medida apuntaría directamente a países como México, cuya presidenta, Claudia Sheinbaum, ha reafirmado la solidaridad y la soberanía de su decisión de continuar vendiendo crudo a la isla.

El decreto de Trump declara una «emergencia nacional» debido a la «amenaza excepcional» que, a su juicio, Cuba representa, acusándola de colaborar con Rusia, China, Irán, Hamás y Hezbolá, y de «desestabilizar la región», toda vez que, mientras esto ocurre, EEUU se acerca peligrosamente a Irán, amenazando a Teherán con hacer uso de una flota «mayor» que la enviada a Venezuela, que una «Armada masiva» se estaba «desplazando rápidamente, con un gran poder, entusiasmo y determinación» hacia Irán y que habrá un ataque «mucho peor» al ejecutado en junio de 2025 si no hay un acuerdo sobre el programa nuclear iraní. Varias fuentes afirman que se estaría preparando un ataque militar en suelo iraní, al cumplirse un mes de la captura de Maduro.

Ante esto, el gobierno de Rusia advirtió que el empleo de la fuerza de Estados Unidos contra Irán sólo traerá caos y desestabilización a toda la región: «Cualquier empleo de fuerza solo podría generar caos en la región y tener consecuencias muy peligrosas en términos de desestabilización de los sistemas de seguridad», dijo el portavoz de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov, en su rueda de prensa telefónica diaria.

Hace unas horas, el gobierno iraní comunicó que está dispuesto a negociar con Estados Unidos a fin de evitar un ataque militar con el que Donald Trump lleva semanas amenazando, pero la República Islámica exige para ello que se cumplan una serie de requisitos previos, el primero de los cuales es que cesen las amenazas contra Irán.

Trump: «Cuba está a punto de caer”

La confrontación verbal y política vive su punto más álgido en décadas, con posturas irreconciliables que profundizan la crisis y alejan la posibilidad de soluciones por la vía pacífica: Washington condiciona cualquier normalización a un cambio de sistema en Cuba, y La Habana condiciona cualquier diálogo al cese de lo que denomina «agresión económica» y al respeto a su autodeterminación.

Tras las recientes declaraciones del presidente Donald Trump -quien afirmó que Cuba «está a punto de caer» tras el corte del suministro de crudo venezolano como consecuencia de la captura de Nicolás Maduro- el secretario de Estado de EEUU, hijo de inmigrantes cubanos y nacido en la isla, Marco Rubio, develó el objetivo político final: la transformación del sistema de gobierno en la isla.

«Nos gustaría, pero eso no significa que vayamos a provocar un cambio, aunque nos encantaría verlo. No cabe duda de que sería un gran beneficio para Estados Unidos que Cuba dejara de estar gobernada por un régimen autocrático», aseguró Rubio al ser cuestionado sobre las intenciones de Washington ya por ley, el levantamiento del embargo depende de un cambio político en la isla. Cuando legisladores le preguntaron si la administración Trump planea usar el poder militar u otras formas de coerción para lograr un cambio de régimen, el secretario de Estado apeló al marco legal vigente en referencia a la ley Helms-Burton de 1996.

¿Y qué dijo La Habana?

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba respondió a las declaraciones de Trump reiterando su «firme posición antiimperialista e inclaudicable». Además, en comunicados previos, el gobierno cubano ha condenado la intervención en Venezuela como un «acto de terrorismo» y ha advertido que «no tolerará intimidaciones ni amenazas».
La Habana ha dejado claro que, mientras exista lo que considera «coerción», no habrá espacio para el entendimiento. No obstante, ha expresado en múltiples ocasiones su disposición a mantener un diálogo bilateral, pero bajo las condiciones de «igualdad y respeto mutuo» y sin precondiciones que afecten su soberanía.

Con estas declaraciones, queda patente que la actual administración estadounidense ve la crisis económica extrema en Cuba —agravada por la pérdida del petróleo venezolano y las nuevas sanciones— como el camino para cumplir con el «mandato legal interno» del cambio de régimen.  ¿Es acaso esta la nueva fórmula para lograr lo que no se puede conseguir a través de la negociación y el diálogo entre Estados soberanos?

Lo concreto es que mientras Rubio habla de un deseo, un ideal, un anhelo, las acciones del gobierno que representa —el control del petróleo venezolano, las sanciones extraterritoriales y el reforzamiento del bloqueo— son evidencias claras de coerción directa y un intento de forzar un colapso interno, mientras sus 10 millones de habitantes sufren las consecuencias.

Salir de la versión móvil