Kathya Araujo es doctora en Estudios Americanos y debe ser de las voces más lúcidas y reconocidas del último tiempo a la hora de la investigación y el análisis de la sociedad de nuestro país.

La investigadora alertó detalles que se verían en el estallido de octubre de 2019, lo cual provocó sustancialmente un aumento de la atención en su obra y producción académica. Ahora presenta su último trabajo, “¿Cómo estudiar la autoridad?”, de Editorial USACH, donde analiza este concepto, que la misma autora reconoce que tiene “mala prensa”.

Araujo es profesora e investigadora del Instituto de Estudios Avanzados (IDEA) de la Universidad de Santiago, y directora del Centro Núcleo Milenio Autoridad y Asimetrías de Poder (NUMAAP), y en su libro recalca que “nos encontramos ante una creciente impugnación de las jerarquías y un aumento de demandas y prácticas de la horizontalización”.

El miedo es mal consejero y siempre está presente en momentos de incertidumbre. Y en el modelo histórico de autoridad en Chile, el miedo tiene un papel, pues el autoritarismo que arrecia en distintos períodos se ha fundado en el miedo a los subordinados, expresa Araujo, que se tiene cuando se ejerce la autoridad. Un eje fundamental del texto es de qué manera hoy este esquema parece no funcionar más.

La imagen de una autoridad más estable o permanente se ha modificado. Pero en su esencia, lo que debemos entender es que el fenómeno de la autoridad sí es necesario. La izquierda -ha dicho Kathya Araujo- parece haber pensado poco en la cuestión de la regulación social y el problema de la autoridad, porque tiende a asociarlo a un problema de dominación, cuando se debe pensar y reconocer que la democracia tiene su espacio de validación en espacios también cotidianos -más allá de nuestra asistencia periódica a las urnas-. Es decir, la prueba de la democracia la hacemos en nuestras experiencias ordinarias del día a día.

El enfoque de este libro propone pensar la autoridad como otro tipo de mecanismo social, otro más de los diversos mecanismos de gestión de las asimetrías de poder que ocurren en la sociedad y que dan forma a la relación entre sus componentes, cuestión que cobra aún mayor importancia en un escenario de mayor dispersión de valores y creencias, que implican un gran desafío para el consenso. En ese sentido, la autoridad no solo resuelve problemas prácticos de funcionamiento, sino que es y debe ser una forma de control de las asimetrías de poder que permita desenvolverse en una relativa paz.

Araujo aporta un enfoque, y sobre todo, la preocupación, sobre un concepto al cual amplios sectores de la población, muchos ligados al progresismo, le hacen el quite debido a históricas ligazones con excesos de autoridad que terminan por transformarse en autoritarismo.

Pero es absolutamente necesario abordar el problema de la autoridad reconociendo su lugar en la estantería social desde un punto de vista que a la mala prensa que arrastra le puede parecer hasta perturbador: una buena autoridad contribuye a una buena democracia, e incluso a la reducción de las brutales desigualdades que ostentan nuestras sociedades.

Es por eso que su estudio resulta fundamental. Y desde el abordaje del término hasta la liberación de nuestros prejuicios.

Dejamos acá también, para su eventual escucha, la entrevista a Kathya Araujo que realizamos en el podcast Entre Iguales, del Instituto Igualdad, con apoyo de la Fundación Friedrich Ebert.